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Fauna

Canals atribuye la muerte de patos en el Riu Sants al calor y a la alimentación por parte de la ciudadanía

El ayuntamiento asegura que el episodio está "localizado y controlado" y pide a los vecinos que no den comida a las aves para evitar nuevas intoxicaciones

Patos en el río Sants, en una imagen captada en junio.

Patos en el río Sants, en una imagen captada en junio. / Agustí Perales Iborra

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Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

El Ayuntamiento de Canals ha dado por "localizado y controlado" el episodio de mortalidad de patos detectado durante los últimos días en el Riu Sants, que atribuye ahora a una combinación de factores ambientales, entre ellos las elevadas temperaturas, el aumento de la población de aves y la alimentación de los animales por parte de la ciudadanía.

El consistorio ha difundido este lunes un nuevo comunicado para «informar y tranquilizar a la ciudadanía» después de la preocupación generada por la aparición de ejemplares muertos en este espacio natural durante la pasada semana, un episodio del que Levante-EMV informó el 20 de agosto cuando todavía se estaba investigando su origen.

La Concejalía de Medio Ambiente puso la situación en conocimiento del Servicio de Vida Silvestre de la Generalitat Valenciana. Un agente medioambiental inspeccionó el entorno y recogió ejemplares para someterlos a análisis. La vigilancia también fue reforzada mientras se intentaba determinar qué estaba provocando las muertes.

Ahora, cuatro días después, el Ayuntamiento sostiene que el episodio se encuentra controlado y ofrece una explicación sobre las circunstancias que habrían favorecido la mortalidad, aunque el comunicado no identifica una enfermedad concreta ni precisa el resultado de los análisis realizados a las aves.

Menos oxígeno en el agua por las altas temperaturas

Según explica el consistorio, uno de los principales condicionantes es la situación que atraviesa el río durante el verano. La combinación entre una elevada población de patos y las altas temperaturas incrementa la evaporación del agua, lo que provoca una reducción de los niveles de oxígeno disponibles.

Estas condiciones pueden favorecer además la proliferación de determinados microorganismos capaces de producir toxinas. Esas toxinas pueden incorporarse posteriormente a los insectos de los que se alimentan las aves acuáticas y, según señala el Ayuntamiento, provocar cuadros de intoxicación e incluso la muerte de los animales.

La situación coincide con un verano en el que el Riu dels Sants ya había requerido medidas extraordinarias para garantizar su estado ambiental.El pasado mes de junio, el Ayuntamiento retomó las aportaciones de agua al río para tratar de mantener su caudal ecológico hasta el final del verano, una actuación que se justificó por la escasez de agua y el estrés que esta situación podía generar sobre la flora y la fauna. El consistorio ya disponía además de sistemas de oxigenación en el Gorg de l'Omet y en la zona conocida como la charca de los patos.

Entre las actuaciones desarrolladas en los últimos años también figura precisamente el control de la sobrepoblación de patos, además de la limpieza del cauce y otras medidas de conservación del ecosistema fluvial.

El ayuntamiento lanza una advertencia

Pero el nuevo comunicado pone especialmente el foco sobre otra circunstancia: la alimentación de las aves por parte de los vecinos y visitantes. El ayuntamiento recuerda que está prohibido alimentar a estos animales al margen de la comida proporcionada de manera controlada por los servicios municipales.

No se trata únicamente, advierte, de evitar una alimentación inadecuada. Los restos que terminan en el entorno provocan una mayor acumulación de materia orgánica y favorecen la proliferación de insectos, lo que puede terminar deteriorando todavía más las condiciones ambientales del agua.

«Así evitamos la acumulación de materia orgánica, la proliferación de insectos y el empeoramiento de las condiciones ambientales del agua», explica el consistorio, que considera que respetar esta prohibición permitirá reducir el riesgo de que se produzcan nuevos episodios de mortalidad.

La advertencia ya había sido realizada la semana pasada cuando comenzaron a aparecer las primeras aves muertas. Entonces se pidió a la población que no alimentara ni se acercara a los patos mientras continuaba la investigación. También se instalaron carteles recordando las posibles sanciones relacionadas con actos de vandalismo o maltrato animal.

Los patos domésticos, entre los más afectados

La investigación abierta durante los últimos días había puesto además el foco en el crecimiento de la población existente en el río. La especie más afectada por las muertes era el pato mudo o pato doméstico, y parte de esos ejemplares habrían llegado al cauce después de que particulares los abandonaran allí cuando ya no querían mantenerlos en sus domicilios, pese a que está prohibido liberar estos animales.

La combinación entre ese aumento de ejemplares, el descenso del agua durante el verano y las altas temperaturas ayuda ahora a explicar el escenario. Pese a considerar controlada la situación, el Ayuntamiento de Canals no da por concluido el seguimiento. Los servicios municipales continuarán vigilando la evolución de las aves y del río y adoptarán las medidas que determinen los organismos competentes si se considera necesario.

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