Benigànim recupera una reliquia de la Beata Inés extraviada en la Guerra Civil
La donación a las agustinas descalzas de un fragmento de rodilla de la patrona a cargo del destacado artista de arte sacro José Arrúe de Mora pone el broche al IV centenario de la patrona, junto a la visita de la Virgen de los Desampardos

Las agustinas descalzas de Benigànim reciben la reliquia durante las celebraciones que han puesto fin al IV centenario del nacimiento de la Beata Inés. / Juan Antonio Boluda
Juan Antonio Boluda
La visita extraordinaria de la Virgen de los Desamparados ha puesto el broche de oro al IV Centenario del nacimiento de la Beata Inés tras un intenso año de multitudinarias celebraciones y actos religiosos y culturales en Benigànim.
La imagen de la Virgen llegó el pasado viernes acompañada de una grata sorpresa para la población: una importante reliquia de la venerada patrona ha pasado a estar custodiada en el convento de las Agustinas descalzas de San Juan de Ribera.
En Benigànim se conservaba el cuerpo incorrupto de la Beata en su sepulcro de bronce y cristal, pero desapareció durante la guerra civil española. En los primeros años de la posguerra, se realizaron gestiones para intentar recuperar las reliquias del colegio Seminario de El Patriarca o de la catedral de Valencia, que, junto con la de Roma, eran las más significativas por su mayor tamaño, pero no hubo éxito. Ahora, un destacado artista valenciano especializado en arte sacro y coleccionista ha decidido donar un relicario que conserva en su teca un fragmento significativo de una de las rodillas de la Beata. La reliquia está validada por el sello de lacre con el escudo episcopal del Arzobispo de Valencia don Pablo García Abella.
El autor de la donación es José Arrúe de Mora, que ha recibido el reconocimiento de Benigànim por su acto de "inmensa generosidad" al desprenderse de la reliquia en un momento tan emotivo para la población, donde la devoción por la Beata es una seña identitaria.

El autor de la donación, en la entrega la reliquia de la Beata Inés. / Juan Antonio Boluda
La historia de la reliquia se remonta al 4 de octubre de 1851, cuando a las ocho de la mañana dio inicio en el monasterio de Agustinas Descalzas de Benigànim el solemne acto de reconocimiento del cuerpo de la Madre Inés de Benigànim, el quinto que se efectuaba desde la muerte de la venerada religiosa.
Dicho reconocimiento fue solicitado al Papa Pío IX por el postulador general de la causa en Roma, don Pedro Nardini, con objeto de renovar el arca y vestidos de la Madre Inés. El citado arzobispo entró solemnemente en el templo y él mismo prestó juramento ante las cerca de 20 personas que constituían la comisión encargada del reconocimiento, entre las que había sacerdotes, médicos, albañiles, cerrajeros, políticos locales y dos vecinas de Benigànim, a las que se sumaron las religiosas de la Comunidad. El acta del reconocimiento hace referencia a que el arca que custodió el cuerpo de la Beata, hallado incorrupto y un vaso con restos desprendidos fueron sellados con lacres grabados con el escudo arzobispal que aparece también en la teca que custodia la reliquia recientemente trasladada a Benigànim.
La crónica del reconocimiento explica la perfecta conservación de ligamentos y articulaciones del sagrado cadáver y el hecho de que, de rodillas hacia abajo, los huesos y ligamentos estaban en muy buen estado, pero descarnados, por lo que resultaron más óptimos para extraer reliquias, como también sucedería en 1887, durante los preparativos de la beatificación.

Las imágenes de la Virgen de los Desamparados y la Beata Inés, el viernes en Benigànim. / Juan Antonio Boluda
Quince días después de la fiesta litúrgica que cada año honra a la Beata Inés en su localidad natal, ha quedado patente una vez más la puesta en valor de su figura y su relevancia histórica, a tiempo que ha salido reforzado el compromiso de mantener vivo el legado espiritual y humano de la patrona, cuya devoción sigue siendo fuente de inspiración y referencia para la comunidad.
Emotivos actos de conmemoración
El jueves 5 de febrero comenzó el triduo en la iglesia de la Beata, que inauguró unos días marcados por la oración, la participación de los fieles y un profundo sentido de gratitud por el camino recorrido durante el año centenario. En esta primera celebración saltó la alarma de los asistentes cuando el párroco, Antonio Martinez, anunció que la Virgen no iba a llegar sola al día siguiente, sino que venía acompañada de un importantísimo regalo. Tan enigmática noticia conmovió a cuantos allí estaban y corrió como la pólvora por toda la población.
Al día siguiente, segundo día del triduo, la conmemoración alcanzó uno de sus momentos más esperados con la presencia de la Virgen de los Desamparados. La peregrina llegó a Benigànim alrededor de las 18 horas. Cientos de personas aguardaban su entrada, en un ambiente de profunda devoción. El recibimiento estuvo marcado por el disparo de 21 salvas, mientras se escuchaba el canto de las campanas del Ave María. La escena conmovió al pueblo y quedará grabada en la memoria colectiva. Pronto se resolvió el enigma anunciado por el párroco. La Virgen venía acompañada de una de las reliquias más significativas de la Beata Inés, depositada en un hermoso relicario a sus pies junto a los inocentes. Junto a ellas se encontraba su propietario y donante, el prestigioso artista valenciano Pedro José Arrúe de Mora, al que acompañaban María Dolores Alfonso, Camarera de Ntra Sra de los Desamparados, y José Luis Albiach Esteban, presidente de la Hermandad de Seguidores de la Virgen.

La reliquia de la Beata Inés recién llegada a Benigànim. / Juan Antonio Boluda
Con especial emoción y solemnidad se vivió la lectura y firma del documento de donación por parte de su propietario, que destacó, conmovido, que tan importante reliquia debía estar aquí, en su casa, para ser venerada por sus fieles y devotos junto al sepulcro de la Beata Inés, y ser custodiada por sus hermanas, las Agustinas descalzas.
Para el tercer y último día del triduo, y tras haber presentado a la virgen de los Desamparados y la Beata Inés en un entrañable acto a todos los niños y niñas de la población que han sido bautizados en el año del IV centenario, por la tarde las imágenes fueron trasladadas conjuntamente hasta la parroquia, donde de nuevo se celebró una eucaristía, esta vez presidida por el Rector de la Basílica de Nª Sª de los Desamparados. Juan Melchor Seguí. Tras ella, las imágenes la Virgen y la Beata se sacaron a las puertas de la parroquia San Miguel para presidir un acto popular y cultural, una ronda a cargo del “Grup de Danses Arrop i Talladetes de Benigànim“ en el que también se cantaron “albaes" y canto de estilo con música de “dolçaina y tabal”.
Clausura del centenario
El día grande de la clausura del IV centenario del nacimiento de la Beata Inés tuvo lugar el domingo día 8, con la celebración de una Misa solemne en la parroquia, presidida por el obispo auxiliar de Valencia, D. Arturo García Tras ella, las imágenes de la Beata Inés y la Virgen de los Desamparados salieron en procesión por las calles de Benigànim, visitando la capilla de la casa natal de la Beata, en uno de los momentos más simbólicos de la jornada.
La procesión, para la cual se arreglaron las calles y se representaron los populares “Mirares”, continuó hasta la plaza de la Beata, donde esperaba el maremóvil para el posterior regreso de la Virgen de los Desamparados a València. En esta misma plaza, abarrotada de fieles, tuvo lugar un emotivo acto en el que el donante de la reliquia, extrayéndola de los pies de la imagen de la Virgen, hizo entrega oficial de la misma al párroco y a la comunidad de Agustinas Descalzas, gesto que fue acogido con profundo recogimiento y emoción.
Tras la despedida de la Virgen peregrina, la imagen de la Beata Inés regresó a su casa, poniendo fin a los actos religiosos. La clausura del IV Centenario se completó con una "mascletá", que cerró de manera festiva y solemne un año histórico para el pueblo de Benigànim.
Con estos actos se da por concluido un IV Centenario que ha fortalecido la devoción, la memoria y el compromiso de mantener vivo el legado espiritual y humano de la Beata Inés, cuya figura sigue siendo referente y fuente de inspiración para la comunidad.
Los festeros de la Beata del 2026 encargados de la organización de la fiesta, la Hermandad Inesina, el ayuntamiento, la parroquia, la Comunidad de Agustinas descalzas y la Hermandad de seguidores de la Virgen se sienten muy satisfechos del transcurso de estas celebraciones y hacen una valoración muy positiva del transcurso de estas jornadas que pasarán a la historia como unas Jornadas inolvidables.
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