Las lluvias vuelven a amargar la campaña de la almendra en la Vall d'Albaida y la Costera
Las precipitaciones también han afectado a los frutales en floración, aunque han sido muy beneficiosos para otros cultivos de la zona, como la viña, el olivo y el cereal

Campo de almendros en Fontanars dels Alforins. / Patricio Simó

Ya ocurrió el año pasado. Las lluvias del mes de marzo en plena floración del almendro arruinaron la cosecha. Este año se ha vivido una situación similar, con los almendros floreciendo y precipitaciones intensas durante varios días.
En el almendro existen muchas variedades. En Fontanars dels Alforins, la mayoritaria es la guara, pero existen otras como constantí, antoñeta, macaco, penta, lauranne o vairo. Cada una de ellas tiene un comportamiento diferente frente al clima, sobre todo en lo que respecta a la floración.
La Lauranne por ejemplo, este año, ha florecido antes y el fruto ha llegado a cuajar. Las lluvias, por tanto, no le han afectado de forma importante. Cosa distinta ha ocurrido con la Vairo. Ha florecido más tarde, ya que es una variedad de floración tardía, y las lluvias se han producido antes de que el fruto pudiera cuajar correctamente.
Aquellas variedades cuyo fruto haya cuajado antes de las lluvias se salvaran; las otras no. Como dice el refrán, nunca llueve a gusto de todos.
Las precipitaciones, sin embargo, han sido muy beneficiosas para otros cultivos de la zona, como la viña, el olivo y el cereal. En esta campaña, muchos agricultores se han decidido a sembrar cereal, a pesar de que los precios no acompañan y continúan en unos niveles de hace más de veinte años, cuando todavía se hablaba de pesetas y el kilo de trigo, avena o cebada se pagaba a 20 pesetas.
Cuando las precipitaciones coinciden con la floración del almendro pueden aparecer varios problemas. Por un lado, la lluvia dificulta el trabajo de las abejas, que son fundamentales para la polinización. Si no hay suficiente polinización, muchas flores no llegan a convertirse en fruto. Por otro lado, el exceso de humedad también puede provocar la caída de flores o de frutos recién formados. Las nieblas matinales mantienen mojadas las flores durante más tiempo y dificultan el desarrollo normal del fruto.
Por este motivo, muchos agricultores de la zona miran al cielo con preocupación cada primavera. La floración es uno de los momentos más delicados del cultivo del almendro y unas condiciones meteorológicas adversas pueden echar a perder gran parte de la cosecha.
Los frutales en floración, también afectados
A pesar de todo, todavía es pronto para conocer el alcance real de los daños. En algunas parcelas el cuajado del fruto parece aceptable, mientras que en otras se teme que la producción sea menor de lo habitual y eso que venimos de unas campañas especialmente cortas por la sequía. Todo dependerá ahora de cómo evolucione el tiempo en las próximas semanas.
El almendro es uno de los cultivos más importantes de la zona, junto al olivar y el viñedo y cualquier problema durante la floración puede afectar directamente a la cosecha y a los ingresos de los agricultores.
Junto al almendro, también se han visto afectado los frutales que se encontraban en floración: albaricoqueros, ciruelos, cerezos y melocotoneros.
La climatología sigue siendo un factor difícil de prever. Años como este recuerdan la gran dependencia que tiene la agricultura del tiempo y las dificultades que afrontan los agricultores para asegurar sus cosechas.
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