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Vamos allá: el que pueda hacer que haga

La columna cuestiona la imparcialidad de la justicia al comparar penas severas por delitos menores con la supuesta impunidad de presuntos delincuentes de "dinero público"

José María Aznar, presidente del Gobierno entre 1996 y 2004.

José María Aznar, presidente del Gobierno entre 1996 y 2004. / Levante-EMV

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Vicent Soriano

Vicent Soriano

Xàtiva

“El que pueda hacer que haga” y vaya si se tomaron en serio la orden del “jefe” de la tribu que todavía se esta cachondeando de la pasta gansa que consiguió de sus amigos y compañeros de tropelías en la boda de su hija. Pero no era bastante y metió en el saco al yerno, a la mujer, y a todo bicho viviente que pasara por allí. La orden de hacer mientras con los pies en alto bendecía años antes la guerra injusta y miserable, recorre los despachos cada mañana. Es una orden tajante y directa y va dirigida a todos los que pueden decir o hacer algo, incluido el tarado que pide que el gobierno salga de la Moncloa con los brazos en alto. Lo han elegido bien. Cuanto más tonto y miserable al cien por cien eres, más posibilidades tienes de ser secretario general de una derecha insultante, mal educada y sin programa alguno. El día que lo presenten (el programa) me tragaré mis palabras.

Y como tampoco se trata de insistir en el tema de quien es quien, porque no tendríamos ni espacio ni papel suficiente, por la puerta de atrás aparece un juez completamente desquiciado (desquiciado describe principalmente a una persona que ha perdido el juicio, el control de sus emociones o la compostura). Obsesionado con la mujer del presidente y como excusa apoyándose en una organización fascista, hace numeritos cantinflescos para esquivar a las cámaras que le graban y se convierte en un peligroso payasete que debe pasar horas y horas buscando motivos y razones inexplicables para imputar, condenar y convertir, la justicia a su antojo sin que le paren ya los pies de una vez por todas. Ya sabemos que su mujer trabaja para Pepito en el Ayuntamiento de Madrid y su hija es concejal del Partido Popular. Todo queda en casa. Todo es "delirante" y todo es un "descrédito" para el poder judicial, cuya credibilidad ha sido puesta en duda por diferentes sectores a raíz de estos hechos. 

Ahora veremos como hace frente a los sindicatos policiales que le han plantado cara al Cantinflas por haber dudado de su honradez profesional. La policía cumple con su labor encomendada desde siempre, y lo puedo afirmar con uno de mis amigos, hace años, algunos años, que algún día contaremos tranquilamente de cómo las gastan las fuerza de seguridad del Estado.

Mientras haya tipejos así, la justicia no será nunca igual para todos. Cojeará ostensiblemente de alguna pierna, y la indefensión de un sector de la ciudadanía será más que evidente. No me pueden pedir 22 años de cárcel por haber robado un panecillo y tres lonchas de jamón para poder comer, y dejar que se pasee por la calle tranquilamente un presunto delincuente que espera sentencia por hacer robado miles de millones de dinero publico. Pero eso debe ser sueños de inexistencias reales. A mi me condenarán, y al tipejo le dejaran que se pasee por Chamberí alegremente.

Y para terminar el espacio, rogaría, pediría, que la auto complacencia de algunos representantes municipales de Xàtiva en las redes diciéndose lo guapos que son y lo bien que lo están haciendo, causan vergüenza ajena. La complacencia la dirán los ciudadanos con sus votos en su momento a quien toque y deseen. Venga muchachos que vienen las elecciones y la movilización popular comienza a verse en las calle y plazas. Hay que tomar nota de la movida de “Casc Antic Digne i Viu” en Sant Pere. Hay algo más allá de los despachos. Hay gente que trabaja por la gente.

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