Obras de Valero-Castells, Prokofiev, Britten y Chaikovski.

Palau de la Música (valencia)

Carlos Apellániz (piano) y Orquestra de València. Director: Andrés Valero-Castells.

Los llamados Conciertos para todos no pueden ser más incómodos. Por un lado y sobre todo, el largo plantón bajo un sol de injusticia al que se somete a un público en su mayoría bien entrado en la adultez: la numeración de las entradas no podría presentas ningún inconveniente mayor. Por otro, la irresponsabilidad con que una parte de ese mismo público obliga al resto a oír la música entre llantos de bebé, conversaciones en voz alta y otros ruidos varios entre los que ocupa lugar destacado el del plástico de unos caramelos preferentemente consumidos en los pasajes pianissimo.

No fue tan extraordinario bullicio óbice para que todos los intérpretes obtuvieran un éxito grande y merecido. Lo fue, en primer lugar, el de Andrés Valero-Castells, que comenzó dirigiendo Los fusilamientos de Goya, obra propia compuesta con dedicatoria a su maestro Manuel Galduf hace diez años y estrenada hace cinco. En ella se vuelve a apreciar imaginación tímbrica y bien calculado manejo de recursos como la cita (del Dies irae o la Oda a la alegría), el ostinato y las regulaciones dinámicas.

Brillante estuvo a continuación Carlos Apellániz en el Tercero de Prokofiev, concierto más bello aún que difícil, y ya es decir. Salvo en un inicio algo tímido, otorgó a cada frase del discurso su oportuno matiz de tempo e intensidad con digitación precisa pero en absoluto mecánica. Y el sólido apoyo orquestal sólo tuvo como excepción el Poco meno mosso del primer movimiento, que se esperaba más claro.

Dentro de un muy alto nivel de ajuste general y de calidad en las intervenciones individuales, en la Guía de orquesta para jóvenes de Britten destacaron como especialmente logradas la amplia respiración de los violonchelos y la brillantez de un arpa que por lo demás se supo envolver en un clima sonoro de irresistible embeleso.

Y no menos gustó una Marcha eslava de Chaikovski llevada con tanta firmeza en el pulso como en el control de los volúmenes. Desde luego, esta orquesta arranca la temporada poniendo el listón muy alto.