Unas obras en el gimnasio de la Font de la Figuera afloran una «zona de servicio» de la época romana
Los arqueólogos confirman el hallazgo de restos de muros que pertenecen a la época altoimperial y una calzada que perduró hasta la dominación musulmana

Dos de los especialistas que han participado en los recientes trabajos arqueológicos de la Font de la Figuera. / D. López
Unas obras de ampliación planteadas entre el gimnasio y el polideportivo municipal de la Font de la Figuera -e impulsadas por el Ayuntamiento de la localidad de la comarca de la Costera- han sacado a la luz restos de la época romana original del municipio, concretamente lo que parece ser una «zona de servicio» que podría estar ligada de alguna forma al antiguo trazado de la Vía Augusta, una de las estructuras más importantes que la civilización de los césares construyó en la Península Ibérica. Dicha «carretera» está muy conectada a la historia de la población , con evidencias de su paso al sur de la misma en el espacio de la Foia de Manuel. El asentamiento descubierto no pertenece a la citada estructura, pero la conexión temporal evidencia nexos claros.
Miguel Vicente Gabarda es el arqueólogo que ha dirigido la excavación, encargada por el consistorio y asignada con fondos aportados por un programa de la Diputación de Valencia. Ayer atendió a Levante-EMV y confirmó que se han encontrado restos de muros de época romana altoimperial (ss. I-II d.C) y vestigios parciales de una calzada de esa época concreta, muy desmantelada, cuyo uso y frecuentación perduró -al menos- hasta la época de dominación islámica: «Forman parte de la Mansio de ‘Ad Turres’, que se puede considerar el origen de la actual Font de la Figuera». Los trabajos en la zona han durado cerca de un mes y en ellos han participado grupos hasta 6 peones, un técnico especialista y el citado director arqueológico. Y también ha habido hallazgos de diferentes piezas que ahora deben ser catalogadas y estudiadas por especialistas: «Se han recuperado abundantes fragmentos cerámicos y material de construcción romano (tégulas, ladrillos, etc.), así como un sestercio de época de Calígula. Su valor monetario no es alto. Excepto la moneda, hablamos de trozos de cacharros simplificando mucho las cosas. Aunque sí pueden ser interesantes a nivel de investigación, claro», confirmó Gabarda.
Y la historia no se queda ahí. Bajo los hallazgos de época romana efectuados en esta intervención, se ha localizado un estrato con materiales dispersos de época prehistórica, concretamente época calcolítica (Edad del Cobre, 3000 – 1700 a.C.) con cerámica a mano, sílex y piedra pulida.
Ahora, todos los restos hallados serán resguardados y enviados a un museo de referencia para ser catalogados y estudiados en un futuro por especialistas. En este caso se trasladarán al Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia y su Museo de Prehistoria, creado en 1927.
Elío Cabanes, alcalde de la Font de la Figuera, confirmó a este diario que el presupuesto para la excavación aumentó conforme se desarrollaba la misma: «Empezamos con unos 5.000 euros y llegamos casi a triplicar. Los trabajos se ampliaron y pudimos optar a unos fondos de la Diputación. Todo se ha hecho según los expertos».

Panorámica de la zona excavada junto al gimnasio de la Font de la Figuera. / D. López
«Sabíamos que había restos, pero siempre desconocemos su entidad»
La realización de una excavación arqueológica a causa de un proyecto municipal centrado en la construcción de unas dependencias para uso ciudadano -como la ampliación del gimnasio- es un escenario bastante habitual. De hecho, en este caso particular los especialistas eran bastante conscientes de que iban a realizar algún tipo de descubrimiento: «Sabíamos que había restos. El Ayuntamiento quiere construir una sala de musculación en el gimnasio y la parcela en la que se desarrolla el proyecto está emplazada en una zona de vigilancia arqueológica. Ya salieron vestigios romanos en otras obras realizadas en espacios cercanos. Se sabe que hay restos de la época del yacimiento de ‘Ad Turres’. Siempre que trabajamos de esta forma desconocemos la entidad de lo que podemos hallar, claro está», explicó Miguel Vicente Gabarda, director arqueológico del proyecto. El experto confirmó que antes de empezar las obras se hicieron diferentes sondeos: «Se fueron ampliando conforme pedía la conselleria para obtener más información. Los hallazgos que han salido son de entidad menor si nos movemos en términos económicos. Podría tratarse de restos de un sitio de tránsito, de una especie de ‘zona de servicio’. No es la vía Augusta, ya que no conserva carrillada, es una calle o una especie de paso, no es una vía romana como tal ni una estructura como la Vía Augusta, que sí se ha localizado en otras partes del municipio», detalló Gabarda.
Y lanzó una expectativa de cara a próximos trabajos: «Se trata de una zona de vigilancia arqueológica, no tengo dudas de que si se realizara otro proyecto similar en un espacio cercano podrían salir más descubrimientos. Por ello, es necesario plantear estos sondeos en cualquier iniciativa de este tipo».
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