El reto de preservar la ermita del Puig de Xàtiva una vez restaurada: "Hay que darle una utilidad continuada"
El arquitecto e historiador Pablo Camarasa aborda el presente y el futuro del edificio gótico en una charla previa a la 31ª romería cívica organizada por Salvem el Puig, que este domingo reivindicará la finalización de las obras y la definición de usos

El arquitecto e historiador del arte Pablo Camarasa, sobre la imagen de una romería a la ermita del Puig. / Perales Iborra

La joya arquitectónica del gótico que corona el cerro del Puig en Xàtiva volverá este domingo a cobrar protagonismo con la 31ª romería cívica que nació en la década de 1990 para reivindicar la recuperación de la antigua ermita, por aquel entonces derruida.
Tres décadas después del nacimiento de la plataforma Salvem el Puig, el templo construido en el siglo XV ha recuperado en buena medida su esplendor gracias a las intervenciones de rehabilitación con fondos públicos que se han ido desplegando en el tiempo bajo la batuta del arquitecto Vicent Torregrosa.
La última fase de las obras para rematar y poner a punto el enclave patrimonial aguarda los fondos necesarios para materializarse desde 2021: el consistorio consignó 200.000 € en el presupuesto de este año, a la espera de poder reunir otra cantidad similar después de ver denegada en diciembre de 2025 la ayuda económica solicitada a la Generalitat en el marco del Plan Restaura.
Mientras tanto, usos que se le darán a la ermita una vez completada su restauración continúan sin estar definidos. El arquitecto e historiador Pablo Camarasa aportó este viernes algo de luz en el debate sobre la necesaria conservación del singular edificio con la conferencia que pronunció en el salón de actos de la Mancomunidad del Antiguo Hospital de Xàtiva, organizada por Salvem el Puig a modo de preámbulo de la romería de mañana.
Camarasa trazó un repaso por la evolución de la ermita, inscrita dentro de la arquitectura gótica y levantada "en un momento de esplendor para la zona de Xàtiva". Con el paso del tiempo, quedó abandonada y fue degradándose hasta convertirse en una ruina. El especialista se detuvo en la recuperación de aquellos elementos arquitectónicos y patrimoniales más interesantes.
El arquitecto también esbozó algunas ideas de un posible planteamiento de futuro para la ermita, a partir de los interrogantes sobre la evolución del edificio y la utilidad que se le podría dar. En ese sentido, puso ejemplos de diferentes edificios religiosos en otros lugares que nacieron con un uso y se transformaron por su propia evolución histórica, para ayudar a dar respuesta a estas incógnitas. "Tenemos un edificio plenamente consolidado en el que incluso se ha recuperado la parte del aljibe que no se planteaba en el proyecto inicial", indica Camarasa a este diario antes de la charla. "El siguiente paso es ver cómo podemos hacer para que la intervención llevada a cabo pueda perdurar en el tiempo, porque los edificios que no tienen utilidad se deterioran mucho más rápido que los que sí la tienen", advierte Camarasa.
Falta la última fase de las obras
"Desde el punto de vista de la arquitectura, una de las cosas más interesantes es el hecho de conservar o de haber restaurado un edificio que se construyó en la cima de una montaña bajo las condiciones que suponen la carga de material y la ejecución de la obra, que responde a unas soluciones arquitectónicas complejas", continúa el experto, que enmarca la importancia de la ermita dentro de la red de edificios religiosos de corte histórico que envuelven a la ciudad de Xàtiva y "que acaban configurando una especie de círculo que demuestra el poder religioso que ostentó la ciudad". "Es un edificio interesante por muchas cosas, sobre todo por la singularidad de su ubicación, y creo que toda esta labor que ha llevado a cabo Salvem el Puig ahora tiene que continuar, planteando estos retos de dar continuidad y un futuro a la ermita".
"Lo importante es saber que la arquitectura está viva y se transforma para sobrevivir", incide el historiador del arte, que aboga por iniciar una "discusión colectiva" sobre los usos de la ermita del Puig, a través de un "planteamiento abierto". "A lo mejor la solución es explorar el punto de vista turístico, o quizás poner algo que atraiga a la gente que le guste hacer trekking o caminar por la montaña. Se trata de buscar una propuesta que ofrezca al edificio una utilidad continuada, para preservarlo. La romería está muy bien para ponerlo en valor, pero es muy esporádica. Se puede reforzar esta actividad de alguna manera, a lo mejor repitiéndola en el tiempo o buscando alternativas", barrunta.
La romería a la ermita del Puig tendrá su salida el domingo 19 de abril, a las 9.30 de la mañana, desde la base de la montaña.
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