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Vera Ibáñez Agudo recibe el testigo de ser Angelet de la Corda de Alfarrasí en una emotiva jornada

La niña ha sido bendecida por el párroco y ha recibido el libro del "angelet" saliente

La niña Vera Ibáñez, Angelet de la Corda 2026 de Alfarrasí, tras ser bendecida por el párroco.

La niña Vera Ibáñez, Angelet de la Corda 2026 de Alfarrasí, tras ser bendecida por el párroco. / Levante-EMV

Esther Sanz Cuquerella

Alfarrasí

La iglesia de Alfarrasí presentó el pasado Domingo de Ramos a Vera Ibáñez Agudo como Angelet de la Corda 2026. En un acto emotivo, la niña fue bendecida por el párroco Don Joaquín Gandía Espí ante la atenta mirada de la feligresía del pueblo, en un ambiente donde historia, cultura, devoción y tradición se entrelazan en un acto centenario que perpetúan las raíces de la memoria colectiva local.

Vera Ibáñez Agudo, Angelet de la Corda 2026, tras ser bendecida por el párroco de Alfarrasí.

Vera Ibáñez Agudo, Angelet de la Corda 2026, tras ser bendecida por el párroco de Alfarrasí. / Levante-EMV

El momento más simbólico llegó cuando la "angelet" saliente, Aitana Carreres Toledano, le entregó “El llibre viatger de l’Angelet de la Corda”, un momento que no fue solo un relevo, sino un significativo acto que ensalza el paso de una historia que continúa escribiéndose cada Domingo de Resurrección, con manos pequeñas que desvelan el significado del dolor, que no es más que el renacer a la vida.

En el caso de Vera, ese legado cobra aún más fuerza si cabe, ya que pertenece a una saga familiar de angelets, una herencia invisible, pero profundamente arraigada que la une con quienes, antes que ella, vivieron este mismo instante. Una continuidad de una herencia familiar que se manifiesta en su inocencia infantil.

Así pues, el próximo Domingo de Resurrección, a las 9 horas en la Plaça Major, Vera protagonizará uno de los momentos más esperados, la retirada del velo a la Virgen María en el encuentro con su hijo Jesús.

Con más de 112 años de historia, este acto multitudinario sigue en la esencia más pura de Alfarrasí. Pues no solo preserva una tradición, sino que mantiene vivo el sentimiento de un pueblo que se reconoce en ella. Y este año, en la mirada de Vera, volverá a reflejarse la emoción de representar al Angelet de la Corda.

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