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Músico

"Cuba corre el riesgo de perder sus raíces musicales"

Chuchito Valdés, que inaugura esta noche el Festival de Jazz del Palau de la Música, asegura que no siente el legado de su abuelo como una carga

"Cuba corre el riesgo de perder sus raíces musicales"

"Cuba corre el riesgo de perder sus raíces musicales"

Chuchito Valdés (La Habana, 1966) es la tercera generación de la estirpe más noble del piano afrocubano, nieto del legendario Bebo e hijo de Chucho, algo que nunca ha sentido «como una carga». Esta noche (22.00) inaugura en los Jardines del Palau el Seagram's Festival de Jazz del Palau de la Música con su último disco, La senda de los elefantes, «un anuncio de que vienen cosas buenas».

Sin embargo, Chuchito no tuvo la fortuna de poder tocar junto a su abuelo, que tuvo que exiliarse en Suecia. «Se hubiera hecho algo importante para la historia. No por cosa financiera, sino por el hecho de tocar tres hombres de tres generaciones». Sí pudo hacerlo junto a su padre en la mítica banda Irakere, en la que terminó sucediéndole como pianista. «Fue un sueño grande porque aprendí muchas cosas de cómo llevar una banda, de la disciplina».

Se trata, por tanto, de un pianista que declina el jazz afrocubano como lengua materna. «Vengo de una tradición de músicos por parte de padre, pero también de madre. Pasaba por una esquina y me decían "Jesus, Jesusito, ven, escucha esta rumba"».

Pese a esta inmersión, Valdés no se cree anclado en ella de manera exclusiva. «El son cubano es una tradición y los montunos, las cosas pianísticas, contradanzas, danzones? pero no creo estar afincado sólo en eso, sino también en más cosas contemporáneas».

Por eso indica la importancia de la composición: «Es lo que te da el "oh, esto es de Chuchito Valdés"». Todo sin renunciar a la improvisación afrocubana. «Soy improvisador cien por cien. Pero en base a una melodía, a un esquema armónico de, por ejemplo, un pasaje de Chopin, Brahms o Schumann».

En cuanto a la música cubana, han surgido varios pianistas nuevos, pero «es otra época. Tienen que estudiar mucho y no solamente tocar jazz, bolero, tener buena técnica y condiciones para cualquier tipo de música. Pero estoy molesto con la música cubana. Estoy oyendo en mi país mucho reggaetón, cosa que no me gusta. En estos años la música cubana está sufriendo algunas cosas no buenas. Antes había orquestas que tenían su estilo y eso ya se ha perdido. Si no nos preocupamos por eso, vamos a perder nuestras raíces musicales».

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