Una carta a Neruda y un viaje al exilio en el barco de la Esperanza: la lucha de una chilena por reconstruir sus raíces en la Pobla del Duc
Lizbeth Letellier rastrea información sobre los orígenes de su familia en la comarca de la Vall d'Albaida tras retornar hace años a España

Lizbeth Letelier Carrillo trabaja en un libro sobre su historia familiar. Sus raíces se hunden en la Pobla del Duc. / Levante-EMV
Lizbeth Letelier Carrillo nació el 16 de diciembre de 1973 en la ciudad chilena de Concepción. Y desde pequeña comenzó a interesarse por sus raíces familiares, que se hunden en la Pobla del Duc, un pequeño pueblo de la comarca de la Vall d’Albaida cuyo censo oficial ronda los 2.500 vecinos. Fue la visita de un familiar la que le llevó a comenzar una historia que quiere plasmar en un libro y que integra muchos elementos de interés: la carta que su bisabuela escribió a Pablo Neruda para que sus hijos se enrolaran en el ‘SS Winnipeg’ -también conocido como el «barco de la esperanza»- con el objetivo de escapar de la represión que se temía tras el final de la Guerra Civil, su visita al municipio años después y la forma en la que está interactuando con los actuales pobladores de la localidad.
Desde mayo de 2004 reside en la población de Llorenç del Penedès (Tarragona), lugar desde el que atiende a Levante-EMV: «Cuando yo era muy pequeña, un primo de mi madre que había sido motorista del ejército republicano vivió dos años con nosotros al volver desde España. Luego, pasaba seguido a visitarnos. Él mantenía su acento y me explicaba historias de cuando estaba aquí. En mi familia siempre hubo un gran arraigo a las raíces. La costumbre de salir a la fresca por las tardes, las comidas, los recuerdos que explicaban los mayores en el momento de la sobremesa... era común el deseo de todos de conocer la tierra de la que procedemos».
Y desgrana los orígenes del vínculo familiar, plagado de anécdotas: «Mi bisabuela fue María del Consuelo Pastor Ferrer, nacida en 1875. Ella se crió y creció en la emblemática Casa Alta de La Pobla del Duc antes de trasladarse a Barcelona y, posteriormente, emigrar a Chile. Desde Chile escribió una carta a Pablo Neruda para lograr que sus hijos subieran al legendario barco ‘SS Winnipeg’ en 1939 y salvar sus vidas, aunque lo hicieron con nombres falsos. Uno de esos hijos fue mi abuelo, Alfonso Carrillo Pastor, un gran intelectual y músico que terminó fundando la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción. Sé que los hermanos de mi bisabuela, Margarita Pastor Ferrer (que casó con la familia Climent) y Rafael Pastor Ferrer (que era escultor de piedra), se quedaron viviendo en la zona y sus descendientes siguen por Valencia y la Vall d’Albaida...».

Alfonso y Carmen Carrillo Pastor (Arriba). Consuelo Pastor Ferrer y Pascual Carrillo Pelegrín. (abajo). / Levante-EMV
«Lamentablemente, mi abuelo falleció antes de que yo naciera. Pero su hermana Carmen, mi madre y la familia en general se preocuparon de mantener su memoria. Todo ello acentuó mi interés y curiosidad por conocer nuestras raíces», prosiguió. De forma periódica, Lizbeth Letelier realiza publicaciones en redes sociales e interactúa con residentes en la Pobla del Duc. El año pasado visitó el pueblo: «Hubo algo que ese día me llamó, un impulso muy grande por ir. Cuando llegamos, le pregunté a una mujer que estaba en la calle como llegar a La Casa Alta. Fue muy amable. Luego, entré en el Ayuntamiento. Me presentaron al alcalde. Todos fueron muy amables y cercanos. También logré hablar con el cura. Me recibió en la sacristía, me explicó que mucha gente le estaba pidiendo información por el tema de las nacionalidades, por lo de la memoria histórica. Afortunadamente, no es mi caso, ya que llevo 22 años aquí. Le conté un poco acerca de mi bisabuela, le apunté detalles y quedó en buscar la información y llamarme. Supongo que con tanta solicitud y sus deberes eclesiásticos debió extraviar mi número, porque a día de hoy, no he recibido su llamada o email».
«No busco herencias, no tiene sentido. Hace muchísimos años, a la hermana de mi abuelo, Carmen Carrillo, le escribieron desde España para que viniera en representación de sus hermanos a recibir una herencia, pero no pudo hacerlo. Sabemos que lo que hubiese en esa época se repartió entre los que estaban aquí o pasó al Estado. El objetivo es poder conocer nuestras raíces familiares, qué sucedió para que tomaran la decisión, primero, de emigrar a Barcelona y, luego desde Barcelona a Chile», añadió.
«Me prometí que algún día vendría y visitaría el pueblo de mi bisabuela en Valencia, también quería conocer Barcelona. Mi madre me dijo que su padre le explicaba como mi bisabuela recordaba su tierra. Lloraba recordando su pueblo, sus hermanos, sus amigos y deseaba volver a pisarla. Murió añorando su tierra natal. Como anécdota, mientras el bisabuelo tocaba el acordeón, ella bailaba danzas tradicionales», apostilló Letelier, que tiene preparada la estructura de su futura novela:«Todo es muy incipiente y toda la familia está ayudando».

Lizbeth Letelier Carrillo trabaja en un libro sobre su historia familiar. / Levante-EMV
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