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Gil Lázaro se queda sola en Teatres

El subdirector del organismo, encargado de poner orden en las cuentas, tira la toalla y renuncia al cargo catorce meses después de asumirlo - La conselleria atribuye la decisión a "razones personales" y reubica a Medina en la Fundación Jaume II

alfons garcia valencia

El hasta ahora subdirector de Teatres de la Generalitat, Aquilino Medina, tira la toalla, abandona a la máxima responsable de la entidad, Inmaculada Gil Lázaro, y vuelve a ponerse a las órdenes de la consellera de Cultura, Trinidad Miró, de la que era asesor antes de asumir (en febrero de 2010) el encargo de poner orden en la situación financiera de Teatres. La marcha se hizo efectiva el pasado viernes y fuentes de Cultura la atribuyeron ayer a "razones personales". En el sector teatral se da por seguro que Medina da el portazo ante las dificultades para llevar a cabo la misión que tenía encomendada y los encontronazos con su superior inmediata. Cultura ya ha encontrado nuevo destino para Medina: se ocupará en la Fundación Jaume II el Just de desarrollar la colección museográfica del trascoro de la iglesia de Santa María de la Valldigna.

La renuncia del subdirector de Teatres ilustra con hechos la delicada y compleja situación en que se encuentra el organismo, enfrentado con gran parte de los profesionales de la escena y con un agujero económico que emerge en cada auditoría de la Generalitat.

Ajustar esas cuentas era la tarea de Medina desde febrero de 2010 y, al parecer, las cifras de ese ejercicio las ha cuadrado, pero no ha querido continuar con la maraña de los números de Teatres.

La decisión del hasta ahora subdirector de Teatres evidencia además la soledad de Inmaculada Gil Lázaro, que vuelve a quedarse sin apoyo en la cúpula del ente. Teatres estuvo sin subdirector alguno entre 2005 y 2010. Precisamente, Gil Lázaro, responsable del Centre Coreogràfic desde 1998, asumió la subdirección de Teatres en febrero de 2004, para escalar a la dirección en junio de 2005, tras la destitución de Juan Vicente Martínez Luciano, quien respaldó las críticas de los profesionales del sector a la política cultural de la Generalitat.

Gil Lázaro gobernó sola Teatres durante cinco años, pero la crisis, los recortes y ajustes económicos llevaron a Miró (consellera desde 2007) a colocar a Medina, economista y hombre de su confianza, para controlar las cuentas de la entidad que gestiona los teatros de la Generalitat.

Tres millones de déficit en 2009

Según la última auditoría del Consell, Teatres generó en 2009 -el último ejercicio analizado oficialmente- tres millones de déficit, con lo que arrastraría una deuda total cercana a los diez millones de euros. El origen de ese lastre es objeto de disputa: el sector teatral lo atribuye a los gastos en producciones de alto coste (estilo Bienvenido, Mister MarshallBalansiyya) en los primeros años de gestión de Gil Lázaro, mientras que la cúpula actual de Teatres alega que buena parte venía ya de contratos firmados antes.

La tensión entre buena parte del mundo valenciano de las artes escénicas y la máxima responsable de Teatres ha ido en aumento desde la remodelación del Circuit Teatral Valencià, extinguido como tal a principios de 2010 para crear una estructura nueva, que se limita a reunir a los municipios que optan a la orden de ayudas para programar espectáculos.

La última evidencia de esta situación de enfrentamiento ha sido la plataforma Així No, que recientemente presentó a Miró un extenso informe muy crítico con Gil Lázaro -cuya dimisión es la petición final- y respaldado por 400 profesionales.

El hecho de que la renuncia de Medina se produzca sin esperar a que pasen las elecciones autonómicas del 22 de mayo da cuenta asimismo de la situación interna de la entidad.

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