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Literatura

Cultura respalda la búsqueda de los restos de Ausiàs March

Català ofrece apoyo institucional y colaboración de sus técnicos si la Catedral quiere encontrar los huesos del poeta

Las puertas están abiertas para intentar encontrar los restos de Ausiàs March (1400-1459). La Conselleria de Educación y Cultura está dispuesta a colaborar si la Catedral de Valencia, donde el poeta del Segle d'Or fue enterrado, aprueba la búsqueda. Como publicó Levante-EMV, los representantes del cabildo no se oponen a una investigación, siempre que sea mediante métodos «no agresivos» (georradar o fotografía térmica) y se fundamente en una investigación histórica y topográfica profunda.

De esta manera, tanto la Seo como el Gobierno valenciano abren la puerta a examinar el subsuelo del templo. Lo que falta por el momento es que alguna institución o grupo de investigadores lidere el proyecto, como ha ocurrido en Madrid con los restos de Cervantes.

Respaldo institucional y colaboración de los técnicos. Es lo que el departamento de María José Català ofrece, así lo corroboran en su entorno, si la Catedral se lanza a encontrar el enterramiento del, para muchos, más grande poeta valenciano de todos los tiempos.

Como ha publicado este diario en los últimos días, los hallazgos arqueológicos obtenidos en la actual capilla de San Pedro de la Seo restaurada en 2013 refrendan la teoría de que los huesos de Ausiàs descansan en esta zona del templo, lugar que coincide con las indicaciones dadas por el propio caballero y halconero de Alfons el Magnànim en su testamento de octubre de 1458, que se exhibe estos días en el Archivo del Reino de Valencia. «En lo cementeri de la Seu de València, en los vas de la capella dels March, en la claustra de la Seu prop lo capítol», dice sobre su último destino.

La «claustra» es el patio claustral (sin finalizar) que existió a los pies de la Seo y que en la segunda mitad del siglo XV se transformó en la Arcada Nova, una ampliación de las naves del templo. «Lo capítol» es la sala capitular, hoy capilla del Santo Cáliz. Así que la de los March, dedicada a San Marcos, debía estar en el siglo XV en la zona inferior derecha de lo que en la actualidad es la planta de la Catedral.

En este entorno, posiblemente en el cementerio de la capilla de San Pedro (funcionó como parroquia independiente durante siglos) apareció hace años un sepulcro con un escudo que el medievalista de la Universitat de València Mateu Rodrigo atribuye a Bartomeua March, antepasado del poeta. Y en la última intervención en esta capilla se descubrió una clave de bóveda con el escudo familiar de los March. Todo apunta al área de la capilla de San Pedro como el enclave donde estuvo la del poeta y su familia hasta la segunda mitad del siglo XV.

La localización, por tanto, difiere mucho de la lápida con su nombre colocada en 1950 junto a la puerta románica de la Seo. La razón es que se basaron en lo escrito por Sanchis Sivera a principios del siglo XX en su estudio sobre el edificio, pero entonces el testamento de Ausiàs aún no había sido descubierto.

Inconvenientes de la búsqueda

Hoy los datos son bastante contundentes sobre el emplazamiento posible del enterramiento del poeta (algo que no ocurría con Cervantes). Los inconvenientes, no obstante, para hallar los restos son que se trata de una zona de la Catedral objeto de numerosas reformas, que los enterramientos en ella son muchos (se practican de manera habitual hasta el siglo XIX) y que el escritor no fue depositado probablemente en un sepulcro independiente.

La pregunta, ante el estado de la situación, es quién da el paso (en el caso de que se considere importante para la identidad colectiva como pueblo) para iniciar la búsqueda.

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