Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gestión de residuos

Los primeros recibos ponen a prueba el nuevo modelo de recogida de basura en la Costera

El presidente de la entidad garantiza que los errores detectados van a corregirse tras las primeras reclamaciones y defiende que el precio se ajusta al coste del contrato, mientras se agudiza el choque entre el puerta a puerta y el quinto contenedor en la comarca

Una charla sobre el nuevo modelo de recogida de basura a cargo del presidente de la Mancomunitat de la Costera-Canal, José Luis Gijón.

Una charla sobre el nuevo modelo de recogida de basura a cargo del presidente de la Mancomunitat de la Costera-Canal, José Luis Gijón. / MMC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

El nuevo modelo de recogida de residuos 'puerta a puerta' impulsado por la Mancomunitat de la Costera-Canal afronta su primera prueba de fuego ante los vecinos. Los primeros recibos correspondientes al servicio de basura ya han llegado a todos los domicilios incluidos en el sistema en vísperas de que el sistema comience a implantarse en los 15 municipios adheridos, previsiblemente en la segunda semana de octubre.

La llegada de las liquidaciones ha trasladado al bolsillo de los contribuyentes un debate que durante los últimos meses se había librado principalmente en el terreno político, después de que dos ayuntamientos decidieran abandonar el modelo mancomunado para implantar el quinto contenedor, más barato para el contribuyente. Al mismo tiempo, los errores en algunos recibos de la Mancomunitat -junto con el encarecimiento del servicio- han generado las primeras reclamaciones vecinales.

El presidente de la Mancomunitat de la Costera-Canal, José Luis Gijón, asegura que la entidad ya trabaja para corregir las incidencias y pide tranquilidad a los afectados. Según explica, la Mancomunitat solicitó los padrones a los ayuntamientos y estos fueron posteriormente trasladados a la empresa encargada de confeccionar los recibos. Sin embargo, han aparecido casos de contribuyentes a los que se les reclama el pago por inmuebles con los que ya no mantienen relación.

La Mancomunitat tiene prevista una reunión con la empresa a finales de mes para analizar las incidencias y esclarecer cómo se han producido los errores. El presidente insiste en que las reclamaciones se resolverán buscando «la forma más favorable para los intereses de los contribuyentes» y sostiene que el objetivo es facilitar al máximo las gestiones a las personas afectadas.

La domiciliación, otro foco de dudas

La forma de domiciliar el nuevo recibo ha sido otra de las cuestiones que ha provocado confusión. El cambio de organismo encargado del cobro obliga a comunicar de nuevo la domiciliación. La Mancomunitat había advertido inicialmente de que era necesario tramitar de nuevo esta gestión, lo que generó dudas entre los contribuyentes.

Gijón asegura que la institución supramunicipal ha negociado con las entidades bancarias para facilitar el procedimiento y permitir la domiciliación a través de un documento facilitado a los ayuntamiento. Según explica, la dificultad inicial estuvo en que la empresa encargada de generar los recibos no había programado esta posibilidad. El presidente reconoce que hubiera sido preferible disponer antes de esta solución, pero sostiene que finalmente se ha conseguido que los bancos acepten las domiciliaciones.

El coste del servicio antes de que comience el puerta a puerta

Otra de las críticas que ha acompañado a la llegada de los recibos es que el puerta a puerta todavía no está funcionando. Gijón sitúa el comienzo general del nuevo sistema en la segunda semana de octubre, después de las últimas reuniones que se han celebrado para cerrar los últimos detalles de la implantación.

El presidente sostiene que el importe que se está trasladando a los usuarios no financia únicamente los meses durante los que funcionará ya la nueva recogida domiciliaria. Según explica, el estudio económico se ha adaptado al retraso en la puesta en marcha y contempla el coste real del servicio durante todo el ejercicio. Además de la recogida convencional que continúa realizándose actualmente, se incluyen los tres meses de funcionamiento del puerta a puerta y las inversiones asociadas al nuevo contrato, como la compra de camiones y materiales necesarios. Son costes, sostiene, que el ciudadano no percibe directamente pero que forman parte de la prestación del servicio y deben amortizarse. «El recibo se ajusta al coste real del servicio», defiende Gijón.

La implantación llega después de una de las mayores controversias vividas en el seno de la Mancomunitat durante los últimos años. Los ayuntamientos de l'Alcúdia de Crespins y la Font de la Figuera decidieron separarse del servicio común y apostar por un sistema diferente basado en el quinto contenedor. Ambos consistorios han hecho bandera de que sus vecinos pagarán prácticamente la mitad que los de los municipios adheridos al puerta a puerta: en torno a 50 euros. En Xàtiva, donde funciona el mismo sistema, el recibo asciende a 69 euros. Ambos modelos han quedado frente a frente y el análisis de su rendimiento marcará el próximo curso político, tanto por sus costes como por su funcionamiento y por los resultados que cada uno sea capaz de conseguir en separación de residuos.

Desde los municipios que optaron por el contenedor marrón se ha defendido una alternativa menos condicionada por horarios y por la recogida domiciliaria. El presidente de la Mancomunitat, sin embargo, rechaza que pueda afirmarse que el quinto contenedor funciona mejor. «Hasta el momento no hay ningún documento técnico ni ningún dato que avale que los resultados sean mejores que los del puerta a puerta», sostiene. Y lanza una crítica directa al funcionamiento práctico de la alternativa: «Solo hay que pasarse por los municipios que lo tienen para ver cómo funciona».

El debate político crece en Enguera y la Llosa de Ranes

La controversia ha ganado intensidad durante los últimos días con pronunciamientos de diferentes partidos políticos en varios de los municipios afectados, aunque las críticas no apuntan todas en la misma dirección.

En Enguera, la formación Enguera Nos Une ha manifestado su rechazo al puerta a puerta -implantado en Ontinyent por Ens Uneix- tras criticar que la tasa de residuos haya pasado de 26 euros en 2024 a 62 en 2025 y 88 euros en 2026. Además, vaticina que en 2027, una vez funcione durante todo el ejercicio el nuevo sistema, podría superar los 100 euros. La formación defiende como alternativa la renovación de los actuales contenedores, con uno marrón para la materia orgánica y otro gris para el resto, y reprocha al Ayuntamiento que derive a la Mancomunitat a los vecinos que acuden a dependencias municipales por problemas con sus recibos.

También el Grupo Municipal Socialista de Enguera ha cuestionado cómo se ha gestionado la implantación, aunque desde una posición diferente. Los socialistas aseguran que llevaban tiempo reclamando al gobierno local la devolución de cantidades que, a su juicio, los vecinos pagaron de más por la tasa municipal de basura de 2025. El grupo sostiene además que había reclamado a la Mancomunitat una compensación en la tasa de este año por el retraso en la puesta en marcha del puerta a puerta y cifra esa reducción en diez euros. Pese a ello, mantienen que la información ofrecida a los ciudadanos "no ha sido suficientemente clara".

La discusión también se ha trasladado a la Llosa de Ranes, donde Compromís ha reclamado que el debate no se plantee como una elección entre reciclar o no hacerlo, sino sobre si el sistema seleccionado es realmente el más adecuado para las características del municipio. La formación pone el acento en las dificultades que, a su juicio, puede provocar el puerta a puerta para determinados vecinos por los horarios, la necesidad de almacenar residuos en las viviendas o la adaptación de personas mayores, trabajadores y familias a unas franjas concretas de recogida.

Compromís ha anunciado que solicitará por escrito una evaluación del sistema con datos objetivos: coste, resultados obtenidos en otros lugares, porcentaje de residuos correctamente separados, incidencias y posibles costes adicionales para las familias y el Ayuntamiento. Su planteamiento introduce precisamente uno de los elementos que marcará el debate durante los próximos meses: medir los diferentes modelos con resultados una vez estén funcionando.

Las críticas también alcanzan al quinto contenedor

Pero las controversias no se circunscriben al puerta a puerta. En l'Alcúdia de Crespins, uno de los municipios que se separaron del servicio de la Mancomunitat y optaron por el quinto contenedor, Compromís ha denunciado problemas en la gestión de algunos contenedores marrones destinados a residuos orgánicos. La formación asegura que vecinos han presentado instancias ante el Ayuntamiento por molestias relacionadas con moscas y mosquitos, malos olores y posibles problemas de salubridad en el entorno de algunos puntos de recogida.

Compromís reclama al gobierno municipal del PP que compruebe las denuncias sobre el terreno, revise la ubicación de los contenedores afectados e incremente, cuando sea necesario, la frecuencia de limpieza y mantenimiento. «No basta con poner contenedores», viene a resumir la crítica de la formación, que defiende la recogida separada de los residuos orgánicos pero considera imprescindible acompañarla de una planificación adecuada y un seguimiento continuo.

La denuncia resulta especialmente significativa en pleno debate comarcal porque introduce problemas concretos también en uno de los municipios que apostaron por el modelo alternativo al puerta a puerta. De esta forma, la discusión deja de ser únicamente qué sistema resulta más barato o más cómodo y pasa a incorporar una cuestión que solo podrá resolverse con el tiempo: qué modelo consigue mejores resultados y con menos problemas para los vecinos.

Bonificaciones y protección de datos

La Mancomunitat contempla también bonificaciones sobre el recibo y deja margen a cada ayuntamiento para aplicar reducciones adicionales dentro de sus competencias. Otro de los asuntos que ha generado dudas es la identificación de los usuarios dentro del nuevo sistema y el tratamiento de los datos vinculados a la recogida.

Gijón remarca que el procedimiento cumple la legislación de protección de datos y explica que la información no pretende fiscalizar qué deposita cada vecino, sino detectar usos incorrectos del servicio y actuar inicialmente desde una vertiente educativa. Si se detecta un comportamiento inadecuado, explica, se podrá recurrir a una educadora ambiental para informar al usuario de cómo debe separar o depositar los residuos.

«No vemos lo que se tira», recalca el presidente, quien recuerda que mecanismos de identificación similares ya funcionan en los ecoparques.

Con los recibos ya llegando a los hogares y octubre marcado en rojo para el estreno del puerta a puerta, la Costera-Canal entra así en la fase decisiva de un debate que ha pasado de los despachos y los plenos municipales a la vida cotidiana de los vecinos.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents