A partir de 1967 y hasta su muerte, en 1987, hizo por encargo y según un proceso que acabó sistematizando, los retratos de decenas de personalidades de todo tipo, famosas o no, devolviendo así cierto honor a un género olvidado al que aplicó nuevos códigos estéticos.

"En ese espejo, todo ese gran y pequeño mundo se mira fascinado", reza la presentación de 'El gran mundo de Andy Warhol', la exposición que se abre hoy al público en el Grand Palais de París donde se podrán ver 250 retratos del polifacético artista hasta el próximo 13 de julio.

Junto a estrellas de cine y de la música, se podrán encontrar rostros de artistas, coleccionistas y marchantes, hombres políticos, modistos y personalidades de la 'jet-set'. Conocidos o no, todos ganan un poco con el aura que les da el genio de Warhol que, con esta serie de retratos, dibuja también el cuadro de toda una sociedad y pone en marcha una nueva forma de producción artística, en serie, casi industrial.

Warhol hizo estos retratos en la 'Factory', su taller de Nueva York donde a principios de los años sesenta desarrolla un proceso sistemático: maquilla y fotografía a sus modelos con una Polaroid, selecciona los clichés, pinta y los traslada a serigrafía.

En París podrán verse doscientas cincuenta obras de las miles que pintó desde principios de los sesenta con la ambición de recuperar el efecto del principio de repetición que Warhol tenía en mente al realizar su obra.

La Unión de Museos Nacionales (RMN) de Francia presenta así por primera vez este considerable conjunto de cuadros que constituye un archivo sin precedentes en la historia de la pintura y de la fotografía.

"Todos mis retratos tienen que tener el mismo tamaño para que encajen todos juntos y formen un gran cuadro llamado 'Retratos de sociedad'. ¿Es una buena idea. No?. A lo mejor el Metropolitan Museum lo querrá algún día", llegó a decir el artista neoyorquino. La muestra parisina ha sido organizada por la RMN gracias a un préstamo excepcional del Andy Warhol Museum de Pittsburgh.

SIN YVES SAINT LAURENT

Este paseo por el "gran mundo"de Andy Warhol tiene también su dosis de polémica provocada en el tramo final del montaje de la exposición por el enfado de Pierre Bergé, mecenas y pareja del fallecido Yves Saint Laurent. Como consecuencia del malestar de Bergé, los retratos del modisto francés que el artista pop norteamericano pintó en 1974 no colgarán finalmente en el Grand Palais de París.

Bergé exigió descolgar las obras indignado porque ni el comisario de la muestra, el historiador y crítico de arte Alain Cueff, ni la Unión de Museos Nacionales (UMN), organizadora del evento, accedieron a colocar los cuadros donde él quería. Aunque no es la primera vez que ocurre un incidente de estas características, sí es raro que afecte a obras, artistas o coleccionistas tan famosos como en este caso.

Según el relato de Cueff al diario 'Le Monde', cuando la obra llegó al Grand Palais el pasado 10 de marzo se colgó en la sala principal de la sección que lleva el nombre de 'Glamour', consagrada a otras grandes figuras de la moda, como Hélène Rochas, Giorgio Armani o Sonia Rykiel.

Pero Pierre Bergé no quería que los retratos de Saint Laurent se colocaran con "otros modistos", con el argumento de que "no hay que mezclar los trapos con las servilletas", y exigía que fuera situado en la sección dedicada a los 'artistas'.

"Es una decisión que lamento profundamente porque en estos retratos la empatía de Warhol por su modelo alcanza su mayor grado. Y porque pertenecen a la histroria de Saint Laurent, Warhol y de la pintura", se quejó el comisario.