Los altos costes agrian la campaña de la fruta de verano pese a la gran producción en la Vall d'Albaida
La principal cooperativa de la comarca llega al tramo final con un millón de kilos recolectados, pero con costes, especialmente de fertilizantes, disparados entre un 30% y un 50%

Un grupo de operarias trabajando en la cooperativa Cofrudeca de Bèlgida, en una imagen de archivo. / PERALES IBORRA
La campaña de la fruta de verano encara su último tramo con buenas perspectivas en cuanto a la recolección y producción, pero con malos augurios en cuanto a la rentabilidad, motivado por los elevados costes. La Unió de Llauradors cuantifica en más del 20% el aumento de los costes de producción, por la mano de obra, la energía, el gasóleo o los fertilizantes que “no se ha visto compensado por la evolución de los precios en origen”, denunciaba la organización agraria en un comunicado.

Fruta de verano en un campo agrícola. / La Unió Llauradora i Ramadera
Unos datos que confirman desde la principal cooperativa de la Vall d’Albaida, Cofrudeca, ubicada en Bèlgida. La presidenta, Julia Soler, confirma que “la producción es buena, con un rendimiento de lo que es una campaña normal, pero los costes se han disparado”. Soler detalla que la producción de la fruta de verano en la cooperativa rondará esta temporada 1 millón de kilos, “cuando el año pasado, por las granizadas del final de campaña, fue la mitad de la mitad”, expresa, pero al hablar de rentabilidad apunta que “las liquidaciones serán bastante más bajas, por los costes, sobre todo de fertilizantes, que se han disparado, de un 30% a un 50% este año”. Estos elevados costes lastrarán la rentabilidad económica de la campaña, afirma la presidenta de Cofrudeca, que añade que “los precios no son buenos”. Añade que las liquidaciones “bajarán” respecto a la cosecha anterior, y subraya que solo podría quedar al margen de este descenso en la rentabilidad el producto ecológico, “que cuenta con un mercado más estable”, aunque hay menos producción.
La principal cooperativa de la Vall d’Albaida produce, entre las frutas de verano, el melocotón, nectarina, ciruelo, paraguayo y albaricoque, y encara el tramo final de la cosecha, donde falta por acabar de recolectar el ciruelo. Soler expone que el fruto más “perjudicado” esta campaña es el albaricoque, “que fue el más afectado por las lluvias, ya que las precipitaciones de la primera se mana de mayo se produjeron en plena recolección del fruto, que ha resultado ligeramente dañado”, indicaba. Al margen de ello, la presidenta de Cofrudeca destaca una “buena campaña”, con un balance de kilos importantes, más de un millón, y con frutos con buen calibre, frente a una campaña del año anterior con un final calamitoso, por las granizadas.

Representantes de La Unió en un campo agrícola. / La Unió Llauradora i Ramadera
Costes triplicados
Desde La Unió, Toni Cardona, responsable del sector de fruta de verano en la organización agraria, incide también en que “la campaña es buena, pero se ve lastrada por la situación global, con todos los costes disparados y con subidas desorbitadas”. El dirigente sindical, en declaraciones a Levante-EMV, detalla que “este año ha llovido bien, los árboles están sanos, pero los precios son iguales o inferiores, mientras que los costes se han triplicado”, lo que perjudica al productor. Manifestaba que “los supermercados van por encima, en rentabilidad, que otros años, mientras que para el productor va por debajo”, y pedía que el consumidor “esté alerta” de estas diferencias económicas. “
Año tras año, la agricultura va perdiendo kilos, hectáreas y productores porque el campo no es rentable, con los costes actuales”, evidenciaba Cardona, quien apuntaba que “estamos en una zona privilegiada, con una marca Comunitat Valenciana y muchas cosas a favor, pero si los intermediarios no comparten rentabilidad con el productor, mal vamos”, exponía el representante de La Unió, que reclamaba acciones para combatir estos desequilibrios.
En este sentido, La Unió denuncia la “creciente presión de la gran distribución, que concentra más del 70% de la comercialización de fruta fresca, imponiendo condiciones de compra muy exigentes en calibres, programación y precios. Esta situación reduce de forma significativa la capacidad de negociación del productor. Las grandes cadenas de supermercados e hipermercados que operan aplican elevados márgenes a la fruta de hueso, con un diferencial de precio entre origen y destino que se sitúa entre el 300 y el 500%, que retrae el consumo de los que acuden a comprarla”. La organización también evidencia que “la estabilidad en el campo no se ha traducido en rentabilidad por la combinación de costes elevados, presión de la distribución y volatilidad de precios en origen”. Así, en numerosas explotaciones, estos precios no han permitido cubrir los costes reales de producción”, lo que “ha llevado a parte del sector a pérdidas o márgenes mínimos”.
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