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Residencias

"Con mucha ilusión y emoción": así ha sido la mudanza de los mayores de la Beneficència de Ontinyent a su nuevo hogar

La residencia gestionada por la Fundación más antigua de la Comunitat Valenciana abre una nueva etapa tras siglos de historia con el traslado este viernes a unas nuevas y modernas instalaciones financiadas con una inversión de 9 millones de euros. En el traslado han participado las familias, el autobús urbano y voluntarios de Cruz Roja

A los 41 residentes actuales se irán sumando nuevos usuarios hasta completar las 97 plazas de las que dispondrá el centro

Los mayores de la residencia de la Beneficiencia de Ontinyent se mudan al nuevo centro

Perales Iborra

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Sergio Gómez

Sergio Gómez

Ontinyent

Este viernes no ha sido un día más para los usuarios de la Residencia de la Beneficència de Ontinyent. 41 personas mayores han cambiado su habitación, sus recuerdos y parte de su rutina por un nuevo hogar construido para mejorar su bienestar.

El esperado traslado a las nuevas instalaciones de la calle Monges Carmelites, en el barrio del Llombo, culmina uno de los proyectos más esperados de la capital de la Vall d'Albaida y abre una nueva etapa para una institución que atesora siglos de historia. "Lo hacemos con mucha ilusión y mucha emoción", resume el gerente de la Fundació del Sant Hospital de la Beneficència, Jordi Pallarés, quien destaca que el momento supone "continuar escribiendo la historia" de una entidad que es la más antigua de sus características en la Comunitat Valenciana y que hunde sus raíces en el siglo XVI.

"Las personas que viven con nosotros disfrutarán de unas instalaciones dignas y con la última tecnología", destaca Pallarés, que incide en que el objetivo no era únicamente construir un nuevo edificio, sino mantener la esencia de la Beneficència: cuidar a las personas.

Un traslado con familias, voluntarios y entidades implicadas

El cambio de residencia se ha desplegado este viernes con una operación perfectamente sincronizada en la que han participado diferentes colectivos: desde las familias de los usuarios, hasta voluntarios Cruz Roja, el centro Sant Francesc o el Ayuntamiento de Ontinyent, que ha facilitado un autobús urbano para el traslado de los mayores, con el objetivo de hacerlo lo más cómodo posible.

A lo largo de esta semana, las familias ya habían anticipado algunos preparativos de la mudanza, llevando ropa y objetos personales que acompañarán a los usuarios en la nueva etapa en la residencia. Este viernes, una residente entraba con una familiar cargada con el ventilador que tenía en su antiguo hogar. El gerente le ha advertido que no le hará falta: el complejo cuenta con aire acondicionado.

El traslado ha comenzado alrededor de las 9.30 horas, una vez finalizado el almuerzo de los usuarios, y se desarrolla de manera progresiva a lo largo del día.

De 41 a 97 plazas para atender las necesidades de Ontinyent y la comarca

La nueva residencia comporta un salto importante en la capacidad asistencial del centro. La Beneficència pasa de las 41 plazas actuales a un total de 97, un cambio sustancial que permite ampliar la respuesta a las necesidades de las personas mayores y dependientes de Ontinyent y de la comarca.

Las nuevas plazas públicas creadas están pendientes de concertarse con la Conselleria de Servicios Sociales, aunque también se reservarán algunas plazas privadas para que "toda la población tenga opción" de acceder al servicio. "Queremos dar respuesta a todas las personas que necesiten este recurso", subraya Pallarés. La nueva residencia irá ocupándose escalonadamente en función de las necesidades existentes. El personal se ampliará en consonancia con arreglo a los ingresos, hasta una plantilla prevista de unos 50 trabajadores. "Los usuarios son la prioridad y serán quienes nos marcarán el camino a seguir", explica el gerente de la Fundación, que pone el foco en la necesidad de un periodo de adaptación inicial previo tanto para las personas residentes como para el equipo profesional.

Las nuevas instalaciones cuentan con espacios más amplios, luminosos y adaptados, con un modelo basado en pequeños núcleos de convivencia para favorecer una atención más personalizada. El edificio dispone de 36 habitaciones dobles y 25 individuales, además de zonas comunes, espacios de ocio, pequeñas terrazas, gimnasio y áreas destinadas a la atención sanitaria y asistencial. La residencia, además, queda integrada en la vida del barrio del Llombo, cerca del Centro Cívico, la plaza del Mercat y diferentes zonas verdes.

Una inversión de casi nueve millones de euros

La construcción del nuevo edificio ha supuesto una inversión global público-privada cercana a los 9 millones de euros, con la participación de diferentes administraciones y entidades.

Entre las aportaciones destacan los 1,5 millones de euros de la Diputación de València, los 800.000 euros comprometidos por el Ayuntamiento de Ontinyent, los 750.000 euros de la Generalitat Valenciana, así como colaboración de Caixa Popular para el equipamiento y mobiliario.Cáritas también ha facilitado servicios financieros con condiciones especiales.

Además, la Fundación ha recibido esta misma semana una nueva subvención autonómica de 103.500 euros destinada a reforzar el equipamiento y la adecuación técnica del centro.

El alcalde de Ontinyent y presidente de la Fundació del Sant Hospital de la Beneficència, Jorge Rodríguez, hace hincapié en que el traslado "abre una nueva etapa en la atención a mayores en Ontinyent" y supone "un salto cuantitativo y cualitativo muy importante". Y ha destacado la "suma de esfuerzos" de la propia institución y diferentes administraciones públicas y privadas para hacer posible la ambiciosa intervención.

La Beneficència mantiene su esencia tras el cambio de edificio

Aunque la residencia abandona su ubicación histórica, la Fundación mantendrá la actividad en el antiguo edificio, donde continuará el colegio La Milagrosa, integrado también dentro de la institución.

Para Jordi Pallarés, el reto ahora es mirar al futuro sin perder las raíces. "Lo que no queremos perder es la esencia: somos una fundación sin ánimo de lucro, no tenemos afán recaudatorio, sino de cuidar a las personas. Somos el Santo Hospital y queremos continuar dentro de la misma línea", apostilla.

La nueva residencia comienza así una etapa con más capacidad y mejores instalaciones, pero con el mismo objetivo que ha marcado su historia durante siglos: seguir siendo un refugio para las personas que más necesitan atención y cuidados.

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