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Tradiciones

"La Fira es eterna": Xàtiva enciende su gran fiesta con la meta de lograr el reconocimiento internacional sin perder la esencia

El alcalde Roger Cerdà llama a dar el salto más allá de la Fiesta de Interés Turístico Nacional apoyándose en las cifras de visitantes, mientras Nadín Ferrando pone el acento en la memoria, el civismo y la identidad de una celebración que "forma parte de quienes somos" durante el acto inaugural del evento

La Reina de la Fira, Nadín Ferrando, con el alcalde y su acompañante.

La Reina de la Fira, Nadín Ferrando, con el alcalde y su acompañante. / A.X.

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Xàtiva

Xàtiva abrió oficialmente este viernes por la noche su Fira d’Agost de 2026 con dos discursos que compartieron escenario, pero miraron la celebración desde perspectivas distintas. El alcalde, Roger Cerdà, puso el foco en el crecimiento, la capacidad de atracción y la proyección futura de la Fira, mientras que la reina, Nadín Ferrando, reivindicó su dimensión más emocional: los recuerdos, las familias, las tradiciones y la forma en la que la ciudad se transforma cada mes de agosto.

La inauguración sirvió así para dibujar la Fira que Xàtiva quiere construir en los próximos años: más grande y con mayor proyección exterior, pero también más segura, accesible, sostenible y vinculada a sus raíces.

Cerdà recordó durante su intervención uno de los datos que mejor explican la dimensión alcanzada por la celebración. El pasado año se contabilizaron 273.539 visitas de personas procedentes de fuera de Xàtiva y, al incorporar a residentes y menores —que no estaban incluidos en ese estudio—, el Ayuntamiento calcula que la Fira superó las 300.000 visitas en una sola semana.

Entrada de un ciclista durante el acto inaugural de la Fira.

Entrada de un ciclista durante el acto inaugural de la Fira. / A.X.

El alcalde utilizó esas cifras para defender que la Fira ha dejado de ser únicamente una gran fiesta local.

Durante una semana, sostuvo, Xàtiva se convierte en punto de encuentro de las Comarques Centrals y recibe visitantes procedentes del resto de la Comunitat Valenciana, de otras autonomías y también de fuera de España.

Fue a partir de esa dimensión cuando Cerdà planteó la siguiente meta para la celebración: que la Fira d’Agost consiga el reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Internacional. El alcalde defendió que se trata de un objetivo ambicioso, pero acorde con una ciudad que puede apoyarse en su historia, patrimonio y cultura para proyectar la Fira todavía más lejos.

La idea de fondo que dejó su discurso fue clara: el crecimiento experimentado en visitantes no debía entenderse como un punto de llegada, sino como la base para dar un nuevo salto.

Más de cien propuestas en siete días

Cerdà también destacó la dimensión de la programación de esta edición. La Fira d’Agost de 2026 reúne más de cien actividades en una sola semana, con conciertos, espectáculos, cultura, deporte, gastronomía, propuestas infantiles y actos tradicionales.

Pero el alcalde quiso vincular ese crecimiento cuantitativo a otro tipo de evolución. Reivindicó una Xàtiva que quiere una Fira cada vez más grande, pero también «más segura, más inclusiva, más accesible y más sostenible».

Su intervención terminó invitando a vecinos y visitantes a ocupar de nuevo los espacios de una ciudad que durante estos días cambia completamente de ritmo.

Nadín Ferrando invitó a «vivir» la Fira

Si Cerdà miró especialmente hacia el futuro, Nadín Ferrando recurrió a la memoria y a la identidad colectiva. La Reina de la Fira describió el 14 de agosto como el momento en el que Xàtiva cambia, se transforma y vuelve a llenar sus calles de miles de personas. Una celebración que, según explicó, conecta a quienes hoy pasean por el Real con quienes recuerdan las ferias de su infancia y ahora las comparten con sus hijos.

Ferrando resumió esa intención con una de las frases centrales de su intervención: «Hoy no quiero limitarme a inaugurar la Fira. Hoy quiero invitaros a vivirla».

Su discurso puso el foco en todo aquello que no siempre se ve detrás de los días grandes: los feriantes que regresan cada año, las familias que conservan sus costumbres, los comerciantes, artistas, asociaciones, colectivos y trabajadores que hacen posible que la ciudad vuelva a transformarse durante una semana.

Una llamada al civismo en los días de mayor afluencia

La Reina aprovechó también la inauguración para introducir un mensaje de responsabilidad. Ferrando defendió que cuidar la Fira supone respetar las calles, los espacios compartidos y el patrimonio de Xàtiva, pero también disfrutar de los actos desde la convivencia y el civismo.

La dimensión de una fiesta, vino a señalar, no puede medirse únicamente por la cantidad de personas que reúne, sino también por la manera en la que esas miles de personas son capaces de compartirla. El mensaje adquirió especial relevancia precisamente en una edición en la que el Ayuntamiento ha puesto sobre la mesa cifras que sitúan la asistencia por encima de las 300.000 visitas.

Una noche especialmente personal para la Reina

Ferrando reservó una parte de su discurso para las nueve personas que integran su Corte de Honor y acompañantes, a quienes describió uno a uno desde una perspectiva personal. También tuvo palabras para las familias y para quienes han trabajado en la imagen y los detalles de una experiencia que, explicó, asumía con ilusión, responsabilidad y respeto.

La Reina volvió además al recurso cinematográfico que había utilizado quince días antes durante su presentación oficial. Si entonces la historia apenas comenzaba, la inauguración representó para Ferrando el momento de abrir definitivamente las puertas de esa particular película.

El cierre de su intervención condensó el tono de toda la noche. «La ciudad está preparada. Nosotros también», proclamó Ferrando antes de concluir asegurando que Xàtiva volvería a demostrar por qué «su Fira es eterna».

Cerdà y Ferrando hablaron desde posiciones diferentes, pero sus mensajes terminaron confluyendo. El primero reivindicó una Fira capaz de crecer y competir por una mayor proyección turística; la segunda recordó que ese crecimiento solo conserva su sentido si la celebración continúa siendo reconocible para quienes la viven cada agosto.

Xàtiva inauguró así su semana grande mirando simultáneamente hacia fuera y hacia dentro: hacia una mayor proyección internacional y hacia una identidad construida durante generaciones alrededor de la Fira.

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