Muere a los 100 años Pepe Arroyo, decano del Genovés que vio llegar a hombros la República
El hombre más mayor de la localidad de la Costera ha fallecido esta madrugada a los 100 años. Su padre, concejal republicano de Burjassot, fue fusilado en la tapia del cementerio de Paterna y él, tendero de ultramarinos, cultivó una viva pasión por la Geografía, la Historia y la lectura

Pepe Arroyo, en el Genovés.
José Arroyo Zarzo, el hombre más mayor del Genovés, ha fallecido esta madrugada a los 100 años de edad tras una vida anónima –una entre tantas– que parece el reflejo de la sociedad española en el último siglo.
Nacido en Burjassot en el otoño de 1925, Pepe se crió amamantado por una cabra porque su madre carecía de leche materna. A los seis años, a hombros de su padre electricista, vio llegar la Segunda República española en la manifestación organizada en la Porta del Mar de València aquel lejano 15 de abril. Pasaron los años y, durante la Guerra Civil, al volver un día del colegio, se encontró en su casa a tres niños desconocidos. Estaban sentados, callados, algo aturdidos. Eran evacuados de Madrid, del barrio de La Prospe, y habían llegado a su casa, en la València republicana, para protegerse de las bombas en aquel duro invierno del 37.
Ya en la posguerra, el régimen franquista fusiló a su padre, concejal republicano de Burjassot, en la tapia del cementerio de Paterna. Los aliados avanzaban en la Segunda Guerra Mundial y Pepe recortaba los mapas de la campaña militar que publicaban los periódicos: ahí nació su pasión por la Geografía y la Historia, una pulsión autodidacta por aprender y enseñar que lo acompañó toda su vida. También por la lectura.
Como curiosidad –una entre tantas–, Pepe siempre forraba sus libros. Todos. Así lo hacía con los de su paisano Vicent Andrés Estellés –con quien compartió colegio en Burjassot–. Se los forraba, en unos tiempos de censura y falta de libertad, para que nadie en el tranvía pudiera saber qué estaba leyendo. Era su espacio de libertad. Stefan Zweig, André Maurois y Honoré de Balzac eran algunos de los autores favoritos de este tendero de ultramarinos que llegó al Genovés hace un cuarto de siglo para estar más cerca de su hija.

José Arroyo Zarzo, en una imagen de 1948. / P.C.
Hasta los 99 años vivió solo, en su casa, con plena autonomía. Con sus libros, con su música clásica, con sus Evangelis en valenciano y con sus amaneceres, pues cada día se levantaba a las cuatro de la mañana. “Com estàs, Pepe? Estic bé perquè vull”, esa era su respuesta más habitual. Así fue, acompañado por una memoria prodigiosa y una actitud vitalista extraordinaria, hasta el final. Hace dos días, ingresado en el Hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva, al despertar de un sueño que tuvo con periódicos y periodistas del mundo entero, dijo: “No puc estar millor. Impossible”. “Jo domine la vida”, dijo muy pocas horas antes de que la vida, al fin, dominara su destino.
Pepe deja cuatro hijos, ocho nietos, once biznietos y una catarata de recuerdos inextinguibles. Hace dos meses recibió un sencillo y emotivo homenaje del ayuntamiento del Genovés, con la visita de su alcalde, por su centenario. Hoy, con otras guerras, otros evacuados y otros mapas en los periódicos, el pueblo que lo acogió con cariño despedirá a Pepe Arroyo Zarzo. El funeral se celebrará este miércoles, a las 16.30 horas, en la iglesia parroquial del Genovés. Sus recuerdos continuarán.
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