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El historiador que recrea el pasado de los pueblos con IA: “Cada día dedico una hora a restaurar un monumento”

El investigador albaidense Abel Soler, que ha recuperado la memoria y la historia de 150 pueblos valencianos, publica a diario en las redes reconstrucciones de enclaves o elementos de hace siglos apoyándose en estudios arqueológicos y arquitectónicos

El historiador Abel Soler, con una recreación de la Plaça de la Trinitat de Xàtiva en el siglo XVIII.

El historiador Abel Soler, con una recreación de la Plaça de la Trinitat de Xàtiva en el siglo XVIII.

Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

La progresiva democratización de la Inteligencia Artificial ha popularizado su uso diario entre amplias capas de la población. Más allá de los habituales memes y de las polémicas recientes vinculadas a su utilización para cosificar a la mujer o esparcir odio, en las redes sociales también proliferan iniciativas divulgativas de gran valor que se aprovechan de esta herramienta para compartir conocimiento.

El historiador de Albaida Abel Soler ha encontrado en la IA un gran aliado para acercar de una manera gráfica a la sociedad el trabajo que ha concentrado sus esfuerzos en los últimos 30 años, dedicado a divulgar la historia local de los pueblos valencianos a través de libros (ha publicado 130), rutas, textos y todo tipo de colaboraciones con museos y programaciones culturales.

Prácticamente a diario, el investigador -doctorado en Historia Medieval- publica una recreación histórica generada por Inteligencia Artificial que muestra cómo eran algunos de los enclaves y elementos más icónicos (o desconocidos) de la geografía valenciana hace siglos, en su particular viaje al pasado. Las imágenes, reconstruidas de manera bastante fidedigna a base de alimentar a la herramienta con la información disponible de detallados estudios científicos, va acompañada de un pequeño texto que pone al usuario en situación. Sus publicaciones gozan de un importante predicamento en las redes sociales. A menudo, hay espacio para la sátira y la crítica. Por ejemplo, en una imagen que reconstruye la Plaça de la Trinitat de Xàtiva en el siglo XVIII, Soler aprovecha para cuestionar los actuales "bancos de fabricación industrial" que empañan la "excelencia gótica" del entorno. "Por la Fira d'Agost dará gusto sentarse, estoy seguro", ironiza.

Recreación del sepulcro romano de Daimús, en el siglo II después de cristo.

Recreación del sepulcro romano de Daimús, en el siglo II después de cristo. / Abel Soler

"La IA la gasta todo el mundo, la mayoría para hacer memes. La herramienta no sabe nada de la historia de Xàtiva. Si le dices que te recree el castillo, haría el de Eurodisney o uno prototípico de Inglaterra. La persona que crea la imagen es la voz cantante. Como los tejedores en la revolución industrial, se trata de saber de qué hilos hay que tirar", resume el historiador, que en su trayectoria ha recuperado la memoria y la historia de 150 pueblos valencianos.

Retornar al pasado con imágenes

Soler echa mano de recursos de arqueología, historia del arte y arquitectura para que sus reconstrucciones sean lo más fieles posibles. "La IA aún está en plena fase adolescente y comete muchos errores, aunque de momento ayuda mucho", sostiene. A raíz de la conmemoración del 150 aniversario de la muerte de Jaume I, el museo arqueología de Alzira le ha encargado una serie de dibujos extensa, con la idea de recuperar la imagen de cómo era la localidad en la época medieval, con un propósito didáctico. "Es un recurso que necesita hacer alguien con mucha información sobre el tema: no se puede improvisar y hay que consultar a expertos que te asesoren", incide.

Recreación de la Xàtiva del siglo XVI a partir del grabado de Anthonie van den Wyngaerde.

Recreación de la Xàtiva del siglo XVI a partir del grabado de Anthonie van den Wyngaerde. / Abel Soler

El historiador se ha convertido prácticamente en un experto en el uso de la IA: ya ha publicado 200 imágenes de diferentes ciudades valencianas y baraja recopilarlas en un libro. "Cada día dedico una hora a rehacer un castillo o restaurar un monumento. La tecnología nos permite retroceder al pasado y yo lo hago con imágenes. Antes la única manera de reconstruir algo era picando piedra y ahora lo puedes hacer fácilmente digitalmente", ahonda Soler. "Si pones la información en contexto comprendes cómo se hacían las cosas, descubres aquello que ha desaparecido y puedes poner en valor los monumentos", indica. A veces se ha equivocado en algún elemento, pero gracias a la interaacción que se genera en las redes, ha podido rectificar el error. "La gente de los pueblos colabora. El cronista de Elda me hizo una observación sobre un detalle del castillo y lo modifiqué", apunta. Y hace un llamamiento a compartir conocimientos. "Toda información gráfica que pueda haber nos acerca un poco más al pasado", apostilla.

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