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Opinión | Dimarts Mercat

Érase una vez un lobito bueno

"Borrar el nombre del IES que lleva el nombre de Isabel-Clara Simó debe ser el último servicio a la Patria del alcalde Javier Sicluna, recién jubilado y premiado como el mejor médico rural 2026. Veremos cómo queda la manchita de aceite de su iniciativa y la de sus compañeros de fatigas en su expediente"

El alcalde de l'Alcúdia de Crespins, Javier Sicluna, y la difunta escritora Isabel-Clara Simó.

El alcalde de l'Alcúdia de Crespins, Javier Sicluna, y la difunta escritora Isabel-Clara Simó. / Perales Iborra

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Vicent Soriano

Vicent Soriano

Siempre sorprenden las cosas que no sorprenden. Somos así de tarugos cuando somos incapaces de analizar situaciones que por si solas forman un conglomerado de tonterías bien elaboradas. Y aún así somos los reinos de las estupideces y la rabia contenida cuando se te suben a la espalda decisiones que superan la inteligencia. Cuando hablamos de concreciones pulidas y preparadas para conseguir la ansiada cuadratura del círculo

Érase una vez un lobito bueno (ah, no, esta es de José Agustín Goytisolo, cantada y compuesta por Paco Ibáñez). Al lobito bueno dice que le maltrataban todos los corderos, pero como desconocemos el tema, y la composición exacta, lo dejaremos correr y nos centraremos en cositas más concretas como por ejemplo un pueblito bueno que conseguía poco a poco ir incrementando su importancia y sus deseos dentro de su fuerza capital en una comarca. Consiguió eliminar un túnel mal hecho y mal criado, una nomenclatura que no cabía en el cartel de hierro colado y letras de Times New Roman, tamaño 32.

En su momento reclutó decenas de jóvenes izquierdistas que igual te montaban un campamento junior de raíces cubanas y noches de canciones junto al río caudaloso de Jalance, que perdonaba las locuras juveniles de zamparse dos garrafas de mistela y cruzar el río de piedra en piedra sin el milagro de no caerse. Luego se quitaba la tontería con un buen café con sal.

Tuvo un alcalde con el que compartí insultos políticos y hace años ya comprendí que era su labor y la mía, y desde entonces admiro su labor de entonces y todo lo que pudo hacer e hizo. El arte es su vida ahora. Su tiempo permanece.

Y me enteré por casualidad que mi admirado Emili Vidal, era el juez de paz. Senti una satisfacción enorme recordando como recibíamos sus crónicas de aquello que acontecía. Impagables.

Todo tiene un principio y tiene finales, y el blanco es blanco mientras no se conserva en negro, y así, nos trasladamos a Alcoi, con sus pintores, sus escritores y su cultura y desde allí vivió y luchó toda su vida Isabel-Clara Simó, a quien se le pretende borrar el nombre del IES que lleva su nombre en l’Alcudia de Crespins (sí, sí, ese es el pueblo de antes del que veníamos recordando y donde el gobierno municipal espera se acepte un cambio). Ese debe ser el último servicio a la Patria del alcalde Javier Sicluna, que recién jubilado y premiado como el mejor médico rural 2026, veremos cómo queda la manchita de aceite de su iniciativa y la de sus compañeros de fatigas en su expediente. Venga, no ensuciemos lo que está muy limpio. Hágalo bien alcalde, para que sigamos llamándole Don Javier.

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