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El pueblo valenciano con mayor tasa migratoria: «En el colegio hay muchos niños y ya no quedan casas para alquilar»

Benicolet lidera el porcentaje demográfico de tasa migratoria en la Comunitat Valenciana durante el período transcurrido entre 2015 y 2024

Los vecinos, encantados con la situación en un contexto de envejecimiento de la población: "Son familias trabajadoras"

Benicolet

Situado en la comarca de la Vall d’Albaida, Benicolet es un pueblo que cuenta con una población estable de 610 vecinos según la última cifra absoluta publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Rodeado de montañas -y ajeno al estrés diario de las grandes ciudades- este pequeño municipio ha acogido en los últimos años a un importante porcentaje de vecinos extranjeros.

Los datos oficiales lo sitúan como la localidad de la Comunitat Valenciana con mayor tasa migratoria (con un porcentaje del 49,7 %) entre los años 2015 y 2014; según las últimas estadísticas. La tasa migratoria es un indicador demográfico que mide el flujo de personas (inmigrantes y emigrantes) en un territorio durante un periodo concreto. Es cierto que es mucho más fácil que el porcentaje sea mayor en poblaciones con censos más reducidos. Aunque una cosa son los números y otra la realidad. Sin embargo, en este caso coinciden: los vecinos de toda la vida no dudan a la hora de destacar que en los dos últimos años se ha incrementado la presencia de familias extranjeras en el municipio.

Tere Canet y Amparo Catalán departían el pasado jueves 16 de abril con unas amigas en el hogar del jubilado. Consultadas por esta dinámica demográfica explicaron que «no sabíamos nada de las estadísticas, aunque sí es cierto que en los últimos años han venido muchas familias extranjeras. Creo que hay gente de Colombia, Brasil, Honduras o Ucrania, por ejemplo. Yo conozco un caso de que vinieron porque trabajan en Dulcesol y les venía bien vivir aquí», apuntaban desde la mesa.

A su vez, una de las vecinas destacaba que la situación se notaba en el colegio: «Tenemos un centro muy bueno y la verdad es que hay muchos niños. Además, creo que ya no quedan casas para alquilar. Incluso, algunos han decidido comprarse una. Para nosotras es una gran noticia», destacaban.

En un contexto demográfico donde la despoblación y el envejecimiento castigan a muchas pequeñas poblaciones de la provincia de Valencia la llegada de familias extranjeras a Benicolet podría convertirse en un «salvoconducto» social de cara al futuro.

«Son familias trabajadoras»

Rebeca San Juan es dueña del único supermercado que hay en la pequeña localidad de la Vall d’Albaida. También atendió a este diario y comentó que sí ha notado que muchos de sus nuevos clientes son extranjeros:«Sí se ha notado algo, la verdad. Creo que una de las cosas en las que más se percibe es en el colegio, hay más niños y se integran. Son familias trabajadoras, creo que ha sido en los últimos años cuando han venido. Quizás más en el último año y medio o algo así. Primero, vinieron unas familias y luego, quizás, vinieron más al hablar entre ellas. Se relacionan mucho entre ellos también. Creo que hay más de origen latino, aunque también hay familias musulmanas, rumanas o de países del este. Algunos llevan muchos años aquí». Los datos de 2025 confirmaron que uno de cada tres municipios de la Costera, la Vall y la Canal pierde población. Que vengan vecinos nuevos es de agradecer.

Una emprendedora brasileña se hace cargo de uno de los tres bares en funcionamiento

Benicolet cuenta en la actualidad con tres bares en funcionamiento, lugares que funcionan como polos sociales en pueblo pequeños. Y uno de ellos está regentado por Tania Oliveira, una emprendedora de origen brasileño que llegó al municipio hace algo más de un año desde Salem: «Me vine por motivos personales, hay una historia detrás. Cambié un pueblo por otro. Mi bar se llama ‘la Pacheca de Tania’ y la verdad es que me va muy bien. Ahora va a hacer un año y cuatro meses que estoy aquí».

«El tiempo que estoy en Benicolet puedo decir que ha estado muy bien. Me han acogido. Me siento muy integrada. Cuando llegué había menos gente extranjera, pero creo que ahora hay más. Creo que en los últimos tiempos han venido muchos. Y todos lo hacen para trabajar. Los que no tienen trabajo lo buscan», comentó. Consultada por las nacionalidades representadas en el «mapa vecinal» de Benicolet, Oliveira comentó que son muy diversas: «Hay gente de Colombia, de Honduras, Ecuador... y esto es bueno».

«Yo ya tengo una clientela fiel, estoy muy a gusto en Benicolet», concluyo la responsable del dar. En la barra departía Virginija Gazzajeva, ciudadana ucraniana que llegó hace siete años a Benicolet:«Yo estuve tiempo en Cullera y decidí venirme porque esto es mucho más tranquilo. La diferencia en verano, por ejemplo, es bestial».

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