Falete regresa después de tres años largos de vacío discográfico con Sin censura, un título que es una declaración de intenciones poco sorprendente viniendo de un artista para el que la ambigüedad sexual es «una forma de vida».

«La ambigüedad es una forma de vida y es Falete», responde cuando se le pregunta si esa actitud obedece a algún tipo de juego con el público y con los medios, si es una forma de ser, un vehículo de promoción o una expresión artística.

«El traje no deja de ser un traje, igual que el maquillaje, y el corazón es el mismo para todo el mundo, así que ahí no existe el marketing ni el producto ni lo que te pongas y lo que te quites», añade al respecto el artista de la capital hispalense.

El traje, en su quinta y última producción de estudio, Sin censura, es en lo musical un viaje inédito en su carrera en el que se aleja del flamenco y se aproxima por primera vez a los boleros y las rancheras de la mano del compositor argentino Víctor Daniel.

En el sentido más literal de la palabra, el nuevo «traje» es un kimono, el que luce en la portada de Sin censura y que le convierte, señala él, en una mezcla de «samurái y Madame Butterfly».

Su caracterización sorprende pero no contraviene un estilo propio al vestir que se guía por una máxima: «No sé lo que es el pudor, sé lo que es el respeto».

El artista sevillano, que se hizo célebre versionando temas de Rocío Jurado, asegura que nunca le han censurado y que en su vida tampoco él se ha mordido la lengua.

Sin embargo, al preguntarle por la prensa del corazón, de la que ha sido sujeto y objeto recurrente en estos últimos años, especialmente por sus relaciones sentimentales, se limita a decir «sin censura» lo siguiente: «No los conozco».