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El relevo generacional asegura una particular tradición arraigada en Guadasséquies

La localidad de la Vall d'Albaida honra al Niño Jesús de Praga en una celebración marcada por el emotivo homenaje a las dos mujeres que durante mucho tiempo se han encargado de organizar la fiesta

ari Carmen Tolsá y Mari Carmen Beneyto, en su último año al frente de la organización de la fiesta.

ari Carmen Tolsá y Mari Carmen Beneyto, en su último año al frente de la organización de la fiesta. / Esther Sanz Cuquerella

Esther Sanz Cuquerella

Guadasséquies

El municipio de Guadasséquies vivió el pasado domingo 3 de mayo, coincidiendo con el día de la madre, una jornada cargada de emoción con la celebración de la festividad del Niño Jesús de Praga, una tradición profundamente arraigada que forma parte de la identidad colectiva del pueblo.

En ella se les hizo entrega de una medalla a los nuevos cofrades (que debían de haber recibido previamente el sacramento del bautismo). Los niños y niñas participantes hicieron entrega de un ramo de flores para venerar al Niño Jesús de Praga. Tampoco faltó la sencilla procesión por los alrededores de la iglesia y el reparto de chucherías para cada uno de los niños participantes en esta celebración.

La conmemoración, que cada año reúne a vecinos y devotos no sólo de Guadassèquies sino también de los pueblos colindantes, volvió a poner de manifiesto el fuerte vínculo que existe entre la comunidad parroquial y sus costumbres. Sin embargo, en esta ocasión, la celebración estuvo marcada por un momento significativo: el relevo en la dirección de la cofradía encargada de organizar la fiesta.

Desde el consistorio municipal se rindió un sentido homenaje a Mari Carmen Tolsá y Mari Carmen Beneyto por su larga trayectoria al frente de la organización. De hecho su dedicación silenciosa, su esfuerzo constante y su compromiso han sido fundamentales para que esta festividad continúe viva, transmitiéndose de generación en generación. Del mismo modo, se reconoció la labor de Mari Carmen Gandia Tolsá, cuya implicación en los últimos años ha contribuido al buen desarrollo de la celebración, consolidando el trabajo colectivo que sostiene esta tradición.

Una llamada a implicarse

En un mensaje cargado de simbolismo, el consistorio animó a los vecinos a implicarse y asumir el relevo, subrayando la importancia de la participación ciudadana para preservar una fiesta que no solo es un acto religioso, sino también un reflejo del alma y la historia de Guadasséquies. Compromiso que ya se ha asimilado por un grupo de vecinas de la localidad valldalbaidina, así como de algunos de los municipios colindantes que participan en esta festividad.

Con todo, la jornada concluyó con un sentimiento compartido de gratitud y pertenencia, recordando que son las personas, con su entrega y compromiso, quienes mantienen viva la esencia de las tradiciones que sostienen la esencia e identidad de todo un pueblo.

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