El frío y la lluvia vuelven a enturbiar la cosecha en el principal bastión del ajo tierno
La variedad de la "camallarga" que cultivan los principales productores es menos resistente y está experimentando problemas que dificultan su salida en el mercado

Un trabajador en la recolección de ajos tiernos en Xàtiva. / PERALES IBORRA

La sucesión de fenómenos meteorológicos adversos en los últimos meses ha vuelto a enturbiar la cosecha del ajo tierno en Xàtiva, principal productora de esta hortaliza en la Comunitat Valenciana.
Después de cuatro campañas muy por debajo de las expectativas en la fase de la recolección de la "camallarga", que abarca el otoño y el invierno, la nueva variedad con la que los principales productores setabenses comenzaron a experimentar el año pasado sigue sin dar los frutos esperados.
"Este año ha hecho más frío que en los anteriores y, como no para de llover, estos ajos aguantan menos las humedades", resume Pascual Barberà, responsable de La Unió Llauradora en Xàtiva. El resultado es un color ligeramente amarillento en las hojas de las hortalizas, una circunstancia que dificulta su comercialización.
"Estamos peleando mucho y nos está costando trabajar. Hay muchas hojas amarillas y el tamaño de los ajos sigue siendo aún pequeño, por las bajas temperaturas. La variedad de antes aguantaba más el frío, pero esta es más débil. Esta clase de ajo tiene menos viaje que el otro", explica Barberà.
Tradicionalmente, las semillas de "camallarga" que se cultivaban en Xàtiva procedían de Mallorca, pero esta variedad terminó desechándose hace dos años por su evolución catastrófica: sufrían plagas y hongos, se morían y las hortalizas salían resecas, con un menor calibre de lo habitual.
La nueva variedad, traída de Castilla-La Mancha, está de momento libre de plagas, pero ya tuvo problemas el año pasado para encontrar salida en el mercado. A estas alturas de 2025 se calculó un descenso de las ventas de en torno al 50%, lo que a su vez provocó que buena parte de la cosecha se quedara sin recoger, al generarse un excedente en la oferta.
Mejor previsión con la 'camacurta'
Este año, también se está frenando la recolección, puesto que se considera que buena parte de las garbas no se venderían. Los productores tienen sus expectativas depositadas en una eventual mejora del tiempo con la cercanía de la primavera para intentar revertir el mal inicio de la campaña. Dentro de un mes, el escenario será otro y se sumergirán en la cosecha de la "camacurta", que se prevé que pueda funcionar mejor con vistas a la celebración del FirAll, a principios de abril. También están pendientes de sembrar los ajos porros, que pueden dar alguna alegría más de cara al verano.
Más optimista se muestra Barberà respecto a la plaga de jabalíes, otra de las amenazas que en los últimos años había afectado gravemente a la economía del sector, al provocar cuantiosos daños en bancales y pérdidas de cosecha. "Parece que hay menos que en años anteriores. En uno de mis bancales han instalado una jaula y capturan muchos ejemplares", señala el representante agrario.
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