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Tosca Soto | Dúo literario

"Preferimos cenar con Edmundo Dantés que con Clooney"

Definen su novela, apuesta editorial de la temporada, como una fusión del folletín de capa y espada con las series del siglo XX

"Preferimos cenar con Edmundo Dantés que con Clooney"

"Preferimos cenar con Edmundo Dantés que con Clooney"

En el mundo de los 140 caracteres se descuelgan con un novelón de 1.100 páginas. ¿Por provocación?

Susana Tosca: Es un poco un monstruo que ha crecido solo: teníamos una historia, nos pusimos y la intriga ha ido creciendo.

María Soto: Pensábamos que podíamos contar la historia en 400, y no. Parecen muchas, pero son las páginas que necesita.

S. T.: Y es dinámica. Está cortada en capítulos asequibles que se leen en un rato y con un cierre satisfactorio.

¿Por qué escriben: para forrarse, para ocupar el tiempo del desempleo€?

M. S.: Lo llevamos claro si pensáramos forrarnos con tantos años de escritura.

¿Cuántos les ha costado?

M. S.: Pues cuatro de escritura y preparación, y leyendo sobre la época mucho antes. En el último banco de la facultad ya escribíamos historias a medias, pero solo por pasar el rato. Hasta que llegó un momento en que las dos teníamos tiempo libre€

Vaya, que en vez de irse como otros jóvenes a Alemania se han puesto a escribir€

S. T.: En vez de aprender chino hemos dedicado el tiempo a una novela. Por satisfacción personal y por el sueño que todo lector tiene de crear una historia propia. Es la novela que nos gustaría leer y hemos recreado un mundo en el que nos gustaría vivir.

¿Entiendo que les gustaría cenar antes con Edmundo Dantés que con Clooney?

S. T.: Sí, claramente, cuando se afeitara un poco esas barbas al salir de la cárcel y se hicera una coleta.

¿Escriben a cuatro manos porque con dos les daba pudor?

M. S.: Como las dos hemos trabajado en editoriales, sí teníamos pudor, porque sabíamos el listón para lograr una cosa correcta.

S. T.: Ser dos te da también el compromiso moral de que otra persona está esperando lo que tú escribas y te obliga a seguir.

¿Y con qué mecánica escribían?

S. T.: Hacíamos cada ciertos meses una tormenta de ideas hasta acordar contenidos, luego nos los enviábamos, los corregíamos y al final todo ha pasado por tantas manos que no se sabe quién empezó.

Justifíquense: ¿por qué escribir una novela del siglo XIX en el siglo XXI?

S. T.: Nos gustan los folletines, la capa y espada, que ha sido la inspiración, pero creemos que hemos renovado el género. ¡Toma modestia! Nos interesaba acercarnos a él de forma más contemporánea, con personajes con más matices y psicológicamente más complicados, y con un argumento bastante complejo. Lo comparamos con las series.

O sea, ¿una fusión del folletín con «Homeland»?

S. T.: Y con gran documentación histórica.

M. S.: Por seguir con las series: Juego de tronos es fantasía pero no es Tolkien, las intrigas son más retorcidas, con unos matices difentes€ Creíamos que se podía hacer algo así en la novela de aventuras.

¿Creen que hay jóvenes que prefieren leer a ver series?

S. T.: Y en las listas de más vendidos hay libros muy gordos: Ken Follett o Ildefonso Falcones, ¿no?

M. S.: A mí me parece que leen ahora más que nosotros, porque empezaron con Harry Potter y Crepúsculo y se han enganchado. Que paguen ya es otra cuestión.

Lo suyo ha sido escribir y besar el santo editorialmente. ¿Cómo se hace?

M. S.: Hicimos un poco de trampa, porque Susana envió la novela como si fuera de ella sola, porque nos daba reparos que una editorial se echara atrás al ser dos. Cuando una agente nos contestó que le había gustado, ya nos quitamos las máscaras.

S. T.: El segundo miedo era que la editorial nos quisiera cortar, pero no.

¿El invento continuará o cada una hará su camino como escritora?

S. T.: Queremos repetir, pero estamos aún con la resaca y no hemos levantado la cabeza del siglo XVII.

¿El objetivo es entretener o algo más?

S. T.: Suena rimbombante, pero siempre se aprende del ser humano y sus pasiones. Pero queremos entretener, sí. Hacerlo bien nos parece muy díficil y loable.

¿Han ido a muchos talleres literarios?

M. S.: A ninguno. Voy a hacerme enemigos: no creo que se pueda aprender a escribir en un taller literario. Se aprende leyendo, escribiendo muchos folios y tirándolos a la basura.

S. T.: Para muchos pueden ser buenos porque de pronto encuentran gente que lee y comenta lo que escriben, y eso está muy bien.

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