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Sama Jaber, activista palestina en Xàtiva: "Pese a la devastación, queremos volver a Gaza"

La responsable internacional de la asociación Awda relata su vivencia tras el genocidio en unos encuentros en territorio valenciano

Xàtiva ha acogido una de las charlas de la gazatí, impulsada por la asociación Paz con Dignidad

Sama Jaber, a la izquierda, junto a Pablo Díez y Anabel Gómez, en Xàtiva.

Sama Jaber, a la izquierda, junto a Pablo Díez y Anabel Gómez, en Xàtiva. / ALFREDO J. PARDO

Xàtiva

“La gente resiste, quiere estar en Gaza. Y la que está fuera, incluso sabiendo que no hay nada, que está devastado, ha vuelto. La permanencia en el territorio es muy fuerte. Siempre vamos a querer volver. Gaza es nuestra casa, nuestro hogar”. Es el testimonio de Sama Jaber, una activista palestina, responsable internacional de la asociación Awda, que estos días ha estado impartiendo charlas y conferencias en Xàtiva y localidades próximas para dar a conocer la realidad que sufren los palestinos por el genocidio. Sama Jaber ha llegado al territorio valenciano en el marco de un proyecto de ayuda humanitaria impulsado por la asociación española Paz con Dignidad, puesto en marcha a través de una subvención de la Generalitat Valenciana. Ha llegado a Xàtiva acompañada por dos de los integrantes de esta ONG, Anabel Gómez y Pablo Díez.

Sama Jaber, activista palestina, en su visita a Xàtiva.

Sama Jaber, activista palestina, en su visita a Xàtiva. / ALFREDO J. PARDO

Sama salió de Gaza en septiembre de 2022 para estudiar en Europa un máster de Relaciones Internacionales y tras, acabar sus estudios en 2023, intentó regresar, pero al comenzar la invasión israelí en octubre de ese año ya no pudo volver. “Intenté volver, pero las fronteras estaban cerradas. Solo dejaban entrar a 25 o 30 personas y desde Egipto, y no pude”, explica la activista. Reside en Bélgica, desde donde trabaja para la asociación Awda. En 2022, Sama dejó una Gaza ya en condiciones complicadas. “Teníamos luz solo durante seis horas, las fronteras estaban cerradas y no se abrían regularmente, la tasa de desempleo era muy alta y había muchas escaladas de la ofensiva militar israelí”. Una ofensiva que fue en aumento, y continúa. “Ahora la situación es peor. No hay electricidad, no hay agua, no hay comida, escasea todo lo básico y la gente está viviendo en tiendas de campaña. No hay hospitales, ni centros de salud, ni escuelas. Mis padres y mi hermano siguen en la Franja de Gaza”, relata.

Sama explica que la presencia de ONG internacionales está siendo ahora esencial para asistir a la población gazatí. “Las organizaciones están respaldando a Gaza”, pero reclama que ese apoyo se mantenga "cuando acabe el genocidio, para la reconstrucción tras la devastación”. “La situación después será aún peor, la gente comenzará a darse cuenta de la realidad, a asimilar todo lo que ha vivido. La ayuda y el apoyo a nivel mental tendrá que aumentar, se necesitará esa ayuda internacional para suplir las carencias de cara al futuro”.

La activista palestina expone que la gente de Gaza “ahora está en modo supervivencia, bajo los ataques de las bombas, huyendo, desplazándose constantemente para intentar sobrevivir, pero en la medida en la que van ‘relajándose’, están fluyendo todos los traumas que han ido acumulando en los últimos años. Y no solo desde el inicio de este genocidio en 2023, sino durante los 70 años de asedio en la Franja de Gaza”. Sama explica que “ya hay gente sufriendo fuertes crisis de salud mental” y afirma que “mucha gente ha fallecido por ello”, además de por los ataques israelís. Y pone de manifiesto la dificultad de los gazatíes para “gestionar” la situación: “No se puede gestionar, simplemente hay que seguir viviendo, comenzar una vida de nuevo. No hay elección”. Una supervivencia que evidencia la capacidad de resistencia del pueblo palestino, que prefiere quedarse, aún a riesgo de morir en uno de los ataques israelíes, antes que dejar su tierra. Un sentimiento de pertenencia que se inculca desde la infancia. Sama explica que “con 9 años, estaba en la escuela y sufrí la primera escalada violenta. Salí de la escuela, cogí un autobús y fui a casa. No pensé en irme de casa, sino en quedarme con mi familia”. Anabel Gómez explica que “hay niños y niñas que lo único que han vivido es el genocidio, se han criado en un entorno de resistencia”. Y Pablo Díez añade que “la resistencia de los palestinos es negarse a irse y que Israel les quite territorio”.

Sama Jaber, junto a Anabel Gómez, de la asociación Paz con Dignidad, en Xàtiva.

Sama Jaber, junto a Anabel Gómez, de la asociación Paz con Dignidad, en Xàtiva. / ALFREDO J. PARDO

Sama explica que en Gaza, antes del genocidio, tenía una vida “normal. Iba a trabajar a la asociación. A veces asistía a cursos de formación del trabajo. Y en mi tiempo libre salía con la familia y con los amigos. A comer o cenar, íbamos al cine, a los centros comerciales. Todo era normal en Gaza antes de octubre de 2023”, indica, evidenciando la magnitud del genocidio que ha acabado con todo ello.

Los encuentros de Sama Jaber en Xàtiva y otras localidades están sirviendo para visibilizar la realidad del genocidio de Gaza. La activista destaca que “estamos muy contentos con los actos que se están organizando. La gente viene con ganas de escuchar y, además, tiene mucho conocimiento de lo que está pasando en la Franja de Gaza. La gente tiene ganas de conocer a una persona que viene de allí, y tienen ganas de ayudar y colaborar”. En ello ahonda Pablo Díez, que afirma que “estos encuentros aquí están sirviendo para visibilizar la situación y que se siga hablando de Gaza. El genocidio no ha terminado, el alto el fuego ha servido para silenciar a los medios de comunicación, pero hay que seguir tratando el tema de Gaza”, reclama. Sama también apela a que “se siga hablando de Gaza, que se cuente la verdad”. Y pide que “la gente continúe dando apoyo económico y siga colaborando con las ONG. Hay que continuar con el boicot a las empresas y organizaciones que están ayudando y financiando a Israel”. Anabel Gómez alude a “seguir el boicot apoyando al movimiento BDS”. Paz con Dignidad tiene abierta una cuenta para recaudar dinero para Palestina.

Información de la cuenta bancaria de Paz con Dignidad, de ayuda a Palestina.

Información de la cuenta bancaria de Paz con Dignidad, de ayuda a Palestina. / Levante-EMV

Sama Jaber regresa en breve a Bélgica. Su futuro inmediato pasa por seguir trabajando desde allí para Awda y seguir presionando para que abran las fronteras en Gaza y regresar. “Si nos vamos de nuestro país, alguien lo ocupará, y ya sabemos quien”, afirma en alusión a Israel y su afán por ocupar el territorio palestino. Para Sama, “el lugar más seguro en el que he vivido es Gaza”. Y allí quiere volver.

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