Ontinyent dice adiós a los contenedores en las calles: las claves del nuevo sistema de recogida y el reto de vencer la resistencia vecinal
La capital de la Vall es la primera ciudad de su tamaño que apuesta por implantar el «puerta a puerta» para todas las fracciones como vía para evaluar y bonificar a quien recicle
En una veintena de negocios se recogen firmas contra los cambios, cuya implantación se anuncia como flexible y gradual

La regidora de Sostenibilidad, Sayo Gandia, en una reunión con presidentes de comunidad. / Levante-EMV

Cada español genera una media de cerca de 500 kilos de basura al año, pero el porcentaje de reciclaje continúa muy alejado de los objetivos que marca la directiva europea. Los avisos de sanciones de Bruselas se han traducido en penalizaciones para los municipios que no hacen sus deberes, obligados a reformular sus sistemas de recogida para cumplir los estándares y que no paguen justos por pecadores.
Ontinyent va a convertirse en la ciudad valenciana de mayor tamaño en implantar el «puerta a puerta» en todo el término y para todas las fracciones de residuos. El nuevo modelo ha comenzado ya aplicarse para los grandes productores y se extenderá progresivamente a toda la ciudadanía a partir del verano.
El «puerta a puerta» es un viejo conocido para los habitantes de Ontinyent, acostumbrados a dejar las bolsas de basura en la puerta de sus casas. Sin embargo, el nuevo escenario contempla la retirada de todos los contenedores de las calles (unos 200) y la implantación de un calendario que determinará qué días hay que depositar cada fracción de residuos (orgánica, envases, cartón...).
Además, los cubos suministrados dispondrán de chips cuya lectura permitirá conocer la cantidad de residuos que produce cada vivienda e identificar las buenas prácticas de reciclaje, de cara a poner en marcha el llamado pago por generación. O lo que es lo mismo: que por fin se cumpla la premisa de que pague más quien más contamina. De momento, las familias que hagan uso de la recogida selectiva en la fracción orgánica durante al menos 35 días desde el inicio del servicio hasta diciembre podrán beneficiarse de un descuento de 27 euros en la tasa.
Este gran salto en la gestión de la basura ha abonado el terreno para la confrontación política y ya han aflorado los primeros conatos de rebelión vecinal. Hay quien se declara insumiso y han comenzado a recogerse firmas contra el nuevo sistema en casi una veintena de establecimientos de la capital de la Vall d’Albaida. La oposición municipal en bloque ha puesto el modelo en la diana de sus críticas. El PP considera que es «caro y complejo» y que «generará conflictos» por el mayor control . Compromís y el PSPV, por su parte, critican el abultado incremento de la tasa en los últimos 4 años sin contrapartidas (el recibo municipal se ha triplicado, de 44 € a 136 euros), ven escasa la participación y reclaman la aplicación de más bonificaciones.
«Flexibilidad» y «comunicación» son las dos palabras que destaca la regidora deSostenibilidad de Ontinyent, Sayo Gandia, a la hora de describir el proceso de implantación del nuevo modelo, que, según defiende, parte de una planificación a largo plazo «con tiempo suficiente para que todo el mundo tenga la información necesaria». Aunque la ordenanza que recientemente ha entrado en vigor contempla sanciones para los que no cumplan, la edil recalca que que se va a dejar bastante margen de maniobra antes de comenzar a aplicarlas.
El ayuntamiento se encuentra enfrascado en un ciclo de reuniones con las que pretende llegar a explicar claramente el modelo a toda la ciudadanía. Gandia sostiene que «la gran mayoría de los grandes productores (que ya tienen el sistema implantado) han reaccionado bien, han venido a recoger el material y ya se está notando una mejoría en los datos. A los que nos han pedido más tiempo para formar a los trabajadores se lo hemos dado», afirma. Algunos restaurantes, eso sí, han mostrado su preocupación con las dificultades para cumplir el calendario en determinados momentos de mayor saturación de clientela. «Les hemos dicho que no se preocupen, que se centren en que haya más días en los que se cumpla con el reciclaje», apunta la concejala. En caso de que un local no tenga espacio para poner un contenedor, se abre la puerta a buscar una solución ocupando espacio público, ahonda.
«El clima de las redes no es real»
A juicio de la regidora, el clima que se refleja en las redes sociales con el cambio en la gestión «no es real». «La gente nos traslada dudas y nosotros las solventamos. Estamos dando facilidades a todo el mundo. Los que ya reciclan no tienen ningún problema cuando se lo explicamos, pero el que no recicla lo ve una muralla», mantiene la edil.
En las reuniones que acaban de terminar con los presidentes de las fincas de más de diez vivienda, se les ha dado a elegir entre cuatro modelos diferentes para definir el espacio que habilitan para los cubos en cada edificio. Hay una educadora ambiental que se ofrece para trasladar la explicación del modelo a todos los inquilinos.
Aunque la ordenanza municipal autoriza a los operarios que recogen la basura a abrir bolsas para comprobar su contenido en casos excepcionales, Gandia desmiente que la Policía Local vaya a dedicarse a rebuscar y a perseguir a la gente. También recalca que los cubos distribuidos a los vecinos evitarán los olores si se acumula la basura, aunque se abre a modificar las frecuencias de recogida de orgánica si se generan problemas. En los diseminados del municipio, las áreas cerradas para que los habitantes depositen los residuos se pondrán en marcha en mayo.
«Podríamos haber esperado a las elecciones, pero hemos actuado con responsabilidad»
«Esto nos viene impuesto. No teníamos ganas de cambiar nada, pero para bonificar el reciclaje tienes que tener datos». La regidora de Sostenibilidad, Sayo Gandia, justifica así la implantación del nuevo modelo «puerta a puerta» para todas las fracciones, apelando igualmente a los estudios que indican que es el sistema más eficiente y a las experiencias similares que están funcionando en otros municipios y que han servido de ejemplo para Ontinyent.
«A partir de 2027, cuando tengamos los datos de lo que genera cada unidad fiscal, podremos elaborar una ordenanza más compleja con más bonificaciones con distintos conceptos», recalca en respuesta a las críticas de la oposición por el precio de la tasa. «Europa nos dice que aumentemos el reciclaje y el Estado nos pone un impuesto por depósito en vertedero que te obliga a separar y a que la tasa la pague íntegramente cada vecino, con una ley votada por el PSOE y Sumar, que ahora nos vienen a dar lecciones», sostiene Gandia.
«Hicimos una comparativa y la conclusión era que debíamos seguir con el puerta a puerta. Podríamos haber hecho trampas y esperar a que pasaran a elecciones, pero hemos decidido actuar con responsabilidad, aprovechando que partíamos de una nueva licitación. Los ayuntamientos que hayan querido escaquearse y no hacer nada van a pagar mucho por el impuesto estatal», zanja la concejala.
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