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Ontinyent 2030: La ciudad con mayor fidelidad residencial planifica su futuro

La capital de la Vall d'Albaida pone las largas e inicia un ambicioso proceso de reflexión colectiva para encarar los desafíos que vienen con un modelo centrado en el bienestar y la retención de talento

Los 9 participantes ontinyentins del foro, con el alcalde Jorge Rodríguez y la periodista Àlex Blanquer en el centro.

Los 9 participantes ontinyentins del foro, con el alcalde Jorge Rodríguez y la periodista Àlex Blanquer en el centro. / Jordi Casanova

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Ontinyent

El Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa a Ontinyent como la ciudad valenciana con un mayor porcentaje de residentes que nacieron en el propio municipio y que han escogido seguir viviendo en él. Lo llaman «fidelidad residencial», un índice que en la capital de la Vall d’Albaida supera en 20 puntos a la media estatal. Todo un hito en un mundo hiperacelerado en el que la movilidad no tiene fronteras.

Más allá de fríos datos y etiquetas, la extrabajadora del textil jubilada Fina Úbeda describe mejor que nadie el sentimiento de pertenencia de todo un pueblo. «Aquí tenemos un poco de todo. Solo nos falta la playa».

Fina fue una de las ocho protagonistas del primero de los foros ciudadanos de reflexión colectiva que ha impulsado el Ayuntamiento de Ontinyent en el camino emprendido para dibujar una ciudad mejor, más preparada para afrontar los desafíos de un mundo convulso, con la mirada puesta en el año 2030 y el alma centrada en cómo mejorar el bienestar y la sostenibilidad. La mesa redonda instalada en la Sala Gomis debatió sobre aquello que empuja a una persona a elegir quedarse en su pueblo natal a vivir, pero también sobre los retos de futuro.

Los participantes de la mesa redonda.

Los participantes de la mesa redonda. / Jordi Casanova

El actor de trayectoria internacional Isaak Gracia, que ha regresado a Ontinyent después de 16 años fuera, puso el foco en la transformación de la localidad, en su amplia oferta cultural y en las posibilidades que ofrece de desplazarse a pie para resolver cualquier asunto. También dio otra clave positiva de cómo es la vida en el municipio: «La cercanía y el afecto que se encuentra en la calle suma mucho y es algo que no se tiene en las grandes ciudades. La calidad de vida a veces se liga a la tecnología y a los servicios, pero un factor muy importante es la salud mental. Aquí uno encuentra más conexión con la gente y más humanidad», resumió.

Marina Gironés, una joven emprendedora que gestiona un negocio de marketing y comunicación en pleno Carrer Major de Ontinyent, también hizo hincapié en la importancia del trato humano. Aunque su plan inicial no era quedarse en su ciudad, la pandemia dio un vuelco a su vida y decidió que quería desarrollar su propio proyecto. «Vivimos en un mundo en el que parece que todo se está digitalizando, pero al final lo que más tira son las raíces, los abrazos, las conversaciones... Hay muchas cosas aquí que me hacen feliz», declaró Gironés, antes de hacer un llamamiento a impulsar el renacimiento de la calle Mayor, con varios bajos comerciales abandonados.

La periodista Àlex Blanquer moderó el debate.

La periodista Àlex Blanquer moderó el debate. / Jordi Casanova

El potente clúster industrial asentado en la cabecera de la Vall d’Albaida despliega una potente red para retener el talento, junto con el campus de la Universitat de València. Carlos Salvador, profesor en este centro, resaltó que los jóvenes estudiantes «cada vez ven más posibilidades de desarrollar su trayectoria profesional en la zona». «Mucha gente de aquí está muy arraigada al territorio y no está dispuesta a irse», agregó. Otro atractivo para los universitarios son los precios más bajos de los alquileres en Ontinyent respecto a València, aunque en el lado de las carencias señaló la falta de oferta de ocio (sobre todo nocturno) para los jóvenes.

Miguel Lurbel, propietario de una empresa local que produce y exporta a Europa ropa deportiva, puso en valor la importancia de que aún queden fabricantes autóctonos que sirven productos de proximidad, una esencia que en buena medida se ha ido perdiendo. Lo que Lurbel echa en falta son nuevos tejedores. «Necesitamos mano de obra: muchas veces tenemos que formarla nosotros mismos», incidió.

Sílvia Párraga, arquitecta especializada en proyectos de espacios públicos, reivindicó la necesidad de poner a las personas en el centro a la hora de planificar el desarrollo urbano. En Ontinyent puso como buenos ejemplos las actuaciones de pacificación del tráfico, la creación de zonas verdes y refugios climáticos o el parque de las Mamás Belgas, que enlaza varias zonas de la ciudad, incentivando el deporte, la salud y las relaciones. Párraga defendió la creación de bolsas de aparcamiento para garantizar el concepto de «ciudad de 15 minutos», en la que no se necesita más tiempo para llegar a cualquier sitio. La arquitecta mantuvo que la apuesta por el patrimonio continúa siendo una asignatura pendiente de la ciudad, pese a los grandes avances recientes con intervenciones como la restauración e integración de la muralla en la malla urbana.

El alcalde de Ontinyent, durante su intervención.

El alcalde de Ontinyent, durante su intervención. / Jordi Casanova

Plan estratégico

A juicio de Nuria Pomar, ingeniera vinculada a la sostenibilidad, apostar por un modelo energético de energía distribuida y autoconsumo «proyectará una imagen de ciudad renovada, moderna y con una visión clara de futuro». Pomar remarcó que la elección de quedarse en una ciudad media como Ontinyent se apoya «no solo en el bienestar físico y emocional, sino en la red social y familiar que puedes encontrar». Por último, el músico Carlos Revert, de Hermano Salvaje, abogó por crear nuevas herramientas para acercar mejor las propuestas culturales y de toda índole al público joven.

El alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, cerró el foro con una reflexión sobre la época actual, «muy convulsa y extraña, pero llena de oportunidades y ventajas» que hay que saber aprovechar. De ahí la importancia de dejar a un lado la mirada corta para «poner las largas» y «diseñar entre todos la ciudad que queremos». El alcalde observó la mesa de debate como una «ocasión para identificar las debilidades, oportunidades y amenazas a las que se enfrenta la población. El diagnóstico que se está trazando permitirá construir un plan estratégico encaminado a seguir transformándola. El desenlace del evento llegó con la proyección del vídeo «Mood Ontinyent. Vivimos bien, cuando todo importa».

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