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Canción del verano

Un verano de house, dance y 'Waka Waka'

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David González valencia

Son pegadizas y provocan adicción. Tienen unos ritmos a veces fuertes, a veces suaves, pero siempre fácilmente bailables y casi siempre tarareables. Surgen tanto del estudio del cantante o del productor más de moda como de la sintonía de cualquier programa de televisión. Son las canciones del verano, amadas por unos, que las esperan todos los años para tener un tema al que dedicarle buena parte del tiempo libre estival, y odiadas por otros, que apagan la televisión, la radio o silencian el ordenador cada vez que se cruzan en su camino.

A la mayoría del público le agrada dejarse llevar de vez en cuando por uno de estos amenazantes temas del verano, ya sea de marcha en la discoteca, de relax en las terrazas o incluso metidos en un atasco llegando a la playa.

La canción del verano es esa ansiada etiqueta que todos los años las discográficas proponen adjudicarse, sobre todo, por la ingente facturación de dinero que supone. Pero el respetable manda, y hay veces en que una es la clara favorita, pero hay otras ocasiones en la que esa preferida aburre demasiado rápido y otras en que la canción de moda ni siquiera tiene a una compañía detrás.

Eso sí, el trono de la canción del verano es tan imprevisible como, a veces, innecesario. Normalmente lo ocupan cada año temas facilones y de un raspado aprobado musical, y algunas veces, creaciones musicales que no buscan elogios por parte de la crítica, ni mucho menos, si no hacer reír.

El furor de Rodolfo Chikilicuatre con su Baila el Chiki Chiki tras su paso por Eurovisión en 2008, la ácida y a la vez entrañable parodia musical de Amo a Laura, resultado del más puro marketing viral parte de una campaña publicitaria de la MTV en 2006, o aquel inclasificable Opá viacé un corrá, del Koala, son clarísimos ejemplos.

Pero está todo ahí, en hacer reír, o, incluso, en reírse de sí mismos, y del propio panorama discográfico, cuya oferta de calidad se encuentra, en su versión más comercial, en tan bajos índices.

Críticas a un lado, este verano el panorama se concreta. Dejando a un lado estos fenómenos de internet que en años pasados hicieron furor, y obviando los cómicos y prometedores éxitos youtuberos de Brody, Wendy Sulca, Delfín Hasta el Fin o La Tigresa del Oriente, -siempre recomendables para una carcajada-, la canción del verano está este año asegurada dentro de los estilos más electrónicos. House, dance y el pop más bailable son los sonidos imprescindibles que debe tener la elegida este verano.

Los responsables musicales de las discotecas saben a lo que atenerse y lo que elegir. Éxitos machacones como los que salen de la mesa de mezclas del ahora siempre rentable DJ francés David Guetta, o los que surgen de las sintonías de los programas de televisión, como el Sick of Love, de Robert Ramírez -en este caso del show de Antena 3 El club del chiste- o el Applejack de The Triangles, de los nuevos anuncios, ya tradicionales, de Estrella Damm. Canciones pop como las que encumbra la actual referente musical Lady Gaga con un envidiable talento para suscitar la polémica y el morbo, o demás cantantes a su rebufo, como Katy Perry o Ke$ha.

Un rosario de gemas -volviendo a las críticas, de no muy alta calidad- que adornarán las radios de los chiringuitos y los bafles de las discotecas. En todo caso, una lista de canciones que, al tener que preparar una fiesta, a buen seguro harán a los comensales disfrutar.

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