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Xàtiva estudia comprar la antigua imprenta Mateu tras caer el proyecto de los pisos sociales del Consell

Los titulares del inmueble de la calle Vallés donde se alojan las históricas máquinas de Blai Bellver confirman que no litigarán pese a haber alcanzado un acuerdo con la Generalitat antes del cambio de gobierno de 2023

"Nuestra intención es que se quede en Xàtiva y se conserve el legado, pero si no cuaja la operación el inmueble sí saldrá al mercado", exponen los dueños

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Xàtiva

Es una vivienda de las de antes. Una casa de grandes dimensiones emplazada en la calle Vallés, en pleno corazón del casco histórico de Xàtiva. Un inmueble construido con paredes gruesas y todo tipo de estancias ideadas para albergar a una o dos familias. La residencia cuenta con unas medidas, unas características y una escala muy alejada a los minipisos que están proliferando actualmente en un mercado inmobiliario que agota todas sus opciones ante la alta demanda y la escalada de precios.

La propiedad que ocupaba la antigua imprenta Mateu —heredera del histórico obrador tipográfico de Blai Bellver que comenzó a funcionar en 1836— iba a ser adquirida por el anterior gobierno del Consell liderado por Ximo Puig por 160.000 euros dentro de un programa ideado para construir viviendas de alquiler asequibles para jóvenes en la capital de la Costera. Sin embargo, el cambio de color político -las últimas elecciones autonómicas las ganó el PP con el dimitido Carlos Mazón al frente- conllevó que el proyecto no cuajara. Ahora, los propietarios y el Ayuntamiento de Xàtiva han iniciado contactos para estudiar una posible compra por parte del consistorio setabense.

Los dueños de la propiedad confirmaron ayer a Levante-EMV que dan por perdido el proyecto que iba a pilotar el anterior ejecutivo autonómico: «Podríamos litigar, ya que se pactó un precio y se alcanzó un acuerdo. Vinieron los arquitectos de la conselleria, había un trato, pero no vamos a pelearlo, no le vemos sentido. Seguro que el proceso se alargaría en el tiempo».

En la planta baja hay con estructura de arcos del siglo XVI -el edifico tiene dos pisos más, con más de 1.000 metros cuadrados- en la que se encuentran varias máquinas de imprenta y accesorios tipográficos que ya son propiedad del Ayuntamiento. Uno de los dispositivos del impresor Blai Bellver es de los más antiguos de Europa y algunos ya han sido utilizados en diferentes exposiciones y retrospectivas. Los actuales titulares de la vivienda lo tienen claro: «Tenemos interés en que lo compre el Ayuntamiento, lo que ayudaría a mantener el legado familiar. No lo escondemos. Esa sería una prioridad para nosotros. Hemos mantenido ya algunas reuniones con el alcalde Roger Cerdà y se está valorando todo. Nosotros estamos abiertos a llegar a un acuerdo basándonos en precios adecuados, pero aquí lo importante no es solo en dinero. Lo que queremos es saber si el Ayuntamiento tiene interés o no», explicaron. «Lo ideal sería que aquí se montara un museo o algo similar. En caso de no fructificar la operación, el inmueble sí saldría al mercado, pero antes queremos esperar a ver qué nos contestan», explicaron tras ser consultados por este periódico. Lo cierto es que la vivienda destaca por sus características especiales. Aunque hace varios años que nadie vive de forma continuada, todas las semanas es visitada y arreglada. Solo hace falta acceder al interior para confirmar que sigue siendo mantenida. Lo cierto es que era un inmueble muy adecuado para el proyecto de alquiler joven iniciado por el Consell.

La primera planta de la casa alberga varias habitaciones, estancias y dependencias como una cocina o baños. En la segunda hay una terraza, una zona abierta. Los espacios son amplios y aún están ocupados por muebles de época. Necesita ciertas reformas, aunque el estado es bastante bueno. La incógnita reside en sus futuros usos si fuera adquirido por el consistorio. El valor catastral de la vivienda se sitúa en los 225.000 euros. Técnicos municipales ya han visitado el inmueble del carrer Vallés.

«Es un edificio interesante»

En la otra parte de la negociación se encuentra el consistorio setabense, la única administración que podría mantener cierto interés una vez la Generalitat le ha dado la espalda al proyecto iniciado hace varios años con unas votaciones participativas.

Roger Cerdà, alcalde de Xàtiva, atendió a este diario y confirmó que se está valorando la operación: «Ha habido contactos con la familia. Hablamos de un edificio interesante porque alberga las máquinas de la antigua imprenta, que ya son de propiedad municipal». «Fue uno de los edificios que se planteó para el proyecto de vivienda joven del anterior Consell, que al final no se llevó a cabo tras el cambio de gobierno en la Generalitat. Es interesante para la ciudad, pero de momento las conversaciones están en sus inicios», expuso el primer edil de la capital de la Costera.

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