19 de julio de 2012
19.07.2012

Una réplica exhibida y el original guardado

19.07.2012 | 20:48

El robo y la posterior recuperación del Códice del Beato de Liébana ha tenido consecuencias en la divulgación de esta joya bibliográfica del siglo X. Las más importantes de todas son que el códice, considerado como uno de los diez manuscritos hispanos más valiosos entre el final de la antigüedad clásica y el comienzo de la Edad Media, continúa mutilado en su página 15 y ha sido apartado de la vista pública. Por si acaso.
Según explica a Levante-EMV el canónigo archivero del Bisbat d´Urgell, Benigne Marqués, tras el robo y la recuperación, el arzobispado extremó las medidas de seguridad del museo diocesano (instaló más alarmas) y decidió retirar de allí el libro iluminado, que ha sido reemplazado por una copia en facsímil exhibida en una vitrina. «El facsímil está muy bien hecho y mucha gente cree que es el original, pero no lo es», admite el canónigo archivero. El verdadero Beato de la Seu d´Urgell, como se le llama a este códice, permanece resguardado «en un lugar seguro» que poca gente conoce y que el archivero no desvela. ¿Por qué? «La mejor protecció

n que puede haber [para una obra de arte] es que no se sepa dónde se encuentra la pieza. Ni la gente próxima lo debería saber», justifica.
Sin embargo, concurre una paradoja: pese a estar escondido en lugar secreto, el códice del Beato de Liébana es ahora más conocido que nunca. Primero, por el gran interés que entonces despertó su sustracción. Y segundo, porque, tras el robo, el museo diocesano editó una tirada de facsímiles de la obra con un millar de ejemplares y también realizó un audiovisual que se reproduce en la sala donde se muestra la vitrina con el facsímil del Beato. «En el video se muestran todas las miniaturas del códice, con el título de cada imagen y la explicación de su significado. Antes, en cambio, el códice estaba abierto dentro de una vitrina, pero sólo se podía ver una página», afirma Marqués.
Ahora, pues, se conoce mejor. Y por mucha más gente: cuando se robó el códice, el museo recibía «entre 2.000 y 5.000 visitantes al año», recuerda el archivero. Ahora, las visitas rondan las 20.000.

Como curiosidad, la página 15 que le arrancaron al Beato tiene su reflejo en el facsímil expuesto en el museo. Aquella página no tenía miniaturas, pero sí lucía una inicial de letra en color. Para confeccionar la réplica ya no se disponía de esa página, pero sí de un microfilm en blanco y negro con una copia de la desaparecida página 15. Por ello, el facsímil ahora expuesto en el museo diocesano está todo en color excepto la página 15, que figura reproducida en blanco y negro omitiendo los colores de la letra capitular original.
Junto al códice están expuestos la llamada casulla de San Armengol, una gran pieza de seda tejida en el siglo XI, y una bula de papiro de principios del XII. La vitrina en cuestión constituye el mayor atractivo del museo. El exquisito códice es más conocido y mejor comprendido que nunca. Aunque no se vea.

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