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Tres adolescentes. Una gran ciudad. La cámara les sigue en sus clases de instituto, en sus conflictos y diversiones, en su amistad. No están desarraigados. Son chicos normales. Se divierten: grafitis, cómics, botellón, internet y rap. ¿Son realmente «salvajes» o simplemente lo parecen en nuestra mirada? ¿O los «salvajes» somos nosotros, con el continuo empeño de juzgarles y de marcar su vida? La pregunta se la hace la directora madrileña Patricia Ferreira, que aborda en su cuarto largometraje Los niños salvajes las diferencias generacionales cada vez más profundas que pueden llevar a algunos jóvenes a situaciones extremas.

La cineasta es partidaria de encontrar vías de entendimiento y comprensión entre distintas generaciones, actualmente distanciadas por la vida moderna. «Cuidemos de ellos; sí, desde el respeto y la consideración que merecen», reflexiona Ferreira sobre las dificultades de comunicación entre padres e hijos. «Porque son inocentes, no en el sentido moralista de la palabra, sino en el de que todavía no están contaminados y actúan desde la inocencia y la generosidad. Y, sobre todo, desde las ilusiones, tan extrañas en una sociedad dominada por el dinero y el poder. Funcionan a impulsos, por pálpitos, por una casi instintiva solidaridad de grupo, que en ocasiones también se ve afectada por la soledad, por la cobardía, por los temores que les hemos inculcado los mayores.»

Ferreira aborda en su filme la importancia de la educación publica en el futuro de los jóvenes. «Los niños salvajes es una película decididamente a favor de los adolescentes, los padres tendrán que arriesgarse a la hora de decidir si quieren verla y, sobre todo, sentirse afectados por ella y también es una película a favor de la enseñanza pública, en la que confluyen sus personajes, y de los profesores que la integran día tras día. Esa enseñanza pública tan recortada, tan maltratada y bajo sospecha en estos tiempos. Se pueden suprimir medios económicos de casi todo, pero no de la educación, que es la base de la convivencia y de la democracia en nuestra sociedad», afirma Ferreira.

Fue la gran triunfadora del reciente Festival de Málaga, donde se alzó con cuatro galardones: Biznaga de oro a la mejor película, mejor guión, mejor actriz y actor de reparto. «Se equivocaba Hitchcock al denostar a los niños como actores», crítica la directora. «He tenido la fortuna de trabajar con el espléndido trío de adolescentes que protagoniza Los niños salvajes.»