Biblioteca de familias
Germán Baldrés Camús, historia de un comerciante
La paquetería, propiedad de la familia Baldrés desde finales del siglo XIX, ha logrado perdurar entre la oferta hostelera de la ciudad

Germán Baldrés Camús, historia de un comerciante / Levante-EMV
Salvador Català
Corría la primavera de 1926 cuando todo el comercio de Xàtiva lloró la muerte de Germán Baldrés Camús. Se publicaron gigantescas necrológicas en las primeras páginas de la prensa liberal y católica, se escribieron sentidos pésames, y se celebró un entierro multitudinario con duelo presidido por sus tres hijos: Germán, María y Alfredo. Los ecos de sociedad de aquellos tiempos, nos cuentan que falleció a los 78 años, una edad muy avanzada para el contexto de la época, y del que se decía que era ya dueño de una paquetería casi centenaria del carrer Botigues de Xàtiva .
Pasado un siglo de aquel óbito, la paquetería continua hoy aún abierta, demostrando que adquirir botones, cremalleras, hilos, o comprar complementos, puede seguir siendo un negocio próspero. Pensamos que la Inteligencia Artificial nunca podrá adquirir las materias primas para hacer arreglos tan banales. Y, lejos del sector cuaternario, el motor del futuro, no viene dado sólo por la falta de competitividad causada por la irrupción de las nuevas tecnologías, sino más bien, por la carencia de relevo generacional, en un tipo de negocios que requieren de mucho sacrificio.
Entre un mar de pubs y restaurantes, brindamos por la longevidad de una paquetería nacida a finales del siglo XIX, o quizás antes, cuando el carrer Botigues, no era un foco del tardeo y del ocio nocturno, sino un referente del textil de complementos. Hagamos un poco de historia para documentar el que pudiera ser el negocio más antiguo de Xàtiva, con permiso de las tartanas de los Torregrosa, y el Garaje España, actual Carburantes Setabenses S.L. Pero, en su sector, es sin duda, la paquetería de los Baldrés, el más longevo.
Podemos documentar la paquetería como un negocio en plena actividad allá por el año de 1888. Germán Baldrés Camús era por entonces su dueño. Tenía 40 años, estaba viudo de su primera esposa, Teresa Bellver, con la que había tenido un hijo, dos años antes, Germán Baldrés Bellver. Paquetería en la planta baja y vivienda en la superior, donde convivió con dos dependientes, Esteban Bosch, natural de Bocairente, de 21 años, y Juan González, oriundo de Higueruela, de 17. Sus empleados son casi familia siguiendo las reminiscencias del mundo gremial, donde el aprendiz, convivía con el patrón, algo hoy imposible. Y es que el comercio setabense, fue siempre yacimiento de empleo y motivo de atracción de inmigrantes a la búsqueda de mejor vida.
En aquellos tiempos ser viudo con hijo pequeño a cargo fue sinónimo de volver a casar en poco tiempo. Y así lo hizo Germán. Con una mujer quince años más joven, Ramona Vinaches Pastor, con la que tuvo dos hijos más: María del Milagro Rafaela Lamberta y Alfredo Pascual Vicente Baldrés Vinaches. Así los medio hermanos Germán y Alfredo seguirían y mejorarían el negocio del padre, y María, casaría con otro próspero comerciante, Vicente López. Así era la endogamia del carrer Botigues.
Vendió Germán en su tienda de cintas y sedas, como fiscalmente se censaban a las paqueterías, todo tipo de complementos. Merinos negros y en color, vichis para vestidos, puntillas, pasamanería y adornos. Corbatas, chalinas, cuellos y puños. Granadinas, cintas para sombreros, medierías, algodones, hilos, sedas, y botones, y “demás efectos para adornar trajes, pañuelos, encajes y corsés”, sin olvidar otra necesidad complementaria a la de vestir con elegancia, la de también oler bien, y para ello se ofertaba todo “un completísimo surtido en perfumería y todo lo concerniente para tocador”, según extraemos de otros anuncios de mercerías del siglo XIX, cuyos propietarios aún no tenemos genealógicamente trabajados.
Fue escasa la presencia de Baldrés Camús en la historia del marketing publicitario del siglo XIX, cosa a la que puso remedio Baldrés Bellver, que además de comenzar a participar en la promoción de su tienda, amplió el negocio, a partir de los años veinte, con la ayuda de Alfredo. Mantuvo la paquetería y mercería en el 10 del carrer Botigues, oficialmente conocida como Camí, y políticamente rebautizada como Wilson, apellido del presidente de USA, como gran artífice de la Sociedad de Naciones, creada tras el fin de la Primera Guerra Mundial.
Germán Baldrés Bellver, siguiendo los pasos de sus padres, mejoró el negocio, y lo amplió, fundando en la calle Vallés número 4, otra tienda dedicada a despachar perfumes, bordados y géneros de punto, a la que añadió otro producto que nada tenía que ver con el textil, el papel de fumar Bambú. Conseguía para Xàtiva y su distrito, la distribución en exclusiva, de una de las más emblemáticas firmas de la industria papelera vinculada a Alcoy, especializada en la creación de soportes para liar tabaco. Marca que, además, fue pionera en la creación del marketing publicitario siguiendo la innovadora estética del art déco, la mejor forma para que el setabense se enterase de que una mercería también podía ejercer la función de estanco, o así lo debió pensar el comerciante Germán Baldrés Bellver.
Así fueron nuestros emprendedores del comercio local, que supieron convertir el epicentro del Mercat, en toda una milla de oro setabense, y no había comerciante que no soñase con abrir tienda allí. Ahora la situación ha cambiado bastante, pero entonces no había aún ensanche más allá de Sant Francesc, ni centros comerciales a las afueras llenos de franquicias del textil, ni legisladores ahogadores de autónomos. Y sí había muchísimos comercios con lustros de tradición, fundados por hijos de la ciudad o inmigrantes que arraigaron aquí para prosperar en un contexto de ciudad abierta y liberal. Y Baldrés continua la tradición, y subsiste hoy, a pesar de la vorágine hostelera. Todo un mérito.
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