La segunda vida como artista del alcalde de las cinco mayorías absolutas en l'Alcúdia de Crespins
Después de casi medio siglo "absorbido" por la política, Vicent Vercher se ha pasado al activismo cultural: atesora ya cerca de mil obras en forma de collages que analizan la realidad desde un punto de vista crítico y ha protagonizado varias exposiciones individuales

Vicent Vercher, en el centro en la imagen de la izquierda, al entregar una de sus obras al Ayuntamiento de Alboraia. / Levante-EMV/Vicent Vercher

Vicent Vercher Garrigós comenzó a cursar Bellas Artes antes de la muerte de Franco, cuando aquello, dice, era visto como "una cosa de golfos" y terminaban sus estudios artistas de la talla de Artur Heras o Armengol. Pero a él los derroteros de la vida le llevaron por un camino muy distinto: en 1979 se convirtió en el primer alcalde de la era democrática de l'Alcúdia de Crespins por el PSPV, un cargo que terminó desempeñando durante 20 años, arropado por cinco aplastantes mayorías absolutas.
Después de casi medio siglo "absorbido" por la política y lastrado por una operación de cadera que limitaba sus movimientos, Vercher decidió jubilarse de la cosa pública a los 70 años, tras una última etapa como asesor del entonces delegado del Gobierno, Juan Carlos Fulgencio. Fue entonces cuando la pasión que había estado dormitando tanto tiempo en su interior se reavivó con más fuerza que nunca. Rescató sus antiguos bártulos, se apuntó a unos talleres en Russafa (donde reside temporalmente) para reciclar conocimientos y regresó a su afición por los collages, como buen seguidor de Renau y de todos aquellos artistas capaces de emplear cualquier elemento a su alcance para explicar la realidad que les rodea.
Ahora, a sus 75 años, Vicent Vercher atesora una colección de cerca un millar de obras que vende y expone. En lo que va de año, ha protagonizado sendas muestras individuales en Alboraia y la Vall d'Uixó con la mujer como elemento central (y una buena respuesta de público), bajo el título "La dona en la societat desconcertada". Porque el exalcalde ha dejado el activismo político para adentrarse en el terreno del activismo cultural. "No deja de ser político lo que hago. El arte puede ser un grito, una expresión de lo que se escucha y se ve", resume su experiencia.
Ávido lector de libros y periódicos, Vercher se vale de estos elementos para inspirarse, pero también de los carteles que arranca de las paredes y de los anuncios que tanto incordian en los parabrisas de los coches y que usa para confeccionar sus creaciones, con las que siempre intenta poner el foco sobre algún elemento conflictivo que subyace en la actualidad, ya sea la violencia contra las mujeres, la explotación infantil, la inmigración, la guerra, la turistificación o la gentrificación. "Un collage puede tener desde un simple trazo o una foto hasta siete capas, y trabajo en él hasta que consigo decirme a ti mismo 'esto es lo que quiero decir'. La obra no acaba nunca", explica. También ha utilizado algunas cartas y periódicos que le legó su abuelo, alcalde en tiempos de la República y autor de artículos en el diario El Pueblo, fundado por Blasco Ibáñez.
Clases para jubilados
La actividad creativa de Vercher es frenética, y así lo demuestra en sus redes sociales. También va a impartir un taller colectivo de collage en mayo para 40 personas jubiladas en Alboraia y tiene programada una exposición a finales de año en Quart de Poblet, junto con otra pendiente en su pueblo. En la Vall d'Uixó, sus trabajos todavía pueden verse hasta el 15 de abril. "Hay ayuntamientos que me brindan sus salas, es dramático que no dediquen más espacio al tema expositivo. Nunca he vivido del arte, pero he visto como a mucha gente le cuesta sacar una exposición porque es algo caro y clasista. Alquilar un espacio hoy es dificilísimo", lamenta el artista, que, a modo de agradecimiento, cede alguna pieza a los consistorios que le ceden sus enclaves culturales. Él apuesta por el arte seriado en un intento por "democratizarlo" y que la gente pueda tener acceso a 15 copias de una obra y el original a un precio muy asequible. También tiene una web en la que muestra sus collages.
Las ideas de sus composiciones se alimentan de la realidad diaria. "Puedo estar viendo un informativo o leyendo un periódico y hay algo que es como un click. De ahí parte un concepto o una frase que luego toma la forma de imagen. El texto es el viaje a la obra misma", desgrana el exalcalde de l'Alcúdia de Crespins. Sus piezas son luminosas y destilan esperanza por un mundo mejor, con dosis de ironía y mucha carga reivindicativa.
Vercher reconoce que romper con la política para meterse "en este jardín" no ha sido algo fácil, pero el arte le ha servido como "paliativo" tras su jubilación.
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