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Proyecto

La nueva planta de residuos industriales y peligrosos de Albaida ocupará seis hectáreas en suelo agrícola protegido

Una empresa de reciclaje que ya explota un recinto en la localidad proyecta un segundo complejo que también tratará escombros y restos vegetales ante el incremento de la actividad

La actuación ha suscitado dudas en el Ayuntamiento de Aielo de Malferit

Plano de la nueva planta de residuos proyectada en Albaida.

Plano de la nueva planta de residuos proyectada en Albaida. / Plan de Participación Pública

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Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

La empresa Reciclajes La Vall de Albaida S.L. proyecta una nueva planta sobre suelo no urbanizable de protección agrícola en término de Albaida que tratará y valorizará residuos de construcción y demolición (RCD), residuos industriales y restos vegetales y almacenará temporalmente determinados residuos peligrosos. La instalación ocupará una superficie de actividad de aproximadamente 61.000 metros cuadrados, equivalentes a 6,1 hectáreas, en la partida de Santa Clotilde, según la documentación sometida al proceso de participación pública.

El dato permite concretar la dimensión territorial de una actuación que se desarrolla sobre una parcela cuya superficie catastral total alcanza los 122.374 metros cuadrados. La planta ocuparía, por tanto, aproximadamente la mitad de toda la parcela. El Estudio de Integración Paisajística precisa además que 49.200 m2 de los 61.000 m2 ocupados por la actividad —el 80 %— estarán exentos de construcciones y pavimentación, aunque no permanecerán necesariamente libres de uso: estarán destinados fundamentalmente al acopios de materiales.

El proyecto ha dado ahora un nuevo paso con la apertura del Plan de Participación Ciudadana durante un plazo de 30 días desde el 10 de agosto de 2026. El Ayuntamiento de Aielo de Malferit, localidad con la que limitaría la planta -y donde recientemente se incendió un almacén de reciclaje-, ha pedido que se concreten qué tipo de residuos peligrosos se almacenarán y ha mostrado su preocupación por el volumen de tráfico pesado que se generará, puesto que la actuación plantea utilizar el camino rural correspondiente a la antigua carretera entre Aielo de Malferit y Montaverner, una vía que el alcalde Cristian Verdú considera inadecuada, según recoge Radio Ontinyent.

Ubicación de la planta actual de la empresa y de la nueva planta prevista

Ubicación de la planta actual de la empresa y de la nueva planta prevista / Plan de Participación Pública

Reciclajes La Vall de Albaida ya dispone de una planta de tratamiento de RCD y restos vegetales en Albaida. La empresa justifica la nueva ubicación por el crecimiento experimentado en la recepción de residuos y la necesidad de incorporar procesos complementarios.

Dentro de las 6,1 hectáreas reservadas a la actividad, una parte relevante de la superficie pavimentada corresponderá a las zonas donde se efectuarán los tratamientos. Está prevista una solera de hormigón armado de 3.150 metros cuadrados para la recepción y tratamiento de residuos de construcción y demolición. Esta superficie se diseñará como una zona impermeabilizada y cerrada para la recogida de posibles lixiviados. A ella se añadirá otra solera de 6.500 metros cuadrados destinada a la recepción y tratamiento de restos vegetales, donde se realizarán los procesos de compostaje o formación de mantillo. En conjunto, ambas zonas supondrán 9.650 metros cuadrados de pavimento de hormigón.

El proyecto contempla asimismo cuatro naves cubiertas de estructura metálica, cada una con una superficie inicialmente prevista de aproximadamente 500 metros cuadrados y una altura de cumbrera de ocho metros. Una se destinará al almacenamiento de residuos peligrosos, otras dos al tratamiento de residuos no peligrosos y la cuarta al aparcamiento de maquinaria pesada. También se proyecta un edificio de oficinas de unos 150 metros cuadrados.

Escombros para fabricar áridos reciclados

Los residuos de construcción y demolición que lleguen mezclados serán descargados sobre la solera impermeabilizada y posteriormente clasificados, separados y limpiados mediante una instalación mecanizada. Los materiales pétreos resultantes podrán ser triturados y cribados para obtener áridos reciclados destinados nuevamente a obras de construcción.

En el caso de los restos vegetales, se prevé su trituración y posterior compostaje mediante un proceso controlado de volteo y riego. La documentación sitúa el periodo de fermentación y maduración entre tres y seis meses, tras el cual se obtendría compost vegetal destinado a usos agrícolas. También habrá una zona para almacenar y triturar restos leñosos con el objetivo de obtener astillas que puedan ser reutilizadas.

Una nave para residuos peligrosos

La instalación permitirá igualmente la recepción y almacenamiento temporal de determinados residuos clasificados como peligrosos, como envases contaminados, aceites usados o baterías. Estos materiales deberán almacenarse en una nave cubierta y en recipientes adecuados para cada tipología. Posteriormente serán transportados hasta gestores finalistas autorizados.

La documentación establece que deberán retirarse antes de alcanzar la capacidad máxima de almacenamiento de la nave o, en cualquier caso, antes de transcurridos seis meses desde su recepción.

Las instalaciones se situarán sobre suelo no urbanizable de protección agrícola, por lo que requieren de una Declaración de Interés Comunitario (DIC) de la Generalitat para su materialización.

La promotora obtuvo el 21 de octubre de 2025 un informe de compatibilidad urbanística del Ayuntamiento de Albaida. El propio expediente señala además que la actividad está sometida al régimen de licencia ambiental y autorización sectorial previsto para este tipo de instalaciones.

El estudio considera bajo el impacto paisajístico

El Estudio de Integración Paisajística concluye que la implantación de la actividad “no tendrá efectos reseñables sobre el paisaje”, una valoración que fundamenta en la situación de los terrenos, la distancia respecto de las principales vías de comunicación y la reducida visibilidad de las instalaciones.

El informe subraya que el proyecto se emplazará sobre una zona de cultivos abandonados y degradados y considera que la incidencia sobre el entorno agrícola será pequeña. También sitúa la zona ocupada por la actividad a unos 350 metros del cauce encajado del río Clariano, identificado como uno de los espacios paisajísticamente más sensibles del ámbito.

El análisis visual califica los impactos derivados de la actuación entre bajos e insignificantes. El elemento que considera visualmente más significativo son los acopios de RCD y restos de poda, que podrán alcanzar alturas máximas de cuatro metros. Las edificaciones, por su parte, son calificadas como de pequeña envergadura y estarán distribuidas en una superficie mucho mayor, lo que, según el estudio, reduce su presencia visual.

Barreras vegetales para ocultar las instalaciones

Las medidas de integración paisajística adquieren especial importancia precisamente por la extensión de la actividad y por su implantación en un entorno agrícola.

El proyecto establece que las construcciones deberán adaptarse al cromatismo, las texturas y las características del paisaje, evitando elementos que rompan la armonía del medio rural. También prevé adaptar las actuaciones a la pendiente natural del terreno, de manera que las modificaciones de la topografía sean las mínimas posibles.

La actuación deberá integrar la vegetación y el arbolado preexistentes en la medida de lo posible, conservar la imagen tradicional de la cubierta vegetal y potenciar las especies autóctonas y adaptadas a las condiciones climáticas de la zona. Entre las medidas más concretas figura la implantación de un apantallamiento vegetal alrededor de la zona ocupada por la planta, especialmente relevante en su límite norte.

La documentación propone para este apantallamiento la plantación de cipreses, por su rápido crecimiento y capacidad de ocultación, y completar la zona sur con olivos, con el objetivo de mejorar la transición entre las instalaciones y el paisaje agrícola circundante.

Las franjas de la parcela que quedarán fuera de uso ayudarán asimismo, según el estudio, a disminuir la visibilidad de la planta tanto desde el norte como desde el camino rural situado al sur.

El ruido aumentará, pero el informe lo sitúa dentro de los límites

El estudio reconoce que el funcionamiento de la planta implicará un incremento del nivel sonoro debido a las labores industriales. No obstante, concluye que el ruido permanecerá por debajo de los límites legales considerados en el expediente. Las trituradoras serán móviles, se situarán alejadas de los límites de la parcela y se utilizarán de manera esporádica, condiciones que el estudio considera suficientes para reducir la transmisión acústica hacia las propiedades colindantes.

La documentación también señala que la zona presenta ya niveles sonoros modificados como consecuencia de los trabajos de relleno y nivelación con materiales inertes que se desarrollan actualmente en los terrenos.

Afección sobre flora y fauna

El estudio considera también poco relevantes las modificaciones fisiográficas y los posibles efectos sobre la vegetación y la fauna.

Según el informe, los terrenos directamente ocupados corresponden a antiguos campos abandonados sin una cubierta vegetal significativa.

La principal afección sobre la vegetación próxima podría proceder de la emisión de polvo durante los movimientos de tierras y la manipulación de materiales. Este impacto se califica como negativo, aunque puntual, bajo y temporal, y el documento señala que deberá ser mitigado mediante las correspondientes medidas correctoras.

Respecto a la fauna, el estudio afirma que no existen especies de especial relevancia identificadas en el entorno inmediato y califica la afección prevista como mínima.

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