Una obra de Ausiàs March abre la exposición Roís de Corella. Fons de la Biblioteca Històrica de la Universitat de València. No es casual, porque el muy leído en su tiempo y muy olvidado durante siglos Corella es el argumento para mostrar el esplendor de la Valencia del siglo XV a partir de una veintena de joyas bibliográficas, todas de la Universitat, que reivindica así también «la riqueza» de sus fondos, capaces de alimentar por sí solos una exhibición, «sin necesidad de pedir obras», subraya la directora de la Biblioteca Histórica, Victoria García.

El lustre de la Valencia del siglo XV es creativo, con manuscritos e incunables de, claro, Roís de Corella, Isabel de Villena o Jaume Roig, pero también «tecnológico». La mejor prueba es Les obres e trobes en lahors de la Verge Maria, el primer incunable literario español, impreso en Valencia y cuyo único ejemplar se conserva en la Biblioteca Històrica. Ahora, como ya sucedió hace unos meses en San Miguel de los Reyes (en el inicio del Any Roís de Corella), puede verse de cerca.

Para cerrar el circulo glorioso del Segle d'Or falta el Tirant lo Blanc, pero está «de reposo», dice García, porque se exhibió hace poco y los libros valiosos no pueden exponerse de manera continua para su conservación.

La muestra en la sala Duc de Calàbria del Centre Cultural La Nau, inugurada ayer por responsables de la Universitat y la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), incluye el «best seller» de Roís de Corella en la época: Lo Cartoixà, su traducción de las cuatro partes de la Vita Christi de Ludolphus de Saxonia. Y no falta el Cançoner de Mayans (de los hermanos Gregorio y José María), códice del siglo XVI que recoge gran parte de la producción corellana, incluso la perdida.