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Las Jornades d'Educació i Memòria ponen en duda la visión idílica de la transición en tierras valencianas

El congreso rebate la imagen de que el paso de la dictadura franquista a la democracia fue pacífico

Una de las conferencias de las Jornades d'Educació i Memòria de Xàtiva de 2026.

Una de las conferencias de las Jornades d'Educació i Memòria de Xàtiva de 2026. / Levante-EMV

Salvador Catalá

Salvador Catalá

Xàtiva

El Centro Cultural de Xàtiva acogió el pasado fin de semana las Jornades d'Educació i Memòria, dedicadas en esta convocatoria a analizar cómo abordar el tema de la Transición en las aulas sin caer en los tópicos del relato oficial, que pretende hacer entender a las nuevas generaciones que el paso de la dictadura franquista a la democracia fue modélico, pacífico y perfectamente orquestado desde las nuevas élites surgidas desde del franquismo, para finiquitar la dictadura y posibilitar el pluripartidismo, sin un nuevo derramamiento de sangre. Visión tan simplista como inexacta que el congreso intentó desmontar, tanto desde una perspectiva académica, con las aportaciones de las últimas investigaciones universitarias, como testimonial, con las experiencias de protagonistas de aquellos años, en este caso, del entorno de Xàtiva.

Participantes en una de las conferencias de las Jornades d'Educació i Memòria de Xàtiva.

Participantes en una de las conferencias de las Jornades d'Educació i Memòria de Xàtiva. / Levante-EMV

Para el primer ámbito, se contó con la presencia del catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Castilla-La Mancha, Sisinio Pérez Garzón, quien trazó un marco general sobre las nuevas interpretaciones para dar una nueva visión del período de la Transición más acorde con la historia crítica para abordar la enseñanza de una etapa, sin caer en la radicalidad de relatos tan contrapuestos, como que las élites condujeron hacia la libertad a un pueblo no preparado para la democracia, o como que la Transición es la raíz de todos los males que sufre hoy la política española.

Así, por ejemplo, el mito de carácter pacífico con el que se define el período fue desmontado por el sociólogo valenciano Vicent Flor y el historiador Borja Ribera, quienes se encargaron de bajar esa realidad general al contexto valenciano, y debatieron sobre la estrategia anticatalanista para articular un nacionalismo en eterna disputa entre lo valenciano y catalán, que tuvo como consecuencia la proliferación de cientos de miles de incidentes protagonizados en su mayoría por la extrema derecha y que dan al traste con la imagen de Transición pacífica.

Otro de los mitos derribados es que fue un cambio perfectamente orquestado desde las instancias del poder, con el rey y Adolfo Suárez a la cabeza, sino más bien desde abajo, con la constante presión de los movimientos sociales, verdaderos impulsores del tránsito a la democracia. En esta línea, Javier Tébar, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Barcelona y profesor de Historia Contemporánea y del Mundo Actual en la Universidad de Barcelona, analizó las huelgas de 1976 como motor de cambio político en España. La movilización obrera producida desde los años 60, a través de la acción de Comisiones Obreras y el sindicalismo cristiano, llevó a diversas reformas dentro del régimen y determinó también el espíritu de la Transición, donde los pilares de la democratización del país basados en la ley de amnistía y el proyecto de reforma política estuvieron determinados por “el plebiscito de la calle”, entendidos como oleadas de protestas que desataban la represión policial y la inmediata improvisación política en función del termómetro social.

En el capítulo de testimonios, se contó con Héctor Maravall, abogado laborista de comisiones obreras entre los años 1966-1971, que hilvanó un discurso dedicado a analizar cómo a través de la proliferación de los despachos dedicados en exclusiva al derecho laboral, se rompió el monopolio del sindicalismo vertical impuesto por el régimen franquista, que intentaba controlar así el combativo movimiento obrero, después de haber reprimido y haber hecho casi desparecer las grandes centrales sindicales históricas como la CNT y UGT. Perseguían más que el afán de lucro, defender la causa obrera, y llevar la democracia la sociedad, a través del respeto a los derechos humanos.

Aquellos bufetes fueron los encargados de despertar la conciencia entre los trabajadores y de guiarlos en la lucha por las libertades, lo que pilló por sorpresa al Régimen, que pudo admitir y tolerar las reivindicaciones de los movimientos de cristianos progresistas o de los falangistas críticos, pero no el propuesto por comisiones, que a finales de los años 60 es duramente reprimido por el TOP, Tribunal de Orden Público, y cuyos abogados comienzan a practicar el uso alternativo del derecho para defender los derechos humanos, interpretando las leyes franquistas en beneficio de los obreros.

En 1975, las elecciones a representantes sindicales organizadas por la presión de la OIT generó la completa infiltración de sindicalistas democráticos dentro de las estructuras del régimen. Ahora se podrían negociar los convenios colectivos sin claudicaciones ante la patronal, lo que llevará a los Atentados de Atocha. Toda una reacción por parte de la ultraderecha contra aquellos bufetes de abogados rojos que estaban revertiendo el orden franquista. Puso Héctor Maravall el punto y final a la historia de aquellos abogados laboristas, con las elecciones de junio de 1977, donde sus reivindicaciones laborales y democratizadoras pasaron a ser realizadas por partidos políticos.

Cerró el congreso el testimonio de las mujeres Lolita Benet Pérez, Tere Marco Hernández y Mercè Climent Vivancos, anónimas protagonistas del compromiso social por el cambio político. Lucharon desde los movimientos cristianos impulsados por los curas obreros en la defensa de sus maridos, represaliados por su lucha antifranquista y de defensa del movimiento obrero desde diversas posiciones políticas y sindicales. Fueron defensoras del Estatut d’Autonomia y fundadoras de la primera asociación de vecinos de Xàtiva “La Virgen de las Nieves”, la primera que en 1979 reclamó para Xàtiva guarderías municipales, lugares para gente mayor, la Casa de la Dona o la participación en los ayuntamientos. Eduardo Serra, esposo de Tere Marco, fue clara víctima y ejemplo de todo lo que el discurso oficial de la Transición no ha querido contar. Juicios injustos, el apoyo de los despachos laboristas, la represión policial y violencia contra el movimiento obrero. Los profesores habrán de reescribir el discurso oficial para dar una visión más fidedigna del coste verdadero del tránsito de la dictadura a la democracia en España.

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