Obras de Wener, Mozart, Arban y Beethoven

Palau de la música (valencia)

Daniel Fuster (oboe), Rafael Flordelis (trompeta) y Orquestra de València. Director: Andrés Ramos.

El último de los Conciertos para todos de este año persistió en la loable iniciativa de dar oportunidades a jóvenes valores de la cantera local. En una época en la que para todos hay seguramente menos que repartir, el apoyo de los de casa se agradece más. Y de nuevo los resultados animaron a seguir por ahí.

Al oboísta Daniel Fuster (Valencia, 1976), hasta este mismo año primer atril de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, nada hubo que reprocharle ni en cuanto a belleza de timbre ni en cuanto a precisión en la mecánica digital. Sí, en cambio, la habitual coincidencia de la pérdida de volumen con la elevación de las alturas y el aumento de la velocidad. En buena parte como consecuencia, el K 314 de Mozart transcurrió con menor relevancia de la prevista, esperada y posible.

Que todo juicio estético viene condicionado por las expectativas previas lo confirmó el trompetista Rafael Flordelis (Alfarp, 1992). El mero anuncio del Carnaval de Venecia de Arban daba ya a entender que no aspiraba a mucho más que a una exhibición de virtuosismo. El que demostró este apenas joven fue absolutamente cegador, con una cuarta variación de continuidad rayana en lo milagroso.

Se deduce de lo dicho que no fue como acompañante como más lució la labor rectora de Andrés Ramos Navarro (Valencia, 1981), sino en las dos páginas con que se inició y concluyó el programa. Director de gestos parcos pero llenos de aplomo, no se puede decir que fuera suya, por no subdividir, toda la responsabilidad de la desastrada primera entrada de las trompas en la introducción de una obertura de El cazador furtivo por lo demás bastante enjundiosa.

Pero donde sí ganó indiscutiblemente fue en la inevitable comparación con la Primera de Beethoven oída cinco días antes en el otro Palau. Sobre todo en un Andante efectivamente cantabile y con moto (7´10" frente a 7´39"), fue este ejemplo cabal de la diferencia entre una lectura neutra y una interpretación capaz de ver que una misma puerta cerró el clasicismo y abrió el romanticismo.