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Carla Maronda, la joven de Xàtiva que superó la pérdida de sus extremidades: "Mi vida es la misma o incluso mejor que antes"

La abogada que sufrió la amputación de brazos y piernas publica el libro "El día que volví a abrir los ojos", en el que narra el proceso de recuperación y la lucha por sobrevivir tras estar al borde de la muerte

Su meta más próxima es abrir su propio despacho en Xàtiva en septiembre

Carla Maronda presenta su libro, "El día que volví a abrir los ojos"

Agustí Perales Iborra

Xàtiva

¿Cómo nació la idea de escribir el libro?

Yo no había escrito nunca un libro y nunca me lo había planteado. Me lo propuso la editorial, Kailas, y pensé que era una buena idea para llegar a más personas y ayudar a más gente.

¿Escribirlo, ha sido terapéutico para tu proceso de recuperación?

Para la recuperación física, no, pero para la psicológica, sí. Me ha venido bien poder expresarme libremente, porque no es lo mismo hablarlo que escribirlo, y volcar todos los sentimientos en una hoja en blanco.

Carla Maronda durante la entrevista con Levante-EMV.

Carla Maronda durante la entrevista con Levante-EMV. / Perales Iborra

Dices que quieres que tu caso y tu experiencia ayude a otras personas. El libro puede ayudar.

Es la idea, sí. Hay reivindicaciones en el sistema, hay propuestas y ayudas para que la gente amputada tenga un camino más fácil por recorrer.

¿Y de qué manera más crees que puedes ayudar?

Creo que personas que padezcan una situación similar les puede venir bien para tirar hacia adelante. Todo el mundo tiene problemas, pero solo en nosotros está la forma de enfrentarlos. Hay personas que están viviendo la misma experiencia que yo. Además, personas de cerca, de Bocairent, y nosotros como asociación [Carla ha fundado la asociación Tus manos son mis manos] nos dedicamos a eso. A acompañar, aconsejar, informar y que ninguna persona en situación de vivir una amputación pueda sentirse sola, desacompañada o desinformada.

El libro se titula “El día que volví a abrir los ojos”. ¿Cuál es ese día, el que saliste del coma después de darte por muerta? ¿El día que te amputan y comienza una nueva Carla?

Realmente hay dos vertientes a la hora de abrir los ojos. Principalmente, la de abrir los ojos cuando me desperté del coma. Pero también abrir los ojos a una nueva vida y a una nueva forma de ver la vida, de vivir y de apreciar lo que tenemos.

Hablas del día 23 de marzo, el día que te operan y te infecta la bacteria, como “puto 23 de marzo”.

“Putísimo” 23 de marzo, sí. Yo no hubiera elegido nunca quedarme en esta situación, pero en mis circunstancias voy a hacer que al menos valga la pena estar viva.

El libro explica tu vida de antes y de después de la operación, y todo lo que te ocurrió. Se ve cómo cambia la vida por una circunstancia. Tiene capítulos muy duros de leer, pero es la realidad también.

Efectivamente. Al final hay que plasmarlo todo. Creo que también hay capítulos que valen mucho la pena. Capítulos de esperanza y de decir que he estado en el fondo de la piscina, y que mi núcleo familiar y de amistad y yo hemos encontrado todas las fuerzas posibles para salir adelante, que es lo que importa en la vida.

Hay muchos detalles, explicas con mucha claridad el tiempo de hospitalización. ¿Te acordabas tan claramente?

Sí. Los días que estaba en coma, evidentemente no me acuerdo de nada, pero todo lo demás sí. Yo he estado muy consciente desde el primer momento que abrí los ojos. De hecho, los médicos dicen que es raro que una persona intubada recuerde tanto y responda tanto a los estímulos propios que hay en la UCI. Y yo, desde la primera vez que abrí los ojos, era totalmente consciente de todo. Sí, sí, me acuerdo de todo. Soy una persona que hablo mucho conmigo misma y me conozco mucho. Sé que estaba medicada, pero sabía estar presente en el momento.

¿Y la medicación no te afectaba a la consciencia?

No. La medicación me afectó el primer día, que sí que me borró la memoria del día que tuve la primera parada cardiorrespiratoria, pero los otros días ya nada. Lo relato en el libro, para mí la estancia en la UCI no fue mala. Me sentí muy acompañada, tanto por los de fuera, como por el equipo del hospital de Xàtiva de la UCI. Para mí, no fueron días difíciles. Hubo complicaciones, pero también hubo cosas buenas, que también se muestran en el libro. Incluso hubo un poco de miedo a la hora de salir de la UCI y pensar que no estaría tan cuidada y tan bien atendida. Pero he tenido mucha suerte, tengo una red familiar y gracias a ellos he estado tan bien, tan consciente y tan arropada. Gracias a ese núcleo, yo tuve todas las fuerzas para tirar adelante, para luchar, para conseguir estas prótesis para mí y para continuar luchando para que los demás amputados tengan la vida que merecen.

Carla Maronda en la Albereda Jaume I de Xàtiva.

Carla Maronda en la Albereda Jaume I de Xàtiva. / Perales Iborra

En el libro das voz a familiares y amistades para que cuenten cómo lo vivieron ellos. Pero, ¿cómo fue para ti leer lo que ellos escribieron?

Sinceramente, lo habíamos hablado un millón de veces. Yo he hablado con cada uno de los que ha estado conmigo durante el proceso y sabía cómo lo habían sentido y la percepción de cada persona que había estado a mi lado. Así que no me sorprendió mucho, era simplemente plasmarlo y que la gente de alrededor pudiera verlo también. Hay cosas que yo no puedo explicar porque no estaba. Así que me pareció muy interesante y que enriquece mucho el libro.

Lo digo por el testimonio de tu pareja, que describe los días que estás en coma; lo que explica tu padre, cuando le dicen que tus constantes vitales con incompatibles con la vida; o tu madre, que cuenta cómo el médico de la UCI le dice que se vaya preparando para tu muerte. ¿Sabes que estuviste entre la vida y la muerte?

A mí me lo contaron después los médicos, las personas de mi alrededor, incluso aún estando en la UCI. Así que no me sorprendió, no me afectó tanto, pero un día sí que me rompí, lloré, porque sentí el dolor que pude haber causado a mi gente, pero eso a mí no me hizo daño porque no lo viví.

¿En qué punto del proceso de recuperación física y psicológica estás? ¿Cómo te encuentras?

Estoy perfecta, casi. Voy dos veces por semana aún a rehabilitación, que realmente no es rehabilitación, es como mi gimnasio, pero prefiero que todos esos ejercicios físicos que yo pueda realizar estén supervisados por profesionales y que no pueda fastidiarme. Al principio sí que trabajaba en equilibrio, percepción, movimientos, pero a día de hoy me falta coger musculatura, un poco más de fuerza, pero poco más. El trabajo con las prótesis fue mucho antes, ya las tengo integradas en mi vida.

¿Y mentalmente?

La terapia psicológica la acabé el 31 de diciembre de 2024.

¿El mismo año que te pasó?

Sí. Estuve solo unos meses con la psicóloga. El día que me dio el alta le dije: ‘Leticia, me acabas de quitar los ruedines de la bici y me acabas de dar un empujón para que vuele”. Y ella me dijo que ya tenía todas las herramientas, que me veía suficientemente fuerte y suficientemente bien psicológicamente y que siempre podía volver a recurrir a ella. El epílogo del libro lo ha escrito ella.

Una recuperación psicológica rápida.

Creo que vivimos en una sociedad en la que es un poco la sociedad de cristal. A los sentimientos hay que ponerles palabras, no invalidarlos, pero sí saber tratarlos. Y una vez sabes tratarlos, sabes manejarte perfectamente en tu vida. Las circunstancias que a cada uno nos toca vivir, hay que saber afrontarlas de la mejor manera y saber tirar adelante. Porque podríamos regocijarnos en nuestro propio dolor, pero eso no conduce a nada, conduce a perder tu vida. Y cuando pierdes la vida, la única que acabas perdiendo eres tú.

En el libro, comienzas definiéndote con tu nombre, dónde vives, qué estudias. Y al final del libro, cambia la definición y expresas que “soy lo que me ha pasado y lo que he decidido hacer con lo que me ha pasado”

Efectivamente. Yo soy un cúmulo de mis circunstancias, pero mi vida es la misma o incluso mejor que antes. Y hay que saber abrir las puertas que se han cerrado y las nuevas que hay por abrir. El libro trata de eso, de la evolución como persona y la evolución intrínseca que he hecho.

Cuando te amputan, dices: “me acaban de arrancar todo, no encuentro sentido a nada”. Pero al final de todo el proceso, expresas que “sigo aquí, con metas, con futuro, con ilusiones”. ¿Cuál es tu meta ahora? ¿Qué futuro ves?

Mi meta más próxima es que en septiembre abro mi despacho como abogada en Xàtiva. Entraré como socia autónoma porque quiero también dedicarle tiempo a las charlas, a las conferencias. No me gustaría quedarme solo en una cosa. Soy abogada de profesión y me dedicaré a eso. Lo que más me atrae es civil y penal, y también temas de reclamación patrimonial contra la administración. Y en el tiempo libre que disponga, continuaré haciendo las cosas que pueda con la fundación.

Por último, ¿cómo está tu caballo Bolero?

Bien, muy bien. Ahora está un poco cojo, porque tiene unas heridas en las patas, pero está bien. Monto cuando puedo, porque necesito ayuda. Es importante mantener todos los vínculos que puedas tener, tanto con personas como con animales y he intentado plasmarlo en el libro para que gente que no tenga relación con un animal de esas características, pueda entenderlo.

El libro "El día que volví a abrir los ojos" de Carla Maronda se presenta el próximo 14 de mayo a las 19 horas en la Casa de la Cultura de Xàtiva. Entre las invitadas -a falta de confirmación de asistencia- está Irene Villa, quien escribe el prólogo del libro y que ha seguido la recuperación de la setabense. "Me dedicó su libro y, hablando con la editorial, consideramos que era buena idea que Irene pudiera participar, porque ella es un referente en el mundo de las personas amputadas, afirma Carla Maronda.

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