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OPINIÓN | Dimarts Mercat

Papa León, te queremos un montón

"El representante de Dios en la tierra (cargadito de oro, incienso y mirra) que dicen es capaz de hacer milagros ha tomado buena nota de que por aquí se busca un solar para Palacio de Justicia"

Llegada del papa León XIV al aeropuerto de Barcelona

Llegada del papa León XIV al aeropuerto de Barcelona

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Vicent Soriano

Vicent Soriano

Xàtiva

Lo sabía. Mira que lo sabía. Ha sido llegar el Papa y normalizar pueblos y ciudades con miradas cómplices, roces sin querer, sonrisas acompañadas de camisetas tipo Lacoste, lágrimas de arrepentimiento de no sabemos qué. Y la locura de un millón de personas abarrotando una plaza pequeña para tanta mermelada. Todo en silencio y aplausos cuando se solicitan. Aquí no caben discrepancias ni contrariedades. Aquí vamos todos por la misma senda cantando aquello de “alamaré al ruiseñor” –que era la versión de mi hija Maria cuando venía algunos días del colegio después de la clase con doña Teresa- cambiando a la original “alabaré a mi Señor”.

Ahora resulta que aquí, ahora, hay más católicos que morenitos en Cuba que esperan con impaciencia la invasión americana que les devuelva la luz y ya puestos todo aquello que les robaron poco a poco durante más de 60 años. Ha sido un robo preparado minuciosamente como aquellos de los ladrones profesionales que te limpian la cartera por menos de nada y ni te enteras. Así son los amigos de lo ajeno –bonita e histórica frase de esas que pasan de padres a hijos- ahora que estamos en aquello de que pocas cosas son de uno mientras no se demuestre lo contrario. Mientras la gente duerma en la calle y conseguir una vivienda sea más difícil que comulgar con una Constitución caduca y trasnochada a manos de los poderosos que rodean las decisiones denunciables por corrupción, amiguismos, organizaciones criminales y cositas por el estilo que hacen crecer la impotencia.

Ahora hay aquí más católicos que nunca hubo dentro de un Congreso donde se insulta y se provoca, pero hubo paz durante unas horas. Donde habitan dentro, esos facistoides que no tienen vergüenza y no se cortan en ponerse de rodillas para orar ante al Santo Padre con una mano, mientras que con la otra levantan la voz para denunciar el proceso de regularización de inmigrantes. Son los que se arrodillan ante Dios y desprecian a los hermanos (la frase es del Pontífice) y los receptores quienes vomitan odio y rabia. Sí, luego están esos que vienen cargados de pobreza, que nunca será aceptada por quienes reparten el oro que también habita en sus bolsillos. Pero eso no se lo dicen a León XIV que acepta de buen grado una agenda cargadita, cargadita, con intereses muy preparados y que provocan la locura entre quienes proclaman el Hosanna en el Cielo.

Se busca solar para el Palacio de Justicia

El Santo Padre ha tenido que escuchar que incumple los derechos humanos ignorando la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de los que sufrieron abusos, escuchando únicamente a los afectados de perfil bajo. Y si analizamos cada frase y cada palabra (por cierto, la Reina muy elegante con ese blanco Persil) nos llenaremos de gusto y placer al mismo tiempo. Y nada, que el representante de Dios en la tierra (cargadito de oro, incienso y mirra) que dicen es capaz de hacer milagros, ha tomado buena nota de que por aquí se busca un solar para Palacio de Justicia (los cuatro que hay no sirven ¿en serio?). Se reclama una mayor participación y se inventan lo que viene a la mente para preparar las elecciones. Vaya chasco, habrá pensado el Papa -que entre oración y oración se da un baño de multitudes inexplicable y ajusta el Sonotone para que le llegue clarito, bien clarito, la frase que habita entre las multitudes: “Papa León, te queremos un montón”.

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