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Patrimonio

El caserón que sobrevivió a cinco siglos de historia en Xàtiva busca una nueva familia: a la venta la Casa Fabra por 800.000 euros

La pareja inglesa que compró el histórico inmueble junto a la Seu en 2019 después de descubrir Xàtiva en una guía de viajes tiene que desprenderse de él tras haber llevado a cabo una profunda restauración en su seno

El edificio conserva elementos del siglo XVI y fue residencia de un periodista republicano represaliado cuyo entierro civil acabó provocando el cese del alcalde, antes de convertirse en restaurante

La Casa Fabra, junto a la Seu de Xàtiva. En el círculo, la pareja de propietarios ingleses.

La Casa Fabra, junto a la Seu de Xàtiva. En el círculo, la pareja de propietarios ingleses. / Perales Iborra

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Salvador Catalá

Salvador Catalá

Xàtiva

Es una de las casas históricas más singulares de Xàtiva y tiene una ubicación privilegiada, junto a la Seu. En la esquina de la calle Abat Pla con Noguera, frente a la farmacia Artigues, se levanta la Casa Fabra, un imponente edificio de 534 metros cuadrados que encierra al menos cinco siglos de historia. Tras su fachada se suceden un gran patio presidido por un arco rebajado de sillería, un zaguán, semisótano, una monumental escalera lateral, la planta noble y una luminosa andana rematada por una larga galería de arcos de medio punto. Un conjunto de elementos que convierten al inmueble en uno de los ejemplos más curiosos de arquitectura civil histórica de Xàtiva.

Los elementos arquitectónicos más antiguos de la Casa Fabra hunden sus raíces entorno al siglo XVI, concretamente yeserías con guirnaldas, que datan el conjunto de su primera fábrica en fecha indeterminada de dicha centuria, y hacen pensar que su construcción primigenia fue anterior a la elevación del campanario de la Seu que le enfrenta. De los primeros propietarios, nada se sabe, aunque sí hay datos sobre las familias que la habitaron a partir del siglo XIX, concretamente una: los Fabra, que pernoctaron en ella durante dos generaciones.

Interior de la casa restaurada que se vende en Xàtiva.

Interior de la casa restaurada que se vende en Xàtiva. / Engel&Völkers

El primer Fabra que la ocupó fue Ismael Fabra Hidalgo. Procedente de Alberic, arraigó en Xàtiva hacia el año de 1876, junto a la setabense Filomena Torres Martínez. Llegaba como ingeniero mecánico y licenciado en farmacia, fue profesor del colegio setabense-instituto de bachiller privado situado en la plaza Roca-, y catedrático en otro centro de enseñanza de Castellón de la Plana, hasta que se colocó como alto funcionario, Jefe de Administración de primera clase. Todos sus hijos: Ismael, Vicenta y José, no nacieron en el caserón de Obra Nueva, actual Abat Pla, sino en la calle de Corretgeria, lugar donde prosperó hasta poder comprar la Casa actual, y adecuarla a los gustos modernistas de principios de siglo. Falleció en el proceso, y aún su viuda, continuó haciendo reformas. Hacia 1925, tres años después de la muerte de Ismael, existe una solicitud para realizar una intervención en la entrada de la casa, que le permitiese realizar revoques en los zócalos.

Vicenta heredó la propiedad, pero fue su hermano José el personaje histórico que hizo famosa la bonita residencia. Abogado y periodista, defendió la llegada de la democracia desde sus editoriales políticos en los semanales del Demócrata y del Progreso, del que llegó a ser el director, además de regidor en el Ayuntamiento de Xàtiva por los partidos radicalsocialista e Izquierda Republicana. Por todo ello, fue represaliado, encerrado en prisión, y a su salida, encontró la muerte al poco tiempo ocasionada por el deterioro de su salud a causas de los años de encierro. Como buen anticlerical, su última voluntad fue que se le practicase un entierro civil, y que sus restos se depositasen en el cementerio no católico, bien cerca de los hermanos Lino y Vicente Casesnoves Gandía, fundadores respectivamente del partido Unión Republicana, y de su principal medio difusor de ideas, el diario el Progreso, del que José Fabra fue continuador en la dirección del semanal.

Su entierro sin misa fue tan multitudinario que se consideró como una afrenta a la recién instaurada dictadura, que reaccionó con el cese inmediato del alcalde del momento, José Reig Reig, “por haber permitido una manifestación marxista”, cuando en realidad, lo que pasó, es que cientos de personas de todas las creencias e ideologías acudieron a despedir a una persona que lo único que intentó es que Xàtiva contribuyese a la defensa de los derechos humanos en España, y en la que además se pudiese vivir en democracia con una constitución votada por todos.

Interior de la casa en una visita con los propietarios en 2020.

Interior de la casa en una visita con los propietarios en 2020. / VICENT M PASTOR

Restaurante Borgia's

Tras la desaparición de Vicenta, la casa quedó deshabitada largos años, hasta que un empresario decidió, a inicios del siglo XX, introducir algunos cambios, para transformarla en un restaurante bautizado como el espacio gastronómico de Borgia’s época. Tras unos años de funcionamiento, el local cerró sus puertas a inicios del presente siglo, y la fachada con el enorme rótulo quedó colgado en la fachada como testimonio de su nuevo y efímero presente, en espera de un nuevo morador. Y al cabo de un tiempo, llegaron los Lintonbon, para recuperar el pasado de los Fabra, y volver a recuperar la Casa, como espacio familiar.

Ann y Robert llegaron a Xàtiva siguiendo la propuesta del guía Dorling Kindersley, que en su obra Back Roads Spain, propone 25 rutas para conocer el país. En una de ellas, presenta a Xàtiva como punto de partida, y plantea un recorrido a pie de una hora por su casco urbano. Llevaron a cabo la propuesta, y les gustó tanto la capital de la Costera, que pensaron cumplir en Xàtiva, dos sueños, el de -como todo buen británico- tener una segunda residencia en España, y poder, además, poner en práctica una de sus grandes aficiones, la de restaurar casas, adaptándolas a los gustos del presente, sin renunciar a recuperar y conservar su pasado.

Papel ligado a la historia de la Casa Fabra.

Papel ligado a la historia de la Casa Fabra. / Salvador Catalá

Conocieron la Casa Fabra por primera vez en 2014 durante una pernoctación en la ciudad siguiendo la propuesta de Back Road Spain. Les encantó, pero de inmediato pensaron que se necesitaba mucho trabajo para salvarla de la condena a la degradación y convertirla en un hogar familiar. El problema principal era el diseño de la estructura antigua que implicaba pasar por habitaciones interconectadas. Su temporal conversión como restaurante hizo que fuera muy difícil identificar y recuperar la estética modernista, o elementos más antiguos, como la ocultación de yeserías por falsos techos, o la restauración de suelos cerámicos del siglo XVIII, y recuperación de otros posteriores.

En un principio, esperaron. El motivador proyecto de transformarla en residencia requería de tiempo y mucho dinero. Así que continuaron viendo otras casas durante los siguientes años sin descartar la Casa Fabra, su apuesta principal. Tuvieron paciencia y supieron esperar hasta que consiguieron el capital necesario, y disponer del tiempo suficiente para iniciar el proyecto y poder comprar la casa en 2019. Hoy, completamente reformada, los Lintonbon tienen que vender la que iba a ser su residencia en España por avatares de la vida, para disfrutar de un merecido retiro tras años de larga vida laboral. Después de los Fabra, y los Lintonbon, el caserón junto a la Seu busca nueva familia. Lo comercializa la compañía inmobiliaria internacional especializada en inmuebles de alta gama Engel&Völkers. Su precio de salida: 795.000 euros.

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