Enrique Amat

Valencia

El Consejo Constitucional francés ha fallado a favor de la fiesta de los toros en aquellas localidades de acrisolada tradición taurina del sur del país. Una tradición que en Algemesí tiene ya carta de naturaleza, de una forma casi ancestral. Como la había en muchas localidades de Cataluña, a las que se ha privado de la fiesta de manera arbitraria. En Francia su TC ha reaccionado con rapidez a las demandas de los antitaurinos. Aquí, nuestro TC todavía está "cazando moscas", sin resolver sobre el recurso que hay pendiente sobre la fiesta, allá al norte de la Comunidad Valenciana. Ahora, parece ser que el gobierno de la nación adelantará la declaración de la fiesta como Bien de Interés Cultural a febrero, quedando de esta manera revocada la prohibición de los toros en Cataluña. Y así, en 2013 podrían volver los toros a la Monumental de Barcelona.

Mientras tanto, ayer se celebró el séptimo festejo de la feria, que concitó en Algemesí a muchos ilustres aficionados llegados desde Valencia. Entre ellos el magistrado Mariano Tomás y el abogado y aficionado práctico Enrique Mora, quienes disfrutaron de la hospitalidad de la peña Pataes L´Hem Errat, así como Carmelo Coll y Javier Mompó, que pudieron presenciar un festejo entretenido e interesante.

Un espectáculo que contó con la lidia de novillos del hierro de Sánchez Arjona. Una divisa que ya sabe lo que es triunfar en este ciclo en años precedentes, y cuyos astados constituyeron un encierro muy bien presentado, siguiendo la tónica de lo que está siendo la feria. Con su cuajo y seriedad, su juego estuvo presidido por la nobleza y la movilidad.

Muy atacado de kilos estaba el que abrió plaza, que a pesar de querer obedecer siempre a los toques, le costó mucho y se aplomó pronto. Se dejó pegar en el caballo el segundo, que tomó las telas con celo y repitiendo incansable sus embestidas.

Cuajo de toro tenía el tercero, que también se empleó ante las plazas montadas. Noble, se desplazó con templanza y buen son por ambos pitones. En cuanto al cierraplaza, presentó complicaciones. Rebrincado y violentón, embistió descompuesto y repartiendo tornillazos, aunque con la virtud de no parar de moverse.

Juan Ortega se mostró durante toda la tarde como un torero de buen corte. Intenta de hacer las cosas por la línea del gusto y la compostura. Lanceó muy acompasado con el capote y sus dos trabajos mantuvieron la línea de la expresión y la estética. Y mató de dos excelentes estocadas.

Por su parte, Román, una de las revelaciones de esta temporada, volvió a poner de manifiesto que trata de imprimir a su toreo la impronta de la autenticidad. Firme y siempre muy asentado, se lució al muletear al natural con hondura y profundidad, con un toreo de mano baja y sometimiento. Templó a su primero y plantó cara, sincero y estoico, al segundo, al que aguantó y tragó arreones y parones sin pestañear.

LA CORRIDA

Séptima de feria. Casi lleno en tarde nublada y otoñal. Novillos de Sánchez Arjona, bien presentados y de buen juego. Juan Ortega (hueso yazabache), vuelta y oreja. Román (rosa y oro), oreja y oreja. Actuó como sobresaliente Víctor Manuel Rodado (verde y azabache). Entre las cuadrillas saludaron tras banderillear Raúl Martí y César Fernández. Ortega debutó en Algemesí.