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Juicio por los abusos

Un informe forense descarta que el presunto pederasta alemán de la Canal sufra una impotencia sexual severa

El análisis de los profesionales del Instituto de Medicina Legal de València rebate el principal argumento de la defensa y no ve mermadas las capacidades del acusado para mantener relaciones sexuales

Una entrevista del conspiracionista de extrema derecha publicada en 2022 cuestiona la tesis de la fractura costal

Juzgan a un alemán por agredir sexualmente a dos menores en la Canal de Navarrés

Miguel Pérez

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Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

Un mes después de la última sesión, el juicio contra el conspiracionista alemán con múltiples identidades acusado de agredir sexualmente a dos menores de 16 años en la Canal de Navarrés se retoma este jueves con nuevos elementos probatorios encima de la mesa que pueden resultar decisivos en la resolución del proceso.

Conocido en ambientes esotéricos, negacionistas y de la extrema derecha alemana con el nombre de Jessie Marsson, el investigado Frank Herbert Michael B.., de 50 años de edad- acogía a adolescentes con problemas a quienes prometía una vida mejor, a pesar de acumular varias condenas por pornografía infantil en su país natal. B. ha negado desde el principio cualquier tipo de conducta sexual inapropiada con los menores. Su estrategia de defensa se ha centrado en tratar de demostrar que sufre una supuesta disfunción eréctil severa que, unida a una fractura de costillas en las fechas en las que se denunciaron los hechos, imposibilitarían las violaciones por su teórica incapacidad para mantener relaciones sexuales. Una de sus presuntas víctimas relató agresiones continuadas con acceso carnal, algunas de ellas con penetración.

Un contrainforme emitido el 22 de junio por dos médicos forenses del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IML) de València a petición de la Fiscalía, sin embargo, ha rebatido la principal tesis esgrimida por Marsson para sostener su inocencia. Aunque los facultativos ya redactaron un primer análisis a finales de mayo, cuando comenzó el juicio, se les pidió una ampliación del mismo para que se pronunciaran sobre el contenido del informe pericial de parte presentado por la defensa en el marco de la instrucción, firmado por un urólogo y un traumatólogo, junto con otra documentación médica dirigida a exculpar al encausado.

La Doppler del pene: todo es normal

Los médicos forenses concluyen que las pruebas complementarias que se le han practicado a Frank Herbert Michael B. -consistentes en un estudio hormonal completo y una ecografía Doppler peneana con test farmacológico y de la función vascular- "han resultado todas ellas dentro de la normalidad". A juicio de los profesionales del IML, al diagnóstico de la existencia del supuesto trastorno consistente en una disfunción eréctil severa de tipo u origen psicógeno "se ha llegado por exclusión" y "en base a autorreferencias clínicas", rellenando el test conocido como "Índice internacional de función eréctil" que -según recalcan los médicos-forenses- no deja de ser un cuestionario médico de autoevaluación y, por lo tanto, carente de la objetividad necesaria". Dicha prueba constaba de cinco preguntas específicas basadas en las experiencias sexuales del paciente durante los últimos 6 meses.

El contrainforme tampoco ve acreditada la existencia en el acusado de antecedentes neurológicos, psicorgánicos ni psiquiátricos que puedan justificar "una incapacidad sobrevenida para el desempeño normal de la función sexual". La documentación analizada aludía a un informe psiquiátrico emitido por un especialista en 2011 para la Fiscalía de Augsburgo que descartaba la presencia de alteración psicopatológica significativa, de patología orgánica en el sistema nervioso o de enfermedad neurológica. Tampoco se aprecia una alteración significativa de la capacidad cognitiva o volitiva, ni un seguimiento o tratamiento del acusado por salud mental o psiquiatría que confirme trastorno alguno.

Sin pruebas clínicas de las lesiones costales

Marsson también alegó que en la época en la que se le atribuyen las penetraciones estaba en pleno proceso traumatológico de fracturas costales recientes que, según un informe encargado por la defensa, le causaban "un dolor intenso ante mínimos o medianos esfuerzos, como los necesarios para un acto sexual". Sin embargo, los médicos-forenses recalcan que no les consta información o documentación clínica relativa a las lesiones costales mencionadas, por lo que indican que no se pueden pronunciar al respecto de las mismas.

Afincado en la localidad de Anna, Marsson solía aparecer en múltiples medios alternativos propagando todo tipo de teorías conspirativas. En una de estas charlas publicada en octubre de 2022, el acusado comentó que se había roto una costilla, pero que ya se encontraba bien, como se aprecia en las imágenes. En esas fechas, la Fiscalía le atribuye las supuestas "conductas depredatorias" hacia un menor por las que -junto con el presunto abuso a otro adolescente- pide para él una pena de 15 años de cárcel. La acusación, ejercida por el letrado Antonio Orea, eleva la solicitud de condena hasta los 22 años de prisión, haciendo hincapié en la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban los dos menores -ambos extranjeros- de los que presuntamente abusó.

Este lunes está previsto que el juicio quede visto para sentencia con la declaración del propio Marsson.

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