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El último relojero de la Costera

Miguel Bellver, de 62 años de edad, es uno de los pocos artesanos especializados en los mecanismos de medir tiempo que permanecen activos en la provincia de Valencia.

Actualmente, está en pleno proceso de renovación del histórico reloj «dels Quatre Cantons» de Xàtiva, cuyo cristal se desplomó el pasado mes de febrero.

Miguel Bellver, el "artesano" del tiempo de Xàtiva

Xàtiva

Se trata de un pequeño taller ubicado en la calle Sant Francesc de Xàtiva. Está emplazado en el primer piso de un estrecho bloque enclavado en pleno casco antiguo de la capital de la comarca de la Costera. Una puerta de seguridad antecede el paso de cada visitante que accede al lugar. Una vez arriba -cuando el dueño te abre después de confirmar tu identidad con las imágenes de una cámara-, un «artesano del tiempo» te atiende.

Es un espacio diferente. Tranquilo. Alejado del mundanal ruido. Aquí no hay reclamos. Nadie intenta venderte nada.

Un reloj que replica un modelo antiguo del siglo XVIII descansa en un lado del diminuto escaparate. Las paredes están pobladas por títulos de especialista logrados en lugares dispares de Europa o Asia. Miguel Bellver es, a sus 62 años, el último relojero tradicional de la Costera. Y uno de los pocos de la Comunitat Valenciana. Y de España. Atiende a Levante-EMV con una característica lupa que pende de un hilo de hierro que recorre su frente, lo que le otorga un aire de experto. Su habla es pausada. No duda a la hora de mostrar como se trabaja con un modelo de notable valor que descansa en su mesa de trabajo, llena de material especializado: «No quedamos prácticamente relojeros clásicos de reparación mecánica... lo que hay ahora son joyerías en las que puedan cambian la pila o un módulo, pero no es lo mismo».

Uno de los últimos encargos que le ha llegado es la renovación del histórico reloj «dels Quatre Cantons», que dejó de funcionar y cuya esfera se desplomó a la calle tras unas intensas lluvias registradas el pasado mes de febrero: «Se cayó el bisel y el cristal. Y han decidido arreglarlo. El Ayuntamiento se puso en contacto conmigo y les hice un presupuesto. En este caso se repasa al mecanismo, se desmonta, se limpia y se engrasa. También se han repintado los números de la esfera, que habían perdido el color con el tiempo. Ahora, se tiene que montar todo. Es un reloj especial, de tipo eléctrico. También voy a instalar una protección para el circuito, con el objetivo de que no vuelva a verse afectado por el mal tiempo, tal y como ocurrió tras la tormenta de hace meses. No hay muchos relojes de este tipo. Lo cierto es que no tengo ahora el dato a mano, pero yo tengo 62 años de edad y siempre ha estado ahí. Es un dispositivo muy característico de la zona, entiendo que lo quieran arreglar».

El pequeño cubículo que ocupa en la calle Sant Francesc -en el barrio han cerrado varios comercios tradicionales durante los últimos años- está repleto de material. Bellver reconoce que, de momento, no puede quejarse por la marcha del negocio: «Yo trabajo solo, aprendí de mi padre y de mi abuelo a los 14 o 15 años de edad. Lo malo es que no habrá continuidad, yo seré el último cuando me jubile y no podré traspasar mis conocimientos»; lamentó.

Miguel Bellver, posa con la esfera del histórico reloj «dels Quatre Cantons» de Xàtiva.

Miguel Bellver, posa con la esfera del histórico reloj «dels Quatre Cantons» de Xàtiva. / Perales Iborra

Coleccionistas, herencias

«Actualmente, mis clientes son coleccionistas o gente que recibe un reloj por una herencia -por ejemplo- y le da valor sentimental. Tengo clientes en Alcañiz, Teruel, Palma de Mallorca o Ibiza. Lo que está claro es que los buenos relojes, de marcas que todos conocemos, son mecánicos. Yo no me anuncio, no hago propaganda de ningún tipo. Y no puedo quejarme, la verdad», expuso Bellver.

Cuestionado sobre si la gente sigue interesada en relojes de alto valor, su respuesta es contundente: «Claro que sí, la gente sigue comprando y valorando los relojes buenos. Y, a veces, necesitan reparación. Aunque, por desgracia quedamos pocos relojeros. Yo estoy en varios grupos de whatsapp, por ejemplo. Nos conocemos. Un compañero es de Murcia, otro de Valdepeñas. Y hay más: uno de Girona, otro de Madrid, otro de Alicante... es una pena, pero quedamos muy pocos». Preguntado sobre el reloj más caro que ha reparado, expuso que «no lo tengo claro, quizá uno de 100.000 euros. Es una responsabilidad, has de saber lo que haces».

Bellver repara un mecanismo en el taller especializado que regenta en el carrer Sant Francesc de Xàtiva.

Bellver repara un mecanismo en el taller especializado que regenta en el carrer Sant Francesc de Xàtiva. / Perales Iborra

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