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Gestión de la basura

Así serán las siete ‘islas inteligentes’ que completarán la recogida puerta a puerta en la Canal de Navarrés

La Mancomunidad licita por 245.000 euros las áreas de aportación informatizadas con control de acceso, sensores y paneles solares que se instalarán en Anna, Chella y Navarrés como complemento al nuevo sistema, cuyo estreno se suspendió en julio a la espera de nueva fecha

Recogen de residuos en un área cerrada de aportación de Ontinyent

Recogen de residuos en un área cerrada de aportación de Ontinyent / Perales Iborra

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Sergio Gómez

Sergio Gómez

Xàtiva

La Mancomunidad de la Canal de Navarrés ha dado un nuevo paso para completar la infraestructura necesaria para implantar el nuevo sistema de recogida de residuos puerta a puerta. La entidad supramunicipal acaba de sacar a licitación por 245.630 euros el suministro e instalación de siete islas de aportación selectiva, unos espacios cerrados e informatizados que funcionarán como alternativa al depósito domiciliario en determinadas circunstancias y que forman parte del nuevo modelo de gestión de la basura.

La contratación llega después de que el estreno del puerta a puerta quedara paralizado a principios de julio, como ya informó Levante-EMV. El servicio, que inicialmente debía comenzar el 29 de junio, fue retrasado después hasta el 6 de julio por "razones técnicas" y finalmente quedó suspendido temporalmente antes de ponerse en funcionamiento, sin una nueva fecha cerrada. Precisamente, una de las explicaciones trasladadas entonces por la Mancomunidad fue que las áreas de aportación provisionales previstas dentro del nuevo modelo (a la espera de habiltiar las definitivas) todavía no estaban finalizadas ni plenamente operativas, por lo que se consideró preferible retrasar el cambio de sistema antes que iniciarlo de forma incompleta.

El pliego técnico del contrato a concurso, por el que las empresas interesadas pueden presentar ofertas hasta el 9 de septiembre, contempla la instalación de siete islas de aportación: dos en Anna, dos en Chella, dos en Navarrés y una en Playamonte, también en este último término municipal.

Cada recinto tendrá unas dimensiones orientativas de seis metros de largo, 1,5 metros de ancho y dos metros de alto y estará formada por cinco módulos alineados. En ellos se depositarán cuatro fracciones diferentes: resto, orgánica, envases y papel y cartón. Los envases dispondrán de dos bocas, mientras que habrá una para cada una de las restantes fracciones. En el interior se instalarán cinco contenedores de hasta 1.100 litros de capacidad.

No se tratará, por tanto, de simples grupos de contenedores convencionales. Las estructuras deberán estar cerradas, integradas paisajísticamente en el entorno urbano y preparadas para reducir problemas como olores, ruido o vandalismo. El exterior podrá personalizarse mediante vinilos, fotografías o diseños decididos por la propia Mancomunidad.

Acceso mediante tarjeta o aplicación

Uno de los elementos centrales del proyecto es el control de los usuarios. Las bocas deberán abrirse automáticamente después de identificar a la persona mediante tecnologías como tarjetas RFID, NFC o aplicaciones móviles, y podrán programarse horarios o limitarse los accesos en función del tipo de usuario.

El sistema permitirá además saber quién utiliza cada instalación, la fecha y hora de cada depósito y la fracción de residuo utilizada. Los datos deberán conservarse durante al menos cinco años y se integrarán en el programa de gestión de residuos de la Mancomunidad.

Las islas también dispondrán de sensores para conocer el nivel de llenado de los contenedores, con avisos automáticos cuando sea necesario vaciarlos, y de sistemas de higienización y desodorización. Serán además energéticamente autosuficientes gracias a paneles solares y baterías, de manera que puedan funcionar las 24 horas sin conexión a la red eléctrica.

El objetivo recogido expresamente en el pliego es que estos puntos sirvan para "complementar" el puerta a puerta, ofreciendo una alternativa controlada para situaciones excepcionales o determinados usuarios. Durante el reparto de los nuevos cubos realizado en junio, la Mancomunidad ya informó de que las viviendas situadas fuera del casco urbano, los alojamientos turísticos, las casas rurales y las segundas residencias podrían disponer de tarjetas para acceder a las áreas de aportación.

El contratista dispondrá de un máximo de tres meses para entregar, instalar y poner en marcha las siete islas. No obstante, la reducción de ese plazo tiene un peso importante en la adjudicación: supone el 35% de la puntuación, el mismo porcentaje que la oferta económica.

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