En su libro Viajando con los Rolling Stones Robert Greenfield describe lo que es una verdadera bajada a los infiernos repleta de excesos, sexo, drogas, muertes y sobre todo rhythm and blues. La obra narra la gira de los setenta de los Stones por Estados Unidos. Seguramente, las fechas en las que el grupo selló su pacto con el diablo.

Hoy más de cuarenta años después los Stones están vivos, cumplen cincuenta años en la carretera esta noche llega a Madrid su gira del cincuentenario con un concierto único en España y continúan siendo símbolo de la contracultura, rebeldía y provocación, pero también del espectáculo.

Aunque Mick Jagger ya sea bisabuelo al igual que Keith Richards supera los setenta años y se continúe hablando de sus renovaciones sanguíneas, los Stones son más que historia. Y esa evolución de cinco décadas es lo que se puede descubrir en la exposición Sympathy for the Stones que desde hoy se puede visitar en la Fundación Bancaixa.

Se trata de un recorrido por la cara B del grupo a través de un centenar de fotografías, documentales, carteles y portadas de discos del grupo londinense.

La exposición es también un homenaje a aquellos fotógrafos que se embarcaron en inagotables giras para inmortalizar cada uno de los momentos y que contribuyeron a la construcción de un mito.

Las imágenes permiten descubrir al grupo en el escenario, pero también en sus primeros años, en los preparativos de grabaciones, ensayos y en el camerino junto a otras leyendas de la música.

La potencia de los Stones en directo queda patente a través de fragmentos de las películas Gimme Shelter o en Sympathy for the Devil, dirigido por Godard en 1968 y que refleja la revuelta política de final de los 60, o Shine a Light, en la que Scorsese recoge su actuación en Beacon Theatre de Nueva York en 2006.