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Crítica

«Spasibo», Grigory

Llevábamos cinco propinas y aún quedaba otra, todas o casi de Chopin. Con Sokolov ya se sabe: sus salidas a saludar van de dos en dos; si a la segunda no se vuelve a sentar, inútil insistir

Llevábamos cinco y primero se oyó «Gracias» en español; luego, en ruso, «Spasibo, Grigory».

Buena parte del público se resistía a abandonar la Iturbi, y era imposible que el nivel de entrega en el agradecimiento creciera. Pero, en un recital al que parecía que no le cabían más lecciones magistrales, faltaba la última: cómo mantener perfectamente constantes tres diferentes dinámicas de otras tantas líneas discursivas. Insuperable.

Antes, el ritual de costumbre en este pianista irrepetible: hecha la penumbra, él entra con paso de autómata, saluda brevemente como si no viera a nadie y adelante sin más. Empieza el aparente milagro, fruto sin embargo del máximo aprovechamiento de unas portentosas facultades para hacer música.

Música es exactamente lo que nos regaló Sokolov: sonidos convertidos en lenguaje para decir sin palabras cosas nuevas y a cuál más interesante. Por ejemplo, en la primera parte buscar y encontrar la conexión en principio inverosímil entre Bach y Beethoven, dándole a la BWV 825 pareja fuerza expresiva que a la Séptima sonata sin traicionar ni los estilemas barrocos ni las posibilidades del estupendo Steinway. La Courante aparece así con un nervio tanto más insospechado cuanto se advierte anticipatorio del naturalmente esperado en el final de la Opus 10, nº 3.

Tras el descanso, una D. 784 igual de elocuente como reflejo del impacto que en Schubert produce la consciencia de la muerte inminente en la flor de la vida. Obra descarnada hasta lo esquelético, con pedazos de juguete roto esparcidos en el Andante central, su sentido trágico contagió los Momentos musicales, incluidos sus allegros: el primero hasta amargo en este contexto, el segundo muestra de que el enfado también entra en el catálogo de emociones rastreables en este compositor.

Enseñar lo nunca visto o lo muy visto desde otra perspectiva: eso es hacer arte. Por haberlo podido disfrutar, «Spasibo, Grigory».

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