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Aparece en Holanda una película de 1915 sobre Valencia

La cinta, de casi cinco minutos y que podría ser alemana, es el filme extranjero más antiguo que se conserva sobre la ciudad - La cámara recorre diversos lugares históricos de la urbe

El acceso por torres de Serranos

El acceso por torres de Serranos Levante-EMV

Valencia debía de ser un lugar interesante, no exento de exotismo y color local, a ojos de un realizador alemán de principios del siglo XX. Es la impresión que desprende la película de 4:46 minutos dedicada íntegramente a la ciudad, datada entre 1915 y 1916 y que el pasado jueves se exhibió por primera vez en la Filmoteca de Valencia.

El Instituto Eye del Cine de Holanda, en Ámsterdam, es una de las 28 entidades que ha acudido los dos últimos días a Valencia a un encuentro sobre digitalización de filmes de la I Guerra Mundial. Pero sus responsables se han traído además debajo del brazo una sorpresa: la única copia existente que se sepa de una película de aquella época sobre Valencia. Según el jefe de Conservación de la Filmoteca de CulturArts, Nacho Lahoz, parece que es una producción alemana de 1915 o 1916.

No es el primer filme extranjero sobre Valencia se sabe que hubo alguno a finales del siglo XIX, pero sí el más antiguo que se conserva, apunta el experto. Cintas valencianas sí que ha llegado alguna anterior: la de la productora Cuesta, de 1905, contiene las primeras imágenes de la urbe que tenemos.

La película que la filmoteca holandesa ha restaurado sería equiparable a los documentales de ciudades que se hacen hoy para televisión. La cámara, que se mueve poco, va presentando distintos enclaves históricos de Valencia, por donde transitan lugareños del momento. Todo ello, introducido por rótulos en holandés en la copia conservada.

«Valencia, la tercera ciudad de España», dice el letrero que abre la cinta, cuyas primeras imágenes son de la estatua ecuestre de Jaume I en el Parterre. La cámara pasa después a las «puertas antiguas» (las de Serranos) y a «un portal en la entrada de un palacio» (el del Marqués del Dos Aguas). Luego se ve «una de las puertas de la ciudad desde el siglo XV» (las torres de Quart), la «estatua del pintor Ribera» ahora está junto al palacio del Temple, pero entonces estaba en la plaza de Emilio Castelar, hoy del Ayuntamiento y la antigua calle de Zaragoza con el Miguelete al fondo (donde décadas después se abrió la plaza de la Reina).

No son los únicos cambios que se observan en la urbe. Cuando la película muestra la Catedral, se observan aún las casas que tenía anexas al muro recayente a la actual calle del Micalet.

La cinta incluye otra curiosidad, como un rudimentario travelín desde lo alto del Miguelete, el cual permite tener una vista aérea panorámica de parte de la ciudad.

Niños que ríen a su paso ante la cámara, mujeres de negro cargadas con fardos, hombres de denso bigote y sombrero, carros tirados por bueyes junto a los primeros vehículos, las calles de adoquines surcadas por los raíles del inevitable tranvía del centro? Es la ambientación que acompaña a los edificios históricos, ejes de este primitivo documental.

En opinión de Lahoz, es interesante que una productora extranjera viniera a rodar a Valencia en torno a 1915. «Indica cierta relevancia», comentó ayer el técnico de CulturArts-IVAC a Levante-EMV.

Además, la película «es enriquecedora», agregó, porque no se conservan imágenes de la ciudad de esa época. Es así porque la productora valenciana Cuesta dejó de trabajar unos años antes y «la actividad cinematográfica es mínima hasta 1920».

Posibles fragmentos perdidos

Para el responsable de la sección de Conservación de la Filmoteca, lo más posible es que la película que ha llegado hasta nuestros días esté cortada y la original tuviera unos minutos más. La ausencia de monumentos importantes, como la Lonja, lleva a pensar que hay fragmentos perdidos.

Los expertos barajan el nombre de una productora germana que podría ser la responsable del título. No obstante, Lahoz prefiere ser prudente y esperar a recabar más documentación al respecto.

La película acaba con una nota folclórica: un hombre en saragüells y guitarra en los brazos canta flanqueado por dos sonrientes mujeres ataviadas de valencianas. Es la España exótica a los ojos de un centroeuropeo.

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