Memoria histórica
De 'Miss Feo Setabense' a liberar París en la Segunda Guerra Mundial: la dura vida de Ricardo Bellver
Ricardo Bellver fue uno de los primeros soldados en entrar en la capital francesa a bordo de la compañía La Nueve tras la ocupación nazi. Nueve años antes había sido reconocido como "el hombre más feo de Xàtiva" en un concurso de la Fira d'Agost celebrado en 1935

Ricardo Bellver, el único militar sin casco a bordo del semioruga de la compañía La Nueve en el multitudinario desfile del 26 de agosto de 1944 en París. / Levante-EMV

En enero de 1929, los diarios franceses Le Journal y L’Intransigeant anunciaban la organización de un concurso que llevaba el título de “En busca de la mujer más bella de Europa”. Este concurso venía impulsado desde Estados Unidos donde poco tiempo atrás se había elegido a la mujer más bella del país. La intención de los estadounidenses era enfrentar la belleza nacional contra la belleza europea y encontraron en los franceses la ayuda necesaria para poder llevar a cabo esta curiosa competición.
Los diarios franceses se pusieron en contacto a su vez con diarios de 20 países diferentes para que organizaran sus respectivos concursos nacionales. En España el elegido fue el diario ABC que delegó a su vez en otros diarios la búsqueda de las bellezas candidatas por las diferentes regiones. En la Comunitat Valenciana fue Levante el encargado de organizar la búsqueda de la representante valenciana. Pepita Samper Bono fue la elegida y la que el 25 de enero de 1929 se convirtió en la primera Miss España de la historia, tras lo cual viajó a París para competir en el concurso europeo en el que, pese a ser una de las favoritas, no consiguió alzarse con la victoria.
Con el paso de los años, los concursos de belleza se fueron popularizando cada vez más, en la segunda edición la ganadora volvió a ser una valenciana, Elena Pla Toda, que repitió el viaje a la capital francesa. Muchos años después, un setabense ganador de un concurso de belleza, acabaría entrando en París y participando en uno de los momentos más importantes de la historia reciente de Francia y su capital.
Ricardo Angulo Bellver nació circunstancialmente en Villena el 24 de septiembre de 1916, en el seno de una familia de Xàtiva, ciudad donde vivió en el barrio de Sant Pere hasta el inicio de la Guerra Civil Española. Ricardo disfrutaba cada agosto de la Fira y en 1935 se convertiría en uno de los protagonistas de la misma. El último día, el Comité Central Fallero organizó una verbena en el parque de la Glorieta donde se llevaron a cabo una serie de concursos de lo más curiosos.
En la edición del 29 de agosto de 1935 del periódico El Radical, recuperado por Pep Sanchis hace unos años, se recogió la crónica de este evento que consideraron que se debería declarar como “acto oficial” después de observar el “éxito alcanzado”. Entre los diferentes concursos encontramos un concurso de peinados, uno de mantones de manila, un concurso de baile o la elección de la Fallera Mayor del año siguiente. Sin embargo el que interesa para esta ocasión fue el concurso de belleza que llevaron a cabo. Un concurso en el que, a diferencia del de Señorita España, no se buscaba a la mujer más bella, sino al hombre más feo de la ciudad.
Es una realidad que un concurso de este tipo sería impensable en la actualidad. Todo está impregnado de un mal gusto absoluto, desde la organización hasta la forma en la que el periodico narró el resultado. Ricardo se presentó y acabó llevándose la victoria. Así lo narraron en El Radical: “En primer lugar se procedió a la elección de 'Mis Feo', siendo agraciado -el que nunca lo fué- Ricardo Angulo, cuya fealdad fué aplaudida y premiada con un reloj de bolsillo y una botella de fino licor”. Esta fue la primera y única vez que se llevó a cabo este concurso en la historia de la Fira, un reconocimiento que nada tiene que ver a los que conseguiría Ricardo en los años 40.

Jardín de la Nueve en París. / Carlos Arruñada
En 1937 se unió a la Columna Durruti, en 1939 se exilió en Francia y en agosto del mismo año se unió al ejército francés sin que pueda precisarse si lo hizo en alguno de los regimientos de marcha o en la Legión Extranjera.
En julio de 1943, se uniría en Argel a los Cuerpos Francos, un ejército de voluntarios que fue disuelto al día siguiente de que el setabense se uniera, por lo que al final acabó formando parte de las Fuerzas Francesas Libres. Un año más tarde, en julio de 1944, mientras las tropas se encontraban en Inglaterra a la espera de desembarcar en Normandía, Ricardo fue transferido a la Nueve, el nombre popular por el que se conoce a una compañía de las FFL formada por una mayoría de soldados españoles. Por ella pasaron también una veintena de valencianos entre los que destaca el burrianense Amado Granell Mesado. Ricardo sería el jefe de grupo del semioruga Don Quichotte y de los morteros de la unidad.
El 4 de agosto de 1944, desembarcaron en la Playa de Utah, aunque en un ambiente muy diferente al que se habían encontrado los primeros soldados estadounidenses meses atrás. Mientras en Xàtiva se vivía la Fira, Ricardo combatía en las calles de Écouché, localidad de gran importancia para mantener la Bolsa de Falaise y donde la compañía vivió su bautismo de fuego: seis días, del 13 al 18 de agosto, donde tuvo que emplearse al máximo para repeler los ataques alemanes y no perder la posición.

Crónica del periodico El Radical. / Levante-EMV
El 24 del mismo mes, los hombres de la Nueve formarían parte de la columna francesa que aquella misma noche entró en la París que llevaba cuatro años ocupada por los nazis. Fueron los primeros en hacerlo, aunque Ricardo y su sección entrarían con el grueso de la 2ª División Blindada a primera hora del 25. Lo hicieron acompañados del famoso fotógrafo Robert Capa, que contaría la experiencia en sus memorias años más tarde. Avanzaron por las calles de París y quizá participaron en los combates llevados a cabo en Los Inválidos y la Asamblea Nacional Francesa.
Desfile triunfal en los Campos Elíseos
Sin embargo el plato fuerte vino el 26, cuando el general Charles de Gaulle y otras personalidades francesas realizaron un multitudinario desfile desde el Arco del Triunfo hasta Notre Dame. A lo largo de los Campos Elíseos, los militares franceses caminaron frente a un mar de gente eufórica por la liberación, mientras eran escoltados por los vehículos de la Nueve, el Madrid y el Don Quichotte a bordo del cual se puede identificar claramente a Ricardo. En sus memorias, el general De Gaulle, escribió; “En aquel momento, tuvo lugar uno de esos milagros de conciencia nacional, uno de esos gestos de la propia Francia que en ocasiones han venido a iluminar nuestra historia a través de los siglos”.
En apenas unos días, París volverá a celebrar el aniversario de su liberación. Cientos de ofrendas florales se colocarán por la capital recordando a los que ayudaron a hacerlo, entre ellos los hombres de la Nueve. Recordados y reconocidos gracias a las 12 placas que en diferentes puntos de la ciudad los recuerdan y al jardín ubicado justo al lado del ayuntamiento que hoy lleva el nombre del Jardín de los combatientes de la Nueve. Un reconocimiento a la aportación de hombres como Ricardo que contrasta con la situación en su ciudad, donde todavía carece de un reconocimiento oficial.
Suscríbete para seguir leyendo
- Tres detenidos en la A-3 tras huir de un control de la Guardia Civil con un kilo de cocaína
- La Generalitat admite que el drenaje del puente reconstruido tras la dana en Serra Perenxisa 'pudo haberse quedado corto
- Las obras del entorno de la nueva Fe disparan los precios de alquiler del edificio aislado de València: 2.100 euros al mes
- El proveedor de huevos de Mercadona invertirá 200 millones para suprimir las jaulas de todas sus granjas en cuatro años
- Uno de los cabecillas del laboratorio de drogas de diseño de Anna es miembro de los Ángeles del Infierno
- El cuñado de Rita Barberá justifica que cobró 3,6 millones de contratas municipales por 'anticiparse a problemas legales
- La JCF convoca a una nueva candidata a Fallera Mayor a escasas horas de la presentación oficial por una nueva renuncia
- La nostalgia marca el inicio de la demolición del histórico Pont Vell de Paiporta