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Matisos discordants

"Passejada" del centro histórico de Xàtiva

"Más de 90 personas demandaron una pacificación real y efectiva del tráfico en el casco antiguo, condiciones seguras de accesibilidad y clamaron contra la saturación acústica"

Vehículos en una calle del centro histórico de Xàtiva, donde la asociación vecinal pide la pacificación del tráfico.

Vehículos en una calle del centro histórico de Xàtiva, donde la asociación vecinal pide la pacificación del tráfico. / AGUSTI PERALES IBORRA

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Antonio Martín Llinares

Xàtiva

El pasado 22 de mayo la asociación vecinal “Casc antic, digne i viu” de Xàtiva organizó una “passejada” reivindicando la prioridad peatonal por las calles y plazas del centro histórico de la ciudad. Más de 90 personas, algunas con movilidad de reducida, otras con carros de la compra y niños y niñas con bicicletas y patinetes -que con una sonrisa mostraron que el barrio antiguo es su hogar, y que contaron que no pueden jugar en la calle por el peligroso tráfico- demandaron una pacificación real y efectiva del tráfico en el casco antiguo setabense, condiciones seguras de accesibilidad y clamaron contra la saturación acústica, mientras el ruido de motocicletas de escape libre interrumpía los parlamentos.

Pedían el cumplimiento estricto de las ordenanzas municipales -algo que la ley no deja en absoluto a criterio de política de partidos- la prioridad para el tránsito de las personas frente al de vehículos, un plan integral de movilidad y accesibilidad, la habilitación de aparcamientos en zonas a poca distancia de las viviendas y de manera respetuosa con la trama urbana tradicional del valioso conjunto histórico-artístico de Xàtiva, la creación de zonas verdes, de socialización y de juegos infantiles, un recorrido de autobús urbano que comunique el casco antiguo con la parte más moderna de la ciudad y el control del ruido y medidas contra la saturación acústica. Precisamente, sobre estos últimos aspectos publicaba este diario hace unos días una noticia sobre los planes acústicos en municipios valencianos de más de 20.000 habitantes, obligatorios de acuerdo con la normativa autonómica, que implican la identificación de áreas acústicas, la elaboración de mapas del ruido con las áreas más expuestas y una batería de medidas para reducir el tráfico o el ruido en las actividades de ocio al aire libre. Se incluía a Xàtiva como municipio que posee plan acústico, pero ¿se aplican las actuaciones contempladas? También recientemente la Generalitat Valenciana resolvía en el informe ambiental y territorial del Plan Especial de Protección (PEP) del conjunto histórico-artístico de Xàtiva -que sigue pendiente de aprobación y publicación desde el año 2016-, en lo referido a la contaminación acústica, solicitando la remisión de un estudio acústico, con el contenido mínimo de la normativa de planificación y gestión en materia de contaminación acústica, para su valoración e informe.

Llama la atención la nula reacción y respuesta del equipo de gobierno municipal de Xàtiva a esta iniciativa de la sociedad civil setabense con la demanda de una asociación representativa de los vecinos y vecinas de esta parte de la ciudad. Ni siquiera hubo participación de una representación, ni de la alcaldía ni de concejalías delegadas -si asistieron dos concejales de un grupo de la oposición- que demostrara interés y querer conocer de primera mano un problema que es de competencia municipal y que traslada la ciudadanía, saliendo a la calle, como muestra de su hartazgo ante la falta de soluciones, de actuación decidida y de políticas eficaces más allá de incumplidos anuncios en campañas electorales, en redundantes notas de prensa y en declaraciones a medios de comunicación. Y llama más la atención, leyendo un reciente artículo de opinión del alcalde de Xàtiva, en el que escribe que su partido político ha de convertirse en un gran espacio de participación y escucha activa, como una organización que salga a la calle y escuche a la gente. No ocurre así, hoy por hoy, en su ciudad, con los vecinos y vecinas del casco antiguo y su representativa asociación, que denuncian, día sí y día también, los graves problemas, el olvido, el abandono y la precariedad en los servicios básicos en su entorno cotidiano de vida, pagando sus impuestos municipales y recibiendo la callada como respuesta.

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